El presidente del Gobierno no ha señalado fecha aún. No ha adelantado cuándo acometerá la reestructuración de su Gabinete, obligada por la convocatoria de las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Pero será "en los próximos días" y María Jesús Montero ya tiene un pie fuera, a falta de que se materialice su relevo como vicepresidenta primera y como ministra de Hacienda. Ella se despidió hoy de sus compañeros del Ejecutivo entre muestras de afecto, por lo que se da por hecho que su sustitución llegará antes del próximo martes, 31 de marzo, cuando vuelva a reunirse el Consejo de Ministros.
Desde la Moncloa apuntan a que Pedro Sánchez se tomará su tiempo, y señalan que lo previsible es que no haya noticia ni este martes, ni tampoco mañana, porque la atención descansará sobre el pleno monográfico sobre la guerra de Irán en el Congreso, ni en principio el jueves, porque se debatirá el decreto ley de medidas por el conflicto en Oriente Próximo. A ambas sesiones acudirá Montero como vicepresidenta. Así que Sánchez podría anunciar los ajustes en su equipo el viernes a primera hora, antes de su reunión a media mañana con el lehendakari, Imanol Pradales, o bien esperar al fin de semana o, directamente, al lunes, 30 de marzo. "Los plazos los marca el presidente, punto", zanjan sus colaboradores más próximos.
¿Será una remodelación amplia o quirúrgica? En la Moncloa tampoco quieren abrasarse, porque de nuevo es una decisión que compete únicamente al jefe del Ejecutivo, pero se remiten a sus palabras, las que él expresó ante los periodistas en la copa de Navidad del año pasado, cuando manifestó que está muy contento con su Gabinete y que por tanto solo haría cambios puntuales en él según se fueran acercando los procesos electorales en los que algunos de sus ministros son a su vez candidatos. Sucedió con Pilar Alegría cuando se convocaron los comicios en Aragón y sucede ahora con Montero en Andalucía. De modo que se espera un recambio limitado. Lo que no está claro es si una misma persona asumirá la vicepresidencia primera y la dirección de Hacienda o serán dos, opción esta última más probable.
Para el primer cargo podría ascender el ministro Félix Bolaños, que en la práctica, desde julio de 2021, ejerce ese papel de vicepresidente político sin tener formalmente esos galones, pero el pasado pesa y hasta ahora Sánchez siempre ha querido que su número dos en el Ejecutivo (y en el partido) sea una mujer. Para Hacienda, una posibilidad sería la fusión con Economía —proyectando así a un hombre con cada vez más fuerza en el Gabinete, Carlos Cuerpo— o la promoción de otros perfiles, como el secretario de Estado de Hacienda desde 2022, Jesús Gascón, de trayectoria enteramente técnica y de la confianza de la todavía vicepresidenta.
En todo caso, el relevo estará consumado antes del día 31. Por eso Montero recibió este martes el cariño de sus colegas del Gobierno en privado —de "todos", incluso los de Sumar, precisaban desde la Moncloa— y también después en público, en la rueda de prensa posterior a la reunión ordinaria del Gabinete. La portavoz, Elma Saiz, definió como "emotivo" el Consejo de Ministros de este martes. La todavía vicepresidenta es "una gran mujer", "una espectacular política", "un referente": "No solamente la respeto, sino que también la quiero, me ha enseñado muchísimo" y la echará de menos, verbalizó la ministra. Saiz mostró su "admiración" por Montero también por su gestión en estos casi ocho años en el Ejecutivo, en los que ha inyectado "más recursos que nunca" a las comunidades autónomas, dinero que ha servido para "fortalecer los servicios públicos", y también ha desplegado los fondos europeos, clave para la "transformación" del país en los últimos años.
A su lado estaba Cuerpo, titular de Economía y uno de los señalados como potenciales sucesores, aunque hay quienes en el partido descartan esa opción porque supondría dar vida a un macroministerio. Cuerpo agradeció la "enorme labor" de Montero y subrayó que en el Gobierno la extrañarán, "tanto en el ámbito personal como profesional". El ministro quiso sacudirse el foco: la remodelación compete exclusivamente al presidente, a Sánchez. Pero se queda al menos con una "interpretación positiva" de aparecer en las quinielas: querrá decir que en política económica el Ejecutivo está "realizando un buen trabajo".
En la Moncloa rechazan la lectura de que los ministros candidatos son paracaidistas en los territorios. En concreto, Montero, glosó Saiz, ha sido consejera de Salud (2004-2013) y titular de Hacienda (2013-2018) de la Junta de Andalucía, fue diputada autonómica, conoce "perfectamente su tierra y tiene Andalucía en su corazón", aparte de que tenga "a España en la cabeza". En el círculo de Sánchez insisten en que Montero es "la mejor candidata posible" que puede tener el PSOE en Andalucía, ya que le ayuda su "grado de conocimiento", un atributo siempre muy importante, y una "gestión inmejorable", así que su pasado no tiene "por qué jugar en su contra". "No compartimos la idea de que no funcionan los ministros candidatos. Que Pilar Alegría hubiera sido ministra portavoz fue un activo. Y es que no sabemos cómo habría ido con otro candidato que no hubiera salido del Gobierno", concluyen en la sala de máquinas del Gobierno.
La partida de Montero hace un roto evidente a Sánchez, y muy complicado de cubrir, dado su protagonismo como ministra de Hacienda, como coordinadora de todo el Gobierno y como interlocutora, con Bolaños, de los grupos. Su salida puede ser menor a efectos numéricos, pero sí muy relevante en términos de peso político. Porque ella es la absoluta mano derecha del presidente, su prolongación, la persona más poderosa del Ejecutivo detrás de él mismo.
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