Ay, hijo, todavía no me lo creo!". La madre de Carlos Cuerpo no acababa de asimilar el salto meteórico de su hijo. Vicepresidente primero del Gobierno. Con todas las letras. Ni más ni menos. Vicepresidente primero del Gobierno. El hombre a la vera de Pedro Sánchez. Ya el 28 de diciembre de 2023, cuando Cuerpo le contó que el presidente le había elegido como ministro de Economía, como sucesor de Nadia Calviño, la mujer pensó que "era una inocentada". Y esta vez, cuando le adelantó que subía a los altares del poder, le costaba creérselo. Asumir que su hijo es ya uno de los pilares del nuevo Ejecutivo. La columna económica, a la que Sánchez confiere un enorme peso y que en esta etapa, la que se extenderá hasta el final de legislatura, gozará de un protagonismo aún mayor.
Cuerpo no será el único contrafuerte sobre el que sostenga el Ejecutivo. El otro soporte imprescindible era y es Félix Bolaños, el fiel ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes. El negociador en jefe, el custodio de los secretos del presidente, el responsable de sus encargos directos, el hombre que, junto a María Jesús Montero, ha contado con más información en los últimos años. E información, siempre es así, es poder. Bolaños no es vicepresidente primero, como lucía en las quinielas, no ha sido compensado por Sánchez cara a la galería, pero no ha perdido enteros en esta quinta remodelación del Gabinete. Continúa al lado del líder socialista, como antes. Ejerciendo de vicepresidente político en la sombra, aunque no lo diga su cargo. Él, a partir de ahora, llevará con Cuerpo las riendas del Gobierno. Mano derecha y mano izquierda. Con campos de trabajo distintos. Economía y política. Bolaños, además, ayudado en la interlocución con los grupos por el nuevo titular de Hacienda, el valenciano Arcadi España.
El ministro de la Presidencia acudió primero este viernes a la Zarzuela, donde asistió, en su calidad de notario mayor del Reino, a la promesa del cargo de Cuerpo y de España ante el Rey, y luego se desplazó hasta la sede del Ministerio de Hacienda, en la calle de Alcalá, a un paso de la Puerta del Sol, para arropar a ambos en el acto de traspaso de carteras. Se situó a la derecha del nuevo vicepresidente primero. A la ceremonia asistieron otros cinco ministros —Fernando Grande-Marlaska (Interior), Isabel Rodríguez (Vivienda), Óscar López (Transformación Digital), Elma Saiz (Inclusión y portavoz) y Diana Morant (Ciencia)—. Un "honor aprender de ellos", agradeció Cuerpo.
Cuerpo seguirá siendo él mismo, como le ha aconsejado Sánchez. Ahora el PP estará obligado a preguntar al nuevo vicepresidente, con lo que el debate podrá girar en torno a la economía
Sánchez anticipó hace unos días a su ministro de Economía que lo iba a ascender hasta colocarlo como número dos. Y le dio un consejo, según relataba él mismo este viernes: "Que siga siendo yo mismo, así de sencillo". Y es el propósito que quiere mantener. Ganar perfil político, pero sin perder su esencia, su cualidad de ministro tranquilo, de formas suaves, sin estridencias. El presidente, explican en su equipo, quiere lanzar con él el mensaje de que España y el mundo afrontan un "momento clave", de máxima incertidumbre por la guerra de Irán, que prevé larga, en el que la economía es "fundamental". Desea que la legislatura bascule hacia ella, hacia la economía, un terreno en el que se mueve cómodo y en el que cree que tiene la batalla ganada frente al PP. Al promover a Cuerpo como su nuevo dos, Sánchez obliga a los populares a preguntarle en las sesiones de control —algo que apenas han hecho en estos algo más de dos años como ministro— y a hacer que el debate gire en torno a la gestión económica del Ejecutivo. Su tono más contenido también, previsiblemente, forzará al PP a rebajar el tono y la tensión en el Parlamento. Porque él no piensa cambiar, rechaza bajar al barro.
El presidente mira hacia el último año largo de legislatura mostrando sus prioridades y colocando en el escaparate a Cuerpo, como antes hizo con su predecesora, Nadia Calviño, una funcionaria de Bruselas a la que fichó en 2018 y que, a partir de ser aupada a la vicepresidencia primera, en julio de 2021, cinceló su perfil político. En la Moncloa, no obstante, apuntan a que Sánchez hace algo más que señalar el eje por el que quiere que discurra el debate público y la campaña de las generales de 2027: "Manda un mensaje de futuro. La economía nunca es cortoplacista. Estamos pensando en 2030, en la culminación de la década de crecimiento de este país".
Montero tutelaba Hacienda, una cartera teóricamente económica, pero a la que dotó de mucha carga política. Porque estaba en su naturaleza, la de una bulldozer de la política. Cuerpo llega a la vicepresidencia primera con una trayectoria a sus espaldas muy distinta. Hijo de dos maestros de escuela que emigraron a Suiza cuando él tenía nueve años antes de regresar a Badajoz, es el ejemplo de cómo ha funcionado el ascensor social en España: alumno becado y licenciado en Economía por la Universidad de Extremadura, luego máster por la London School of Economics, doctor en Economía por la Autónoma de Madrid y técnico economista del Estado por oposición desde 2008. Desde entonces, paso por la Comisión Europea, por la AIReF, a cargo de la Secretaría General del Tesoro y de ahí al mando del Ministerio de Economía.
El nuevo vicepresidente podría atraer voto más moderado, por su tono, su entrada en Bruselas o la aprobación de los empresarios. Ahora mismo es el ministro mejor valorado, con un 5,27 de nota
Es Cuerpo hoy el miembro del Gobierno mejor valorado —los españoles, según el CIS, le ponen un 5,27, el único que aprueba en todo el Gabinete, aunque solo lo conoce un 42,7%—, un perfil que permite a Sánchez intentar atraer el voto moderado. Buscar el centro. Sabe que gusta a los empresarios —demasiado, según reprueba la vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz—, que tiene buen cartel en la Unión Europea y un buen trato con Washington. La casualidad quiso que su primer acto ya como vicepresidente fuera una reunión, este viernes por la tarde, con el embajador de EEUU en España, Benjamín León, agendada antes de su nombramiento.
La meritocracia no individual, sino de todos
Sánchez persigue apuntalar con Cuerpo una imagen de estabilidad en tiempos convulsos. Como él mismo dijo: "Mi compromiso es muy claro. Seguir manteniendo vivo ese sentimiento de que España crece, España avanza, de que el esfuerzo tiene recompensa y el futuro será mejor que el presente". Un sentido de progreso que es el que decía que, a pequeña escala, cultivó su familia. "El sueño americano, pero a la española". Y, como hiciera en diciembre de 2023, reivindicó a su abuelo, originario de Villanueva de la Serena, que tuvo que ponerse a trabajar con nueve años en la mina de wolframio que había a las afueras del pueblo para ganarse la vida. Un hombre que aprendió a escribir solo y que procuró que sus hijos tuvieran mejor porvenir.
El titular de Economía pone de ejemplo cómo su abuelo y sus padres lucharon por un mejor porvenir para sus hijos. Su obligación en el Gobierno es asegurar que todos los españoles también tengan "herramientas para ser artífices" de su futuro
"No es solo mi historia, muchas personas me han recordado estos años que esta también es la historia de sus familias, forjadas sobre los hombres de generaciones inigualables y culminadas gracias a una apuesta colectiva por el bienestar común, por la igualdad de oportunidades. Un orgullo de país", verbalizó el vicepresidente. Cuerpo aludió después al Quijote, cuando afirmaba que cada uno es artífice de su aventura. "Que lo que somos no lo determina de dónde venimos, sino lo que hacemos con lo que se nos ha dado. Que mi abuelo, cargando jaras a la sierra a cambio de pan, fue partícipe de su aventura, pero también de la mía. Y que nuestra obligación, la mía desde luego, es asegurarnos de que todos los españoles tengan las herramientas para ser artífices de la suya".
El nuevo vicepresidente viajaba constantemente desde su experiencia personal hasta la política para recalcar el sentido de su trabajo: la búsqueda del "bienestar común". La "meritocracia bien entendida", de la que él es ejemplo, es aquella que "no atribuye el resultado al individuo, sino que resalta las condiciones y las personas que lo hicieron posible". Un discurso menos ideológico (pero de andamiaje progresista) para ocupar el segundo puesto del Gobierno.
No hay ningún vicepresidente con carné del PSOE. Pero así Sánchez se evita señalar a un sucesor y lanza un mensaje de continuidad de sí mismo
El primer escalón del Ejecutivo, de hecho, no tiene ya a ningún militante socialista. No lo es Carlos Cuerpo, tampoco obviamente la fundadora de Sumar, Yolanda Díaz, ni tampoco Sara Aagesen, la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, otra técnica a la que el presidente promocionó para relevar a Teresa Ribera. Aunque en el PSOE se nota el aprecio hacia Cuerpo, por ser "un técnico pero con sensibilidad progresista", que no haya nadie del partido en esa primera línea de frente "no gusta tanto", expresa una veterana. Lo que está claro es que Sánchez no ha señalado a su sucesor. No ha situado a su derecha a un delfín. Remarca, por tanto, que pretende continuar en la Moncloa si los ciudadanos renuevan su confianza en él en las generales de 2027.
Bolaños, el vicepresidente político 'de facto'
El presidente podría haber optado por una reestructuración más conservadora y previsible: haber llevado al BOE lo que sucede en la práctica. Nombrar a Bolaños como su vicepresidente primero. En los últimos días, en el entorno del líder socialista ya se decía que no tenía por qué cumplirse la regla que él mismo se había impuesto desde su llegada a la Moncloa en 2018: elegir a mujeres como vicepresidentas. Así que el freno que había impedido el crecimiento del ministro de la Presidencia quedaba disuelto. Pero Sánchez prefirió poner el acento en la economía y mirar hacia fuera, hacia el electorado, y no tejer un mensaje de consumo interno, de compensación a quien es su mano derecha en el Gobierno, a Bolaños.
Sánchez ha preferido poner el acento en la economía y mirar hacia fuera, hacia el electorado, y no tejer un mensaje interno, de compensación a quien todos reconocen como dos: Bolaños
Todas las fuentes consultadas insisten en la misma idea: el superministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, un dirigente con un nítido perfil político, "no pierde poder". En absoluto. Comanda un macrodepartamento y, sobre todo, tiene en sus manos la coordinación del Gobierno, ya que continuará presidiendo la Comisión General de Secretarios de Estado y Subsecretarios (CGSEyS), el órgano que filtra los contenidos que nutren el Consejo de Ministros, que frena o acelera carpetas. Bolaños sigue físicamente próximo al líder, con despacho en la Moncloa, en el edificio de Vicepresidencia del complejo. Y, sobre todo, dispone del máximo nivel de información.
Hasta ahora, Sánchez hacía descansar todo el peso del Ejecutivo en Montero y Bolaños. Ambos integraban el primer anillo de poder y se encargaban de una cuestión estratégica: la interlocución con los socios. Ahora, con ella ya fuera del Gabinete y volcada en su competición en las elecciones andaluzas del 17 de mayo, ese papel de diálogo con los grupos será liderado por Bolaños.
La nueva maquinaria tiene que comenzar a rodar, pero fuentes próximas al titular de la Presidencia dan por hecho que en esa tarea de negociación también estará presente Arcadi España: "Habrá que ir viendo. Pero Hacienda siempre es fundamental: todo cuesta dinero. Así que imaginamos que serán ellos dos".
Bolaños está en el círculo íntimo de Sánchez, cuenta con toda la información. La nueva etapa tiene que echar a rodar, pero probablemente en la interlocución con los socios le ayude España
"El presidente está en racha —valora un dirigente socialista muy en contacto con él—. Cuerpo es un gran acierto. Arcadi es estupendo y Félix es que ya es vicepresidente, tiene un gran poder. Pedro es inteligente. Con la situación actual, priorizar la economía es acertado, por las consecuencias que pueda tener la guerra de Irán. El poder es información, y Félix la tiene toda, por supuesto". Para un ministro próximo a Sánchez, "su mensaje es foco en la economía, no castigo a Félix, porque además Arcadi colaborará, pero quizá menos, no al mismo nivel que María Jesús". Para este miembro del Ejecutivo, no tiene tanta relevancia que no haya un vicepresidente del PSOE: "Esas son cosas de consumo interno. A la ciudadanía eso no le importa. Para la gente, Cuerpo es un vicepresidente del PSOE, aunque no tenga carné, y creo que lo hará muy bien y que nos va a venir muy bien".
El liderazgo de Sánchez es tan ancho y único en el PSOE que, en realidad, no le haría falta un vicepresidente político, sancionan algunos cargos. "El vicepresidente de este Gobierno es el propio Pedro, no nos equivoquemos", resume rotunda una dirigente que lo conoce bien.
El vicepresidente de ese Gobierno es Pedro", señala una dirigente. "Está equilibrando bien, es importante proyectar gestión, moderación, rigor económico", conviene un barón regional
—Pedro ha elegido a dos personas serias [Cuerpo y España], con experiencia de gestión, de corte socialdemócrata clásico y servidores ejemplares —indica un barón socialista que no siempre coincide con el criterio de Ferraz—. El mensaje es claro: este es un Gobierno que pone el foco en la economía keynesiana, de crecimiento y reparto de riqueza con justicia social. Bolaños es imprescindible y sigue pesando mucho, pero poner un vicepresidente económico en este momento es importante. De verdad que creo que Pedro acierta plenamente. En este caso, no soy crítico. Bolaños ahora gana peso político porque Cuerpo es perfil técnico, y Arcadi también. Un gran muñidor de consensos y un federalista convencido. Me gusta el cambio. En mi federación ha caído bien, y lo que he hablado con compañeros de otros territorios también. Pedro está equilibrando bien. Es importante proyectar gestión solvente, moderación, rigor económico. Este cambio de Gobierno está pensado hacia fuera, no hacia dentro. No hacía falta recompensar a quien ya sabemos que es su mano derecha en la política. El líder es Pedro, no hay que despistarse. Y así se acallan los debates sucesorios: situar como dos a Bolaños o a Óscar Puente habría dado lugar a segundas lecturas. Este ha sido un cambio muy bien pensado y estoy satisfecho. Toca pensar en el país.
Impulso a la financiación... ¿y los Presupuestos?
España es economista como Cuerpo. Pero, a diferencia de él, sí es un hombre de partido, que se lo conoce bien y que conoce igualmente bien la Administración, tanto desde el balcón del Estado —fue alto cargo en los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero y secretario de Estado de Política Territorial desde diciembre de 2023 hasta ahora— como desde el flanco autonómico —fue director de Gabinete del ya expresident valenciano Ximo Puig (2015-2019) y posteriormente conseller de Política Territorial (2019-2022) y de Hacienda (2022-2023)—. Otro miembro más del PSPV en primeros puestos en Madrid. Un poderío valenciano que saltaba a la vista este viernes en la pequeña sala de Hacienda donde se ofició el traspaso de carteras: a Morant y España se les sumaban la secretaria federal de Igualdad del PSOE, Pilar Bernabé, y la secretaria de Estado de Comunicación, Lydia del Canto.
Los Presupuestos de 2026 no tienen aún fecha de presentación. España bromea con lo que dijo Montero sobre ellos: "Ay, es una tarea muy difícil que tendrá que abordar mi sucesor". "Si me permites, yo me quedo con el 'ay'", asegura
El gran reto para el nuevo ministro es más si cabe la financiación autonómica que los Presupuestos Generales del Estado. España, con cierto humor, recordaba las palabras de Montero el lunes en Hora 25, en la SER, justo después de que Juanma Moreno fijara las elecciones andaluzas para el 17 de mayo. "Te hicieron [le decía a la ya exvicepresidenta] una pregunta sobre los Presupuestos, y dijiste dos cosas. Lo primero que dijiste fue '¡ay!'. Un suspiro. Y luego: 'Pues es una tarea muy difícil que tendrá que tendrá que abordar la persona que me sustituya'. Si me permites, en este momento me quedo con el 'ay'". Risas en la sala. Por ahora, no hay fecha de cuándo retomará los PGE.
Las cuentas del Estado para 2026 solo podrían prosperar si cosechasen los apoyos de todos los socios, incluido Junts. Algo que hoy parece inviable. También la propuesta de nueva financiación, que ha ayudado a articular el propio España, necesita a los posconvergentes, y aunque estos están muy reacios, en el Ejecutivo siempre han pensado que tendrán complicado negarse a casi 4.700 millones más para Cataluña.
El nuevo titular de Hacienda no pretende distanciarse de su predecesora. "De entrada, diré 'no y lo veremos con cariño'", bromeó, para elogiar a Montero por haber sido "dura" cuando había que serlo "pero siempre amable". "Asumo esta tarea con continuidad y sabiendo que tengo uno de los mejores equipos del Gobierno de España en este ministerio". España manifestó que continuará guiándose por tres principios: "Ser educado, ser útil y ser humilde". Ahora, además, con la cabeza en varios objetivos: continuar "reforzando el Estado del bienestar, el crecimiento económico y del empleo y la estabilidad económica y financiera".
En la Moncloa subrayan el perfil de España como muñidor de los pactos del Botànic. Su nombramiento es de "continuidad" con Montero. No se esperan movimientos de los equipos
En la Moncloa subrayaban este viernes el currículum de España, su trayectoria como exconseller de Hacienda de Puig, su perfil "dialogante", arquitecto de los pactos del Botànic que condujeron a la izquierda en la Generalitat ocho años (2015-2023) y también artífice de consensos con las comunidades autónomas. Un nombramiento, insistían, "de continuidad" con Montero, con el que él además siempre ha tenido buena relación. Continuidad que se espera también en los equipos, porque ni Cuerpo ni España pretenden removerlos.
La política, además de una "noble actividad humana", es también "una carrera de relevos", señalaba la exvicepresidenta primera en su despedida. El testigo lo pasaba ella misma este viernes a dos compañeros, con la "seguridad" y la "confianza" de que lo llevarán "más lejos". "No podríamos estar en mejores manos", acabó. El Ejecutivo, tras la minicrisis acometida por Sánchez, emprende nueva etapa, con otros mimbres pero con dos columnas vertebrales obvias: Cuerpo y Bolaños.
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