De nuevo, Cádiz. La agrupación provincial más conflictiva históricamente del PSOE andaluz, a la que no sin razón el expresidente Pepe Griñán llamaba gráficamente Cádiz Herzegovina. En esa esquina de la federación le ha estallado a María Jesús Montero una crisis de primer orden en plena precampaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo. La dirección provincial aprobaba este miércoles por unanimidad, y con la tensión interna en máximos, una lista que no tenía el aval de la cúpula regional. Porque la exvicepresidenta quería en cabeza a uno de sus dirigentes de confianza, miembro de su dirección, a Fernando López Gil, y la ejecutiva gaditana le situó en el tres. Este próximo viernes, 10 de abril, el comité director del PSOE andaluz, su máximo órgano de poder, cambiará el orden y cerrará por fin la candidatura por Cádiz, la única que llegará entonces abierta y sin la bendición oficial de Montero.
El choque total por Cádiz era el colofón a una jornada de infarto para una federación que afronta con dificultad la carrera del 17-M porque corre el riesgo de empeorar su última marca, la obtenida hace cuatro años con Juan Espadas como candidato: 30 escaños. Este miércoles estaban convocadas las ejecutivas de las ocho agrupaciones provinciales andaluzas para alumbrar todas las listas. Las aguas bajaban calmas en Sevilla, Málaga, Jaén, Huelva y, aún incertidumbre, en Granada. Despejados los roces en Almería, en la que la cúpula provincial y la regional pactaron que la encabezase Nicolás Ayala, secretario de Organización del territorio, quedaban todavía activos dos fuegos: Córdoba y Cádiz.
La pugna se prolongó toda la mañana en la primera, y al final se saldó con derrota para la líder provincial, Rafi Crespín, que se había postulado pese a contar con una gran corriente interna en contra: la número uno será Silvia Mellado, alcaldesa de Fuente Obejuna. La durísima pelea en Cádiz se resolvió por la tarde: la candidatura fue aprobada por unanimidad de la cúpula provincial, pero no al gusto de la dirección regional. Sobre el papel quedaba escrito que Juan Cornejo Jr lideraba la plancha, seguido por Rocío Arrabal y, de tres, Nando López Gil. Pero el aparato de Montero, que dio por buenas las otras siete listas, no validó la de Cádiz y advirtió de que el comité director del viernes podría introducir cambios "en los cuatro primeros puestos". Es decir, la previsión es que López Gil ascienda puestos, tal y como había expresado la exvicepresidenta del Gobierno. La consecuencia directa es que las tensiones internas seguirán vivas 48 horas más, cuando la idea era haber liquidado el cierre de las candidaturas, un asunto que siempre genera fricciones, este mismo miércoles.
Cádiz ha sido tradicionalmente una provincia muy fragmentada en el PSOE, dividida entre mil familias y difícil de domeñar para San Vicente, la sede regional. Muy rebelde. La prueba anterior de su fractura la dieron las primarias de hace un año: el diputado nacional Juan Carlos Ruiz Boix, alcalde de San Roque, salió reelegido secretario provincial por menos de 100 papeletas de diferencia. Aquellas heridas no han sanado en este tiempo. Ruiz Boix tenía claro que, para las elecciones andaluzas, quien debía capitanear la lista al Parlamento autonómico era su número dos, Juan Cornejo Jr, a su vez hijo de Juan Cornejo, secretario de Organización de la expresidenta Susana Díaz. Su cesión al sector crítico era ubicar como tres —las candidaturas han de ser cremallera, con alternancia de los dos sexos, porque así lo exige la ley de paridad de 2024— a Nando López Gil, antiguo susanista y hoy hombre de la total confianza de Montero, miembro de su ejecutiva como secretario de Comunicación. Este se negaba incluso a ir por detrás de Cornejo Jr.
Las espadas seguían muy en alto este miércoles. Antes de la reunión de la dirección provincial, a las seis de la tarde en Jerez, la lista seguía abierta. Ruiz Boix aguantó el pulso. Su cúpula sacó adelante por unanimidad su propuesta: Juan Cornejo de uno, seguido por Rocío Arrabal —de Algeciras y actual parlamentaria andaluza—, Nando López Gil y la jerezana Laura Álvarez. En 2022, el PSOE-A obtuvo en Cádiz tres diputados, por los ocho del PP. Para la dirección provincial, se trataba de una propuesta "generosa con la presencia de Nando en puesto de salida y respetuosa con el acuerdo alcanzado con María Jesús el pasado viernes".
Fuentes próximas a Ruiz Boix explicaban a este diario que San Vicente había exigido también el veto a Cristina Saucedo, vicesecretaria segunda y mujer de su máxima confianza, y "a última hora la presencia de Irene García", parlamentaria andaluza y expresidenta de la Diputación de Cádiz (2015-2022). "Hemos aceptado sacrificar a Cristina como segunda cesión para alcanzar un acuerdo generoso con ellos. Supone aceptar el veto impuesto por el alcalde de Chiclana, José María Román, a una mujer socialista muy capacitada".
En San Vicente, sin embargo, no podían ocultar el malestar. Montero ha pilotado las conversaciones con los líderes provinciales, ayudada por su mano derecha, Paco Rodríguez, secretario de Organización del PSOE-A y alcalde de Dos Hermanas (Sevilla). Y ambos defendieron que López Gil debía ir por delante de Cornejo Jr. "Se olvidan de que esta no es una lista de congreso, no es una lista orgánica", advertían, alineándose así con el argumento del secretario de Comunicación, que no comparte que deba encabezar la candidatura un dirigente, Cornejo, que simplemente es jefe de la oposición en el Ayuntamiento de Medina Sidonia, que gobierna IU.
Ahora, Montero debe medir bien sus pasos. El viernes se reunirán sucesivamente la comisión de ética, la comisión regional de listas —el órgano clave, porque ahí se introducirían los cambios—, la ejecutiva autonómica y, finalmente, el comité director.
(Noticia en ampliación)
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