No hacía falta ser un lince para saber que, en el momento en que el juez Juan Carlos Peinado envió a las partes su auto de cierre de la instrucción contra Begoña Gómez y por el que propone que sea juzgada por un jurado popular por cuatro delitos (tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida), buena parte de la agenda política giraría en torno a esa decisión. Y que ese texto reverberaría a más de 9.000 kilómetros de distancia, en Pekín, cerca ya de la caída de la noche. La noticia pilló al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, allí, en su cuarta visita al gigante asiático en cuatro años, esta vez además con su mujer al lado, invitada expresamente por las autoridades chinas. No era ningún secreto: además de la información dada por la Moncloa antes de que saliera de Madrid el Airbus presidencial, se vio a la pareja a su llegada a la capital, también paseando juntos por la ciudad durante el fin de semana, en el tramo privado del viaje, y este lunes ya en los actos de la agenda oficial. Peinado eligió bien el momento para lanzar su misil, creen en el Ejecutivo, y eso no es "casualidad". Lo hizo a conciencia, sabedor también, esgrimen, de que como en todo viaje internacional el presidente ofrece una rueda de prensa, y esa llega este martes a primerísima hora de la mañana. Es decir, que el contenido de la visita quedará opacado por lo que muy probablemente ascenderá en titulares: su reacción al auto del magistrado.

Ese encadenamiento de "casualidades", como señalan en la Moncloa y en Ferraz, y la propia letra de la resolución del juez ha disparado la "indignación" en el Gobierno. De manera patente. Una primera medida la dieron las primeras palabras, en caliente, al poco de conocerse el auto, del titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, que clamó contra una instrucción que "ha avergonzado a muchos ciudadanos de nuestro país" y también "a muchos jueces y magistrados", un "daño" al "buen nombre de la Justicia" que "seguramente en muchos aspectos será irreparable". El ministro mostró su "confianza absoluta" en que "un tribunal superior, un tribunal imparcial, vaya a revocar las decisiones que se están adoptando en esta instrucción". Quien primero deberá pronunciarse, seguramente, será la Audiencia de Madrid, que ya ha corregido en varias ocasiones a Peinado por una dirección de la causa rocambolesca y plagada de agujeros.

Bolaños remarca que la instrucción del juez ha "avergonzado" a ciudadanos y jueces, y manifiesta su "confianza absoluta" en que un tribunal "superior e imparcial" revoque las decisiones de Peinado

Aunque el PP se dispuso enseguida a pedir la dimisión de Bolaños por, en palabras de Cuca Gamarra, "acosar a los jueces", los términos expresados por el titular de la Presidencia, aunque contundentes y expresivos, apenas proyectaban al exterior un mínimo porcentaje de la ira que recorría Gobierno y partido. En la Moncloa admitían la "indignación" absoluta con el magistrado. Igual que antes habían apuntado su afán por buscar la "humillación pública" de Gómez, igual que también habían denunciado la "persecución" a la que se ven sometidos el presidente y su familia. A la irritación se sumó el pasmo por la respuesta de los populares, por la "locura" de que se aferre al auto de Peinado, que es "una salvajada", según detallaban a este periódico fuentes de la Moncloa.

El Ejecutivo decía tener motivos para disparar con fuego contra el magistrado. Sobrados. Yendo primero a la textualidad, por algunos de los pasajes, como aquel que directamente compara a Sánchez, presidente elegido democráticamente, con el rey Fernando VII (1808 y 1813-1833), el monarca que liquidó la Constitución de 1812 y devolvió a España al absolutismo excepto en el llamado Trienio Liberal (1820-1823). Todo para argumentar que lo determinante es que "no podrá hallarse" un caso de tráfico de influencias como el que él imputa a Gómez en democracia, "pues las conductas que provienen de palacios presidenciales, como este supuesto, parecen más propias de regímenes absolutistas, por suerte ya olvidados en el tiempo en nuestro Estado, lo que obliga a tratar de analizar (quizás hubiera que remontarse al reinado de Fernando VII) este tipo desde la perspectiva de una interpretación teleológica y hermenéutica de los citados artículos 428 y 429 del Código Penal". Unas expresiones, consideran en la Moncloa, "impropias en democracia".

El magistrado apunta que no podrá hallarse un caso similar a este pues conductas "que provienen de palacios presidenciales" son propias de regímenes absolutistas como el de Fernando VII

Pero también la Moncloa se fija en los tiempos. En la coincidencia, que no creen "casual", de la publicación de los autos de Peinado con viajes oficiales del presidente al extranjero, en los que siempre está programada una rueda de prensa, lo que le obliga a pronunciarse sobre sus decisiones, dado que estas, por su impacto, son materia segura de pregunta.

India, La Haya, Nueva York

En el Ejecutivo tiran de hemeroteca. En octubre de 2024, durante su viaje oficial a la India, en el que su mujer le acompañó, Sánchez tuvo que responder a la decisión del magistrado de imputarle dos nuevos delitos. Peinado endosó a Gómez apropiación indebida e intrusismo por la contratación de un software del máster de la cátedra que codirigía en la Universidad Complutense. En junio de 2025, durante la cumbre de la OTAN en La Haya, el juez pidió al Supremo que imputara por malversación y falso testimonio, algo que el alto tribunal desestimó de plano la exposición motivada porque no había ni "el más mínimo respaldo indiciario".

Y el pasado septiembre, en plena Asamblea General de Naciones Unidas, en Nueva York, Peinado decidió que Gómez fuera juzgada por un jurado popular, un auto que la Audiencia de Madrid tumbó en febrero por estar poco argumentado y que motivó que volviera a andar sobre sus pasos. Ahora, el juez se pronuncia con Sánchez y su mujer en su viaje oficial a China, y en plena precampaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo. "Es un delirio todo", resume un ministro, que no ve imposible que Gómez acabe sentándose en el banquillo, porque esa decisión la puede acabar avalando la Audiencia de Madrid, que hasta ahora ha enmendado algunos pasos dados por Peinado, pero ha respaldado el núcleo de la investigación contra ella y su asesora, Cristina Álvarez (por los mismos cuatro delitos), ahora también procesada junto al empresario Juan Carlos Barrabés (en su caso, por corrupción en los negocios y tráfico de influencias).

Sánchez ha destacado en todo momento que la Justicia acabará poniendo "las cosas en su sitio", que su mujer y su hermano son inocentes. Pero la causa contra su mujer es su flanco débil

En todas las ocasiones en las que se le ha preguntado, la respuesta de Sánchez ha sido semejante: que no hay "nada", que antes o después la Justicia acabará poniendo "las cosas en su sitio", que su mujer y su hermano —este se sentará en el banquillo de la Audiencia de Badajoz el mes próximo— son inocentes, que no teme nada. Pero la causa que ha instruido Peinado contra su mujer es, como reconocen todos los que tratan cotidianamente con el presidente, uno de los asuntos que más le perturba y le afecta. El caso que más ha logrado desestabilizarle.

Basta rebobinar dos años. Hasta abril de 2024. Entonces, el juez abrió una investigación, como recordaba este lunes el PSOE, "a raíz de una denuncia de la organización ultraderechista Manos Limpias, basada en bulos y noticias falsas". Sánchez llegó a tomarse cinco días de reflexión para decidir si seguía al frente del Gobierno o lo dejaba. Y determinó, tras el marasmo interno que provocó su insólito parón, que debía continuar. Desde entonces, el presidente solo flaqueó una vez más: en junio del año pasado, tras el demoledor informe de la Guardia Civil que acabó metiendo provisionalmente entre rejas a su mano derecha en el partido, Santos Cerdán. Sánchez, en este tiempo, se ha recompuesto y ha aparecido con su mujer en actos oficiales y también en mítines, en estos aplaudida por cuadros y bases, acogida como una víctima de la inquina de un juez. Gobierno y partido han cerrado filas con el jefe del Ejecutivo y con Gómez. Sin fisuras.

Los socialistas creen que la causa "carece de toda base y responde a una estrategia de la derecha y la ultraderecha y sus terminales políticas y mediáticas". "Es un delirio", resume un ministro

Si hay una palabra que, en público, el Gobierno ha eludido es la de lawfare, aunque esté en la cabeza de muchos socialistas. Ferraz decía ayer que el caso "carece de toda base y responde a una estrategia de la derecha y la ultraderecha y sus terminales políticas y mediáticas". Una definición que se aproximaba mucho al campo semántico del lawfare, palabra por ahora maldita. Lo que el presidente y su equipo entienden es que la oposición política y judicial —jueces en pie de guerra con el Ejecutivo por la ley de amnistía, creen— solo buscan destruirle a él y al proyecto político que él encarna.

Ruptura de puentes con el PP

Que Alberto Núñez Feijóo aprovechara desde el principio el caso Begoña Gómez para atacar al presidente es algo que ha contribuido a hacer saltar por las aires no solo su relación política, sino personal. "No todo vale en política", reiteraba hoy Ferraz en su comunicado. La dirección nacional del PP lanzó el auto de este lunes contra Sánchez. Según su vicesecretaria de Coordinación Sectorial, Alma Ezcurra, es "absolutamente increíble" la situación de la "tetraprocesada" mujer del jefe del Ejecutivo. La dirigente popular se preguntó, informa EFE, si alguien conoce a la esposa de otro primer ministro que haya sido llamada a declarar por presunto amaño de contratos públicos desde la sede de la Presidencia del Gobierno.

El PP pide la dimisión de Bolaños por "acosar" a los jueces y define a Gómez como la "tetraprocesada" que "está en Pekín" y subraya que su situación es "absolutamente increíble"

Ezcurra destacó incluso que Gómez se halle con su marido en la superpotencia asiática. "Solo cabe decir una cosa y es que la tetraprocesada está en Pekín", señaló. "Es una locura que el PP haya salido a validar el auto, que es una salvajada", responden por su parte fuentes de la Moncloa.

Con esta resolución, Peinado cierra una instrucción que, según la definía el PSOE, ha sido "sorprendente", "errática y prospectiva, corregida por la Audiencia Provincial de Madrid en al menos 13 ocasiones". "Se han anulado registros, citaciones de testigos y otras diligencias por falta de indicios y motivación", recordaba la dirección del partido, que también apuntaba otra "casualidad": un auto conocido el mismo día en que el inspector de policía que dirigía las pesquisas del caso Kitchen aseguró en el juicio que se sigue en la Audiencia Nacional que no había duda de que el expresidente Mariano Rajoy era apodado como El Asturiano o El Barbas por la trama.

Este martes Sánchez comparece ante los medios tras ser recibido y agasajado con un banquete por el presidente de China, Xi Jinping, tramo central de este cuarto viaje al gigante asiático, de rango oficial

Es seguro que el caso Begoña Gómez volverá a emborronar una comparecencia del presidente en el extranjero. En este caso, su cuarta visita a China que, además, tiene un rango superior a las anteriores. Tras tres desplazamientos —en marzo de 2023, en septiembre de 2024 y en abril de 2025— y la visita de Estado de los Reyes el pasado noviembre, las autoridades concedieron carácter oficial a este viaje de Sánchez, y por eso invitaron a su mujer. Los dos se acercaron a enclaves turísticos de Pekín durante el fin de semana como el palacio de Verano y la torre del Tambor, y ambos estuvieron juntos este lunes en la prestigiosa Universidad de Tsinghua, en la Academia China de Ciencias y en la sede de la tecnológica Xiaomi. Este martes es la jornada central de la visita a la superpotencia. Y junto a las conclusiones de su reunión con el presidente de la República Popular, Xi Jinping, junto al banquete ofrecido a sus huéspedes en el Gran Salón del Pueblo, emergerá la noticia explotada horas antes a más de 9.000 kilómetros de allí. Por decisión del juez Peinado.