El empresario Víctor de Aldama ha reivindicado este miércoles en el Tribunal Supremo que fue el primero en señalar al exsecretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, una afirmación que su defensa utiliza para tratar de apuntalar la veracidad de sus acusaciones en el juicio del 'caso mascarillas'. Lo ha hecho durante el interrogatorio a Carlos Moreno, exjefe de Gabinete en Hacienda de María Jesús Montero, quien ha negado "rotundamente" haber recibido ninguna contraprestación económica por parte del comisionista.
El abogado de Aldama, José Antonio Choclán, ha situado ese señalamiento en el contexto de la reacción que provocaron las primeras declaraciones del empresario en la Audiencia Nacional. Según ha expuesto ante las preguntas del presidente del tribunal, apenas unos días después de que su cliente compareciera voluntariamente, varios miembros del Gobierno, entre ellos Pedro Sánchez o la propia Montero, promovieron una acción conjunta contra el empresario en la que también figuraba la firma de Cerdán.
Con ello, la defensa pretende subrayar que lo que entonces se tildó de falso ha ido encontrando respaldo con el paso de los meses, en alusión a la posterior investigación sobre el político socialista en relación al presunto amaño de obras públicas desde el Ministerio de Transportes, una de las piezas del 'caso Koldo' que se encuentra bajo investigación en la Audiencia Nacional.
La comparecencia de Moreno se enmarca en uno de los extremos que analiza el Supremo: el supuesto aplazamiento de una deuda tributaria de una de las empresas de Aldama. En concreto, se investiga la presunta intermediación de Koldo García, con conocimiento del entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, para propiciar un encuentro entre el empresario y el propio Moreno que facilitara ese fraccionamiento. El exjefe de Gabinete ha negado "rotundamente" haber recibido contraprestación económica alguna por parte del comisionista.
El testigo ha relatado que conoció a Aldama después de que Koldo "le insistiera varias veces" para que contactara con él para, supuestamente, tratar una cuestión relacionada con el aeropuerto de Ciudad Real. "Tenía un problema con la Agencia Tributaria", ha asegurado. El comisionista le envió un mensaje con los datos de la compañía y los detalles de la deuda, pero Moreno reenvió la cuestión a uno de los asesores del Gabinete, Ignacio Granados, "para que los trasladase como cualquier otro ciudadano particular".
Durante su interrogatorio, el abogado de la acusación popular le ha preguntado por un mensaje en el que Moreno preguntaba a Aldama por un piso. "Lo vi en Idealista, le mandé el enlace y le pregunté qué le parecía el precio", ha reconocido. Según su testimonio, le habían presentado al comisionista "como inversor inmobiliario", así que le pidió opinión. "No tuve relación posterior".
También ha explicado que Aldama contactó otra vez con él porque tenía interés en comprar un edificio del Ministerio de Hacienda en la calle María de Molina de Madrid que estaba en subasta, si bien él se limitó a derivarlo al órgano competente, la Dirección General de Patrimonio, como hacía con las "cientos de peticiones" que les llegaban de ciudadanos.
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