El juicio del caso mascarillas acaba. Concluye, previsiblemente, este miércoles, en plena campaña de las elecciones andaluzas del 17 de mayo. Y cuando arrancó hace casi exactamente un mes, la opinión del Gobierno y del partido era la misma: el caso Koldo, ver sentados en el banquillo al exministro José Luis Ábalos, a su exasesor y al comisionista Víctor de Aldama, estaba más que "amortizado", no tenía impacto negativo en el votante. Ahora, la tesis se mantiene, con una concesión que sí se escucha en el PSOE andaluz: que su declaración, la vista que se ha prolongado en el Tribunal Supremo durante todo este mes, puede que no desgaste más, pero desde luego "no ayuda" a la movilización.

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Y si hay algo que necesitan los socialistas es incentivar la máxima participación en estos comicios. Lo llevan diciendo desde hace mucho, mucho tiempo: necesitan salir de la barrera de las 888.325 papeletas de las anteriores autonómicas, las de junio de 2022 —que se tradujeron en un 24,10% y 30 escaños—, y acercarse a los 1.467.501 sufragios de las generales de un año más tarde (33,48%). Esos 579.176 votos de diferencia. Y ese objetivo, el de una movilización a tope, explica que el PSOE-A esté echando el resto en este trayecto hacia el 17-M: su candidata, María Jesús Montero, se rodea no solo de Pedro Sánchez —el presidente ya ha protagonizado dos mítines en precampaña (en Huelva, el 19 de abril, y en Córdoba, el 26), y otro más en campaña (en Cártama, Málaga, el pasado Primero de Mayo), y le quedan tres mes hasta las urnas—, sino también del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero, de ministros y de dirigentes de la ejecutiva federal a la que ella sigue perteneciendo.

El objetivo del PSOE-A es una movilización máxima, para conseguir acercarse a la marca de las generales de 2023, cuando cosechó 580.000 papeletas más que en las autonómicas de 2022

Así que lo que el PSOE querría neutralizar son todos los elementos que tiren de la participación hacia abajo. Y el caso Ábalos puede ser uno de ellos. El exministro declaró este lunes como procesado en la decimotercera sesión del juicio y básicamente refutó el relato de Aldama —negó haber cobrado mordidas u otro tipo de prebendas—, atribuyó los indicios que pesan contra él a meras malinterpretaciones de la Guardia Civil y coincidió en parte (ninguna sorpresa) con la versión de su exasesor. También se dolió por ser "carne de meme", la víctima de un caso "claramente mediático, juzgado desde hace tiempo y con condena clara", y señaló al comisionista como un empresario que supo ganarse la confianza de Koldo García y aprovechar esos lazos para "alardear".

El relato de Ábalos no sirvió para que la Fiscalía reculase: al final de la sesión de este lunes, Anticorrupción ratificó su petición de pena de 24 años de cárcel para el exministro, 19 años y medio para su exasesor y siete años para Aldama, para quien la acusación popular sí rebajó la solicitud de prisión a cinco años y dos meses. Ya solo queda que las defensas, tras el margen de un día concecido por la Sala, expongan sus informes finales tras los pequeños cambios introducidos por Anticorrupción en sus conclusiones, de tal modo que el miércoles, previsiblemente, el juicio quedará visto para sentencia.

"Yo creo que afectar este caso... ya no nos afecta en nada —asegura un cargo de una agrupación provincial de mucho peso—. Quiero decir, el caso Ábalos está muy manido. No hay nada nuevo por conocer. Todo lo que se conoce ya se ha dicho. Por tanto, no ayuda pero tampoco nos hace perder ningún diputado en ningún sitio. ¿En qué afecta? En que nuestro electorado se quede en casa, que no vaya a votar. Pero si tiene pensado no ir a votar, no es solo por eso". Este dirigente, como otros, señala que lo que más pesa en contra de Montero es la fortaleza de la imagen del presidente de la Junta, el popular Juanma Moreno, y la buena marcha de la economía general. El desgaste por el deterioro de la sanidad pública, que destacan los sondeos, "no es suficiente" para hacerle un roto importante.

El 'caso 'Abalos' no ayuda pero tampoco nos hace perder ningún diputado en ningún sitio. ¿En qué afecta? En que nuestro electorado se quede en casa, que no vaya a votar", afirma un cargo provincial

Las encuestas publicadas hasta ahora, al menos, dibujan un panorama muy simétrico: un PP cerca o ya instalado en la mayoría absoluta, un PSOE a la baja respecto a 2022, un Vox estancado y dos fuerzas a la izquierda, Por Andalucía y Adelante Andalucía, disputándose la primacía de esa esquina del tablero. El estudio de Commentia para los diarios del grupo Joly (Diario de Sevilla, Diario de Cádiz...) asignaba este lunes 52-54 diputados a los populares (58 tuvieron hace cuatro años), 26-28 a los socialistas (30 en 2022), 17-19 a Vox (14 en los últimos comicios), 4-6 a Por Andalucía (tuvo 5) y 3-5 a Adelante (por los dos de las autonómicas anteriores).

"Yo creo que este tema está muy amortizado, pero no deja de ser corrupción y mujer, dos hándicaps que no suman votos y sí algo de abstención. Cuánto... no sé calcularlo", manifiesta un secretario provincial. "Claro que no ayuda, pero no afecta. El caso Ábalos no es un elemento que te hunda por sí solo, pero sí que no incentiva la participación", apunta un cargo de la ejecutiva federal que conoce bien el patio andaluz. Otra máxima responsable provincial se fija en cómo esta vista y el otro juicio que está en marcha y que no acabará hasta junio, el de la Kitchen, el que examina si la cúpula de Interior del Gobierno del PP utilizó el aparato del Estado para espiar al extesorero popular Luis Bárcenas y para destruir pruebas comprometedoras para el partido. Esta dirigente cree que ambos golpean, siquiera indirectamente, a las dos principales candidatos: "Entre Kitchen y Ábalos, así nos va... PP y PSOE, sin aguantar el uno y sin despegar el otro. Porque ni nosotros despuntamos ni Juanma amarra la mayoría absoluta".

Para una líder provincial, "entre 'Kitchen' y 'Ábalos', así nos va... PP y PSOE, sin aguantar el uno y sin despegar el otro". "Porque ni nosotros despuntamos ni Juanma amarra la mayoría absoluta", agrega

Otro importante barón provincial, sin embargo, discrepa. Cree que no hay que buscar impacto, porque no lo hay: "El daño que tenía que hacer el caso Ábalos ya está hecho. A todos los niveles. A la memoria de los ciudadanos ya no le cabe más, el disco duro ya está a tope. El desgaste por Ábalos, Koldo o Santos [Cerdán] está hecho, a mi modo de ver".

En el núcleo duro de la ejecutiva de Pedro Sánchez, la sensación es la misma, que "ninguno de los dos juicios", ni Kitchen ni Ábalos, "condiciona el voto en Andalucía". "La campaña que estamos haciendo, además, está centrada en que el PSOE-A, con María Jesús al frente, es la única alternativa para hacer frente a los recortes del PP y Vox", inciden desde el cuartel general. Desde luego, en el debate de este lunes en RTVE entre los cinco candidatos —Juanma Moreno (PP), María Jesús Montero (PSOE), Manuel Gavira (Vox), Antonio Maíllo (Por Andalucía) y José Ignacio García (Adelante)—, la corrupción no fue en absoluto tema central de debate, y los dos aspirantes principales evitaron arrojársela a la cara.

La dirección federal entiende, sin embargo, que "ninguno de los dos juicios condiciona el voto en Andalucía". "La campaña que hacemos está centrada en la alternativa frente a PP-Vox", arguye

La sesión en el Supremo tampoco puso en aprietos al PSOE. Ábalos no hizo amago alguno de tirar de ninguna manta y defendió, de hecho, los pagos en efectivo del partido. Aseguró que Koldo se encargaba de los gastos de la Secretaría de Organización del PSOE, ya que "aprovechaba" que lo tenía de asesor en el Ministerio de Transportes. Todo lo que gastaban, dijo, era reembolsado por Ferraz en metálico, al menos hasta 2021, cuando fue relevado del cargo. "Te pagaban moneda a moneda. Más de 200 personas cobrando en metálico. Era la tradición del partido de toda la vida. Siempre fue así" desde 1992, cuando el exministro pasó a formar parte del comité federal del PSOE. No cuestionó que hubiera chistorras —el nombre con el que Koldo y su exmujer dieron a los billetes de 500 euros—, aunque él no recibió ninguno porque "nunca" se metió "en el tema del dinero".

Los ministros del Ejecutivo defendieron este lunes la actuación del Gobierno y del partido frente a Ábalos y su exasesor. Será el Supremo, aseguró el titular de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, el que determine la responsabilidad penal. "En eso estamos, en respetar los tiempos del TS", subrayó, para añadir que el PSOE actuó con "agilidad y con contundencia" y les apartó de todo cargo y de la militancia del partido en cuanto se tuvo noticia de los primeros indicios de irregularidad, antes incluso, esgrimió, de que se abriera una investigación formal.

Bolaños remarca que el Gobierno está en "respetar" los tiempos del TS y la decisión que tome. Pero insiste, como López o Saiz, en la agilidad de la reacción de Ejecutivo y partido contra los suyos

También defendió la actuación "con contundencia" del PSOE el ministro para la Transformación Digital y secretario general de la formación en Madrid, Óscar López. "Nadie está libre de tener algún caso", sostuvo, antes de diferenciar esta investigación cn el "sistema institucionalizado" de corrupción con el que convivió el PP con el caso Gürtel y los papeles de Bárcenas, sobre las que ya hubo condenas firmes. Mismo subrayado por parte de la portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz: "Desde las filas del Partido Socialista la reacción ha sido inmediata, de colaboración absoluta con la Justicia y con total inmediatez".

Realmente, la noticia colateral que dio el Gobierno sobre este asunto la dio Bolaños: la semana pasada, el ministro interpuso una demanda en el Tribunal de Instancia de Madrid contra Aldama, por haber afirmado en programas de televisión que le intentó sobornar: "No conozco de nada a este señor, no he hablado con él en mi vida. No tengo ni su móvil, ni de la persona que dice ser su portavoz y, por tanto, ante difamaciones tan groseras, ante mentiras tan burdas, la seriedad del Estado de derecho y de nuestro sistema judicial".

El ministro de Justicia anuncia que la semana pasada demandó a Aldama por haber afirmado en programas de televisión que le intentó sobornar: "No lo conozco de nada, no tengo ni su móvil"

Ferraz anticipa que está notando cierto cambio en sus bases en Andalucía. Que se están activando. Que se empieza a acusar un repunte de la movilización del electorado progresista. Si es así, o si por el contrario la corrupción ha actuado como (tibio) freno se verá en menos de dos semanas, cuando se abran las urnas.