El exministro de Transportes José Luis Ábalos se presentó este lunes ante el tribunal que juzga el 'caso mascarillas' como una víctima de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y como una persona a la que su antiguo partido ha dado la espalda, si bien no vertió una sola crítica al PSOE y defendió el sistema de pago en metálico de los socialistas. El que fuera mano derecha de Pedro Sánchez también puso el foco en que la causa tuvo su origen en una denuncia de 2022 interpuesta por el Partido Popular de Madrid.
Ábalos explicó ante la Sala Segundo que la denuncia fue presentada unos días después de que la Fiscalía archivara la causa contra el hermano de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, por supuestas irregularidades en la compra de material sanitario. De hecho, Ábalos se negó a contestar por "coherencia" a las acusaciones populares, que lidera el PP. No obstante, el foco principal de las críticas del exministro estuvo, sin duda, en la UCO.
Durante su declaración, que se prolongó durante seis horas, Ábalos hizo referencias constantes a la unidad de élite del Instituto Armado. Primero, durante el interrogatorio del fiscal Alejandro Luzón, defendió sus cuentas, asegurando que la cifra de 94.000 euros sin justificar que le achaca la UCO no está justificada.
"Todo lo que se me atribuye en esta causa son 94.800 euros de origen desconocido. Esto es lo que se van a encontrar en diez años para el gran caso de corrupción de las mascarillas", ironizó, para a continuación añadir que la Guardia Civil no ha tenido "forma de encontrarme nada más. Y se pueden empeñar, no van a encontrar nada", aseguró desafiante.
"Se pueden ocultar 100.000, 200.000, 300.000"
Ábalos, que se ha estudiado la causa a fondo, explicó ante las preguntas de Luzón que ha estado haciendo cuentas y que de esos 94.000 euros le sale bastante menos. "Si hubiera dinero, aflora", añadió. En este sentido, sostuvo que "se pueden ocultar 100.000, 200.000, 300.000", no así "millones". "Se pueden gastar también", replicó Luzón, a lo que Ábalos respondió: "Que no. Mire cómo yo he vivido y mire cuántas veces he salido del país".
Los ataques a la UCO por parte de Ábalos fueron constantes. Criticó que la Guardia Civil, cuando registró el domicilio de su exasesor Koldo García, incautara un disco duro suyo que todavía no se le ha devuelto, pese a haberlo reclamado en varias ocasiones. También cargó contra la inclusión en un informe policial de un pantallazo de una conversación suya con el presidente del Gobierno que no guardaba relación con la causa, y lamentó que en esos mismos informes no hubiera referencias a la, en sus palabras, "penetración de Aldama en la Guardia Civil".
Ábalos, que aseguró haber sido víctima de una investigación con "cierta intencionalidad" y con un "sesgo", incidió además en uno de los argumentos que ya había esgrimido durante la instrucción: que la Guardia Civil le investigó cuando todavía era diputado y, por tanto, aforado. A preguntas de la abogada de Koldo, el exsecretario de Organización del PSOE recordó que llegó a dirigirse al Ministerio del Interior para interesarse por diligencias de la UCO que consideraba irregulares por haberse practicado mientras conservaba el aforamiento como parlamentario en el Congreso.
Las "vigilancias" de Interior
"Yo era presidente de la Comisión de Interior del Congreso, no era un mero diputado, era de Interior", afirmó Ábalos, quejándose de consultas en bases de datos policiales y de "vigilancias" en la puerta de su domicilio para controlar sus "movimientos", en una fase en la que, según dijo, la investigación estaba centrada en su exasesor.
Según relató, formuló preguntas parlamentarias para saber si fue objeto de consultas policiales y lamentó que la respuesta del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska fuera "muy elusiva".
El exministro también evocó mensajes de WhatsApp de 2020, anteriores a la denuncia del PP que dio origen al 'caso Koldo' en 2022, intercambiados entre un capitán de la UCO, Juan Vicente Bonilla, y un empresario investigado en una causa de hidrocarburos. Según recordó, en esas conversaciones se interesaban por información sobre "Koldo el del PSOE" y se animaba a "ir a por los de arriba".
Óscar Puente
Tampoco se olvidó Ábalos de otro de los puntos que más ha criticado en los últimos meses: la auditoría interna del Ministerio de Transportes ordenada por Óscar Puente, uno de los documentos que sirvieron de base para impulsar las pesquisas sobre su etapa al frente del departamento. A preguntas de su defensa, consideró que el único sentido que tenía aquel informe era "político" y afirmó que respondía a una "clara intencionalidad".
Ábalos, que se ha estudiado la causa a fondo, se defendió durante horas y proclamó su inocencia, tal y como estaba previsto. Negó los pagos en efectivo que Aldama aseguró que se produjeron y sostuvo que no existe ninguna "evidencia" de los mismos.
Los pagos en Ferraz
En lo que respecta a los pagos del PSOE, Ábalos confirmó lo que ya declaró Koldo: que encargó a su exasesor ocuparse de los gastos de la Secretaría de Organización.
El exministro ofreció algunas explicaciones sobre esa práctica. Relató, por ejemplo, que cuando acudían a reuniones en Ferraz había dos mesas: una para acreditarse y otra para cobrar los gastos de desplazamiento, como kilometraje o billetes de tren. Los hoteles, precisó, no se abonaban así, sino que se reservaban directamente desde la sede socialista.
"Te pagaban moneda a moneda. Más de 200 personas cobrando en metálico. Era la tradición del partido de toda la vida. Siempre fue así", apostilló.
Según explicó, se trataba de reembolsos vinculados a la actividad del partido y no se comprobaba el método con el que previamente se habían abonado esos gastos, ya fuera tarjeta, cheque o cualquier otra fórmula.
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