La crisis abierta en la Guardia Civil tras la imputación en el denominado caso Leire de la directora general, Mercedes González, y del director adjunto operativo (DAO), el teniente general Manuel Llamas, ha hecho que algunos ex altos mandos de peso hayan alzado la voz ante la complicada situación que atraviesa el Instituto Armado.

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"Ya está empezando a ser tarde para que se desvincule de los deseos de los políticos y anteponga su lealtad a la Guardia Civil y muestre su sentido de la responsabilidad dejando de ejercer un mando para el que no le queda suficiente fuerza moral para hacerse valer ante los guardias civiles", expone en una carta abierta el general de brigada retirado Pedro Garrido Roca.

El ministerio de Defensa se resiste a suspender a Llamas pese a ser citado como investigado junto a la directora general. Los servicios jurídicos del citado departamento en manos de Margarita Robles dicen carecer "de elementos de juicio" suficientes para abrirle expediente.

"Como compañero que no le desea nada inmerecido, me permito sugerirle, con tanto pesar como convicción, que deje el cargo que ostenta y no participe en maniobras políticas que no ha diseñado, que, además, ni tienen en cuenta a la Guardia Civil, a la que él sí pertenece y se debe, ni son ejemplo para los guardias civiles a su mando", añade Garrido Roca en la carta titulada Compañero del alma, compañero y que ha sido difundida en chats de guardias civiles.

El general Garrido Roca es uno de los mandos que participó en la puesta en marcha de la Unidad Central Operativa (UCO), la unidad encargada de las investigaciones más complejas. Y hasta hace unos años ocupó la jefatura de zona de la Guardia Civil en Cataluña. En la misiva abierta considera que Llamas ha comprometido los principios éticos del Cuerpo con las indicaciones que habría dado a los investigadores de policía judicial en casos que afectan al entorno del presidente del Gobierno Pedro Sánchez.

"Complaciente con la directora general"

"Al trasladar a sus subordinados (...) la instrucción o sugerencia de no ser proactivos y ponerse de perfil ante procesos judiciales con políticos implicados, no deja de ser irregular y cuanto menos, complaciente ante lo que parecen los deseos, al menos, de la Directora General", enfatiza Garrido Roca en la misiva consultada por El Independiente.

En este sentido, asegura sentir "gran tristeza" por el hecho de que el DAO "haya sido supuestamente arrastrado a romper con los principios y valores que durante muchos años ha venido practicando". Particularmente, abunda, "el ser ejemplo de conducta, defensor y protector de la actuación legal de sus subordinados o el ser leal a la Institución y a su misión, por encima de intereses políticos pasajeros y puntuales".

Hace apenas un año, Garrido Roca fue una de las voces que salió públicamente en defensa de la UCO cuando trascendieron las maniobras de la llamada 'fontanera' del PSOE Leire Díez para obtener información sobre los investigadores de casos que afectan al Gobierno y a la mujer y el hermano del jefe del Ejecutivo.

Ya entonces, Garrido Roca denunció un intento de "desprestigiar" a la unidad y aseguró que nunca había visto una actuación semejante contra los investigadores. Ahora, carga las tintas contra Mercedes González, a la que este sábado defendía abiertamente el ministro Óscar López.

En este sentido, dice no sentir extrañeza de que González "se haya comportado mostrando más fidelidad a quien lo nombró que al propio sistema de convivencia y ordenación social que debe defender y, por supuesto, que a la Institución a la que dirige, pues su relación con ella no es de pertenencia sino de oportunidad política".

Pese a todo, Garrido Roca dice albergar alguna esperanza de que el DAO pueda dar cuenta en su comparecencia ante el juez Santiago Pedraz el próximo 16 de abril de las razones que guiaron su actuación. Así, espera que "pueda dar cumplidas explicaciones de su conducta y deje manifiestamente claro que, queriendo complacer a su superiora, incurrió en el error de confundir a sus subordinados cuando quería transmitirles la precaución que debían tener en las investigaciones que estaban desarrollando, pues eran muchos los ojos que estaban observándoles para descubrir, exponer y, en su caso, pedir responsabilidades por sus posibles equivocaciones".

En ese caso, añade, "al menos salvaría la principal divisa que constituye el único patrimonio de un Guardia Civil: El honor". Pero al mismo tiempo avisa sobre el futuro de Llamas: "Nada puede evitar que quede emborronada su brillante carrera".