El comandante de la Guardia Civil Rubén Villalba comparecerá el próximo martes 7 de julio ante el juez de la Audiencia Nacional que investiga la presunta trama diseñada para obtener información sensible de la Unidad Central Operativa (UCO) y desacreditar las investigaciones que afectan al entorno del Gobierno. Su declaración llega después de que los investigadores incorporaran a la causa las actas elaboradas por el propio mando, en las que dejó por escrito el contenido de las reuniones que mantuvo con Leire Díez, conocida como la 'fontanera' del PSOE.
Esos documentos, a los que ha tenido acceso El Independiente, sitúan a Villalba como una pieza clave de la operación. Según la investigación, Leire Díez trató de captar al comandante aprovechando su delicada situación judicial y profesional, ya que se encontraba suspendido de empleo y sueldo tras aparecer vinculado a la trama del 'caso Koldo'. A cambio de colaborar aportando información sobre el funcionamiento interno de la Guardia Civil y de la UCO, le ofreció facilitar su "rehabilitación" profesional, o así lo matizó el ministro Marlaska la pasada semana en el Senado, además de asumir el coste de su defensa jurídica e incluso abrirle la puerta a un nuevo destino.
Villalba se encuentra investigado por presuntos delitos de organización criminal, cohecho y blanqueo de capitales, una circunstancia que, según los informes policiales, lo convirtió en un "objetivo de interés" para quienes pretendían desacreditar las investigaciones de la UCO. Su suspensión de funciones y su situación procesal hacían de él un interlocutor especialmente vulnerable para la estrategia diseñada por Leire Díez.
La intermediación de Fran Ortega
La aproximación al comandante no fue directa. Según la documentación incorporada al procedimiento, el primer contacto se produjo a través de Francisco Ortega, trabajador de Correos conocido como "Fran Ortega", quien mantenía una relación de confianza con Villalba a través de Koldo García.
Tras la detención de este último, Ortega recurrió a él para resolver dudas relacionadas con su situación laboral en Correos y con un proyecto profesional en México. Fue entonces cuando Koldo lo puso en contacto con Leire Díez. Durante esas primeras conversaciones, celebradas entre finales de 2024 y principios de 2025, la exmilitante socialista mostró un interés especial por reunirse con el comandante.
La mediación de Ortega y de Daniel Mateo, colaborador de la Guardia Civil, permitió organizar dos encuentros discretos en Madrid. El primero tuvo lugar el 10 de marzo de 2025 y el segundo el 26 del mismo mes. Después de ambas reuniones, Villalba redactó varias actas en las que dejó constancia detallada de todo lo tratado y que posteriormente han encontrado a los investigadores.
Tres vías para "desmontar" la UCO
Las notas del comandante reflejan que Leire Díez aseguró actuar con el respaldo de "los de arriba" y llegó a presumir de su estrecha relación con la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González. El objetivo que trasladó al comandante era, según las propias actas, "remover todos los cimientos de la UCO, la Jefatura de Información (JI) y el Generalato para hacer una limpieza". Para lograrlo, le planteó tres posibles vías de colaboración.
La primera consistía en mantener una reunión con la Fiscalía para explicar el funcionamiento interno tanto de la UCO como de la Jefatura de Información. La segunda pasaba por declarar ante la Policía Nacional como testigo protegido para "destapar todo lo que la UCO-GC no está sacando o contando en las causas judiciales", una opción que, según dejó reflejado Villalba, era la preferida por Leire Díez.
La tercera alternativa suponía incorporarse como asesor directo de la Dirección General de la Guardia Civil, convirtiéndose en la "mano derecha" de Mercedes González para informar sobre el funcionamiento interno de las unidades de investigación y facilitar actuaciones administrativas contra ellas.
La promesa de una "rehabilitación"
A cambio de esa colaboración, Leire Díez ofreció al comandante una serie de contraprestaciones que los investigadores consideran especialmente relevantes. Según las actas, se comprometió a facilitar el pago de su defensa jurídica en el procedimiento penal en el que está investigado y a impulsar su regreso profesional mediante un nuevo destino.
Entre las posibilidades que le planteó figuraban un puesto en el extranjero o incluso un cargo de asesor en la propia Dirección General de la Guardia Civil. La propuesta suponía, en la práctica, la rehabilitación profesional de un mando suspendido e investigado judicialmente.
Precisamente esa promesa de recuperar su carrera es uno de los aspectos que previsiblemente centrará parte de la declaración de Villalba ante el juez, que trata de determinar si esas ofertas formaban parte de una estrategia organizada para obtener información reservada de la Guardia Civil.
La obsesión con Antonio Balas
Las actas también reflejan cuál era la principal preocupación de Leire Díez. Según dejó escrito el comandante, la exdirigente socialista buscaba cualquier información que permitiera desacreditar a los responsables de las investigaciones de la UCO, especialmente al teniente coronel Antonio Balas, jefe del Departamento de Delitos Económicos de la Unidad, encargado de varias investigaciones que afectan al entorno del presidente del Gobierno, así como al coronel Manuel Sánchez Corbí.
Durante las reuniones insistió en que "todas las filtraciones que estaba habiendo en prensa procedían de la UCO" y llegó a sostener que la unidad actuaba coordinadamente con grandes empresas, entre ellas Repsol, para orientar determinadas investigaciones relacionadas con el fraude de hidrocarburos.
Según las anotaciones de Villalba, Leire también trasladó la preocupación existente por las declaraciones del empresario Víctor de Aldama tras su salida de prisión. Aseguró que a "los de arriba" les inquietaba que Aldama "siguiera tirando de la cuerda", motivo por el que consideraba prioritario debilitar la credibilidad de las investigaciones desarrolladas por la UCO.
Las gestiones ante la Dirección General
Las diligencias también recogen los contactos que Leire Díez mantuvo con la directora general de la Guardia Civil. Según la investigación, ambas se reunieron al menos en tres ocasiones: el 30 de septiembre y el 20 de diciembre de 2024, así como el 2 de abril de 2025.Fue precisamente en este último encuentro cuando Leire trasladó formalmente la petición de "rehabilitar" al comandante Villalba para facilitar su regreso al servicio activo. La Dirección General sostuvo posteriormente que esa solicitud fue rechazada debido a la situación judicial del mando.
Sin embargo, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, reconoció posteriormente en el Congreso que Mercedes González le informó personalmente de esas gestiones y admitió que el asunto le produjo "alarma".
Pocas semanas después, el 13 de mayo de 2025, la Dirección General ordenó abrir una información reservada para investigar supuestas filtraciones procedentes de la UCO tras diversas publicaciones sobre el caso Koldo. Aquel expediente terminó archivándose el 26 de mayo sin que llegara a practicarse ninguna diligencia, después de que tanto el Tribunal Supremo advirtiera del riesgo de interferir en investigaciones judiciales abiertas.
La comparecencia de Rubén Villalba permitirá ahora al juez contrastar el contenido de las actas redactadas por el propio comandante y determinar hasta qué punto las promesas de rehabilitación profesional formaban parte de una estrategia para obtener información interna de la Guardia Civil y erosionar la actuación de la UCO en las investigaciones más sensibles.
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