A Fernando Grande-Marlaska le ha tocado dar la cara ante sus pares europeos en una cumbre de ministros del Interior por el asalto a la ciudad de Ceuta, en una crisis sin precedentes aún inconclusa. Acaso hubiera tenido más sentido una reunión de titulares de Exteriores dado que no se trata tanto de una crisis migratoria como de soberanía y de vulneración de fronteras de nuestro país y, por tanto, de la UE. Un acto que el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no dudó en calificar de "violación a la integridad territorial de España", no ha merecido un comité de crisis en Moncloa. Tampoco una llamada a consultas de la embajadora de Marruecos en Madrid, algo que han pedido incluso algunos de sus socios de Gobierno como Izquierda Unida.
Marlaska bajará el tono con respecto al empleado por el jefe del Ejecutivo en la carta remitida al presidente del Consejo y a la presidenta de la Comisión Europea, Antonio Costa y Úrsula von der Leyen, respectivamente. Fue una misiva hipercrítica contra el "apoyo muy limitado" de otros estados europeos, sobre todo en alusión a Italia, que ha suspendido el espacio Schengen con España. El titular de Interior defenderá que nuestro país "practica una política migratoria responsable con sus obligaciones y solidaria con el resto de Estados miembros", además de "comprometida" con el control de las fronteras europeas y con la debida "diligencia", señalan fuentes de Interior.
El ministro alegará que España ha conseguido reducir los flujos migratorios irregulares
El titular de Interior alegará que España ha conseguido reducir los flujos migratorios irregulares en más de un 42 por ciento en 2025 y, hasta el 16 de julio de este año, un descenso cercano al 25 por ciento en el conjunto de España. Además, las llegadas a Canarias, conforme a los datos de su Ministerio, se están reduciendo en más de un 60 por ciento.
Repetirá además la consigna de que Marruecos se ha mostrado como un "socio leal" en la lucha contra la inmigración ilegal, aunque resulta imposible pensar que le pasara por alto ese movimiento de masas hacia la frontera con Ceuta, aún si no hubiera sido el instigador de la misma. Muy al contrario, se mantiene "una estrecha colaboración basada en la confianza mutua, clave en el combate de la migración irregular y en muchos otros ámbitos, como la cooperación policial".
Información previa y garantías de Marruecos
Habrá que ver si Marlaska repite el argumento de que parte de Europa ha tenido una reacción "egoísta, polarizadora y contraria a la legalidad", como escribió Sánchez, o que Ceuta y Melilla no son espacio Shengen, como han venido afirmando ambos, cuando sí lo es. Así lo reconoce el propio Ministerio Exteriores en su web, actualizada a raíz de los acontecimientos en la ciudad autónoma, aunque con ciertas particularidades.
Una cita por vídeoconferencia que puede resultar incómoda para Grande-Marlaska al que se le preguntará si los servicios de inteligencia de Policía, Guardia Civil y Fuerzas Armadas, además del CNI, -aunque los dos últimos dependan de la ministra de Defensa, Margarita Robles-, tuvieron noticias de este asalto masivo. Fue pacífico, pero vino a demostrar la vulnerabilidad de la ciudad autónoma, un territorio que reivindica Marruecos con aliados tan poderosos como los Estados Unidos de Donald Trump. La inquietud reside en "cómo fue posible un ataque de estas dimensiones a una frontera exterior europea sin que España tuviera noticias previas" y, también, si existen garantías por parte de Marruecos "de que no volverá a repetirse una situación similar", según han explicado a este medio fuentes europeas.
Tirón de orejas a España por regularización masiva de inmigrantes
Se trata de una cita forzada por la carta de 22 primeros ministros, durísima en sus términos contra el gobierno de Sánchez. "No podemos permitir que los cruces masivos descontrolados, la instrumentalización de la migración u otras amenazas híbridas creen la percepción de que es posible entrar ilegalmente en la Unión Europea". Y, además, se extienda la idea de que "la entrada ilegal de un migrante puede convertirse en una estancia legal", agregaban dando un tirón de orejas a España por regularización masiva de inmigrantes. Una misiva que no firmaron, por ejemplo, ni Francia ni Portugal, a pesar de tener fronteras terrestres con España, pero sí gobiernos socialdemócratas como el de Dinamarca o Malta.
Llamativo es el hecho de que nuestros socios europeos no hayan puesto tanto el acento en la actuación de Marruecos como en la España, por entender que, al margen de lo que haga el país vecino, es nuestro país el que debe asegurar la integridad de la parte de la frontera sur de la UE que está en nuestro territorio. Por ello entienden que, tras la sentencia del Supremo que confirmaba la prohibición de las devoluciones en caliente de aquellos inmigrantes que vienen por el mar, se debiera haber previsto un escenario así y temen que las tremendas imágenes del asalto sean "gasolina para la ultraderecha".
Albares echa más leña al fuego al hablar de la "internacional reaccionaria"
Tampoco se lo ha puesto fácil a Marlaska el titular de Exteriores, José Manuel Albares, quien en este lunes, a pesar de que se le debiera suponer cierta diplomacia en razón de su cargo, echó más leña al fuego contra los socios comunitarios y siguió exonerando al país alauita de toda responsabilidad. Denunció la "sincronización" de la "internacional reaccionaria" formada por algunos países europeos que, en su opinión", actuaron como "mucha rapidez" para "amplificar" y "difundir mentiras y noticias falsas".
Unas palabras que no deben haber caído muy bien al ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, ni a su homóloga danesa, la socialista Pia Olsen Dyhr. Italia y Dinamarca fueron los dos países que promovieron la carta conjunta de los 22 primeros ministros y la reunión telemática de hoy. Del mismo modo, Albares demostró ser el mejor portavoz de Marruecos por su colaboración, dijo, "para intentar impedir ese flujo de personas y, sobre todo, para que retornaran inmediatamente como está ocurriendo".
Robles sale en defensa de los servicios de inteligencia y exige explicaciones a quien haya "consentido"
Quien puso en contrapunto fue Margarita Robles, el único miembro del Ejecutivo que, aunque tarde, sí ha apuntado a la responsabilidad de Marruecos la firmar que quien "consintió" la avalancha debería dar explicaciones e investigar "hasta el final" lo sucedido. Asimismo, salió en defensa de los servicios de inteligencia, tanto los que dependen de ella como los que están bajo el mando de Marlaska, dando a entender que hicieron su trabajo, esto es, informado de la amenaza del que ha sido el más grave ataque a la integridad territorial de España y a su soberanía y, por extensión, de Europa.
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