España

Las asociaciones a cargo de los campamentos de menores de Ceuta cuestionan la rapidez de los trámites para trasladarlos a la Península

La trabajadora social y portavoz de la ONG Luna Blanca, Halima Ahmed
La trabajadora social y portavoz de la ONG Luna Blanca, Halima Ahmed | Gabriela Sardá Núñez / Europa Press

El traslado de 500 niñas a la Península añade un nuevo reto a la gestión de los menores en Ceuta. Aunque el Gobierno ha anunciado el procedimiento para hacer efectivo su traslado, algunas asociaciones cuestionan la agilidad de los trámites burocráticos previstos, ante la necesidad de dar una respuesta rápida a la situación de las menores.

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La situación de los menores en la ciudad autónoma se produce, además, en un contexto de fuerte presión migratoria que ha puesto al límite las estructuras de acogida. Mientras el Ministerio del Interior cifra en 2.168 los menores identificados en Ceuta desde el pasado 30 de julio, organizaciones como Save the Children elevan la cifra hasta los 4.000 niños y adolescentes. El flujo migratorio no está compuesto únicamente por jóvenes procedentes de Marruecos, sino que, según las últimas informaciones, también incluye menores procedentes de países como Chad y Sudán.

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29 plazas para 4.000 menores

El sistema ordinario de Ceuta dispone de apenas 29 plazas, una cifra que, en ningún caso, puede hacer frente a la realidad que vive la ciudad autónoma. Esta carencia ha obligado a las autoridades a improvisar dispositivos de emergencia en lugares no diseñados para la habitabilidad permanente. A los campamentos del barrio del Príncipe, Sidi Embarek y los dos colegios ceutís, se suma ahora el despliegue de cuatro nuevos campamentos y "algún edificio en El Tarajal".

A pesar de estos esfuerzos, la situación sigue siendo crítica. Recientemente, el Ejército ha comenzado a desplegar un dispositivo provisional para aliviar la saturación en la explanada del aparcamiento del barrio de Loma Colmenar donde se ha levantado una primera carpa, a la que se sumarán tres nuevos campamentos dotados de tiendas de campaña, áreas de higiene con duchas y carpas de gran altura para el reparto de alimentos. Aunque estos recursos están listos para ser ocupados de forma inminente, cientos de menores continúan durmiendo a la intemperie en las calles de Ceuta.

Es necesario saber si los padres, desde su país de origen, están reclamando a las niñas

Una presencia que estaría comenzando a pasar factura a la convivencia ciudadana, pues, según testimonios locales, "la calle sigue llena" y el ánimo entre los vecinos ha comenzado a crisparse, creando un ambiente cargado de tensión. A esto se une un sistema sanitario al borde de su capacidad: las urgencias médicas se encuentran colapsadas, lo que ha obligado a las autoridades a aumentar el número de facultativos y personal sanitario para atender tanto a la población local como a los recién llegados.

Amplían un mes más las ayudas

En este contexto, la labor de las ONG y de los propios vecinos ha sido fundamental. Organizaciones como Luna Blanca, que ha visto prorrogados sus recursos de apoyo por parte del Gobierno local durante al menos un mes más, se encargan de proporcionar agua, alimentos y productos básicos. No obstante, la portavoz de esta entidad, Halima Ahmed, advierte que estas ayudas son solo un "respiro" ante una tensión que no deja de escalar.

Uno de los puntos más críticos de esta crisis es la seguridad de las menores de edad. El Ministerio de Juventud e Infancia ha diseñado un plan que prevé trasladar a 500 niñas a la Península. Sin embargo, Hamila Ahmed aclara que la puesta en marcha de este traslado se enfrenta a obstáculos burocráticos y cuestiona la inminencia de estos traslados, ya que el protocolo exige evaluar cada caso individualmente, comprobando incluso si existen "reclamaciones de los padres en sus países de origen", un proceso que califica como "lento".

Nadie quiere volver

Por otro lado, la portavoz mantiene en seis la cifra oficial de agresiones sexuales cometidas en la vía pública por personas migrantes hacia niñas que también cruzaron el espigón de El Tarajal. Además, subraya que estas agresiones no se han producido dentro de los "espacios seguros" o campamentos habilitados, sino en la calle, donde no hay protección. Por ello, la prioridad absoluta es habilitar más plazas para que ninguna niña tenga que dormir a la intemperie, donde todavía se ven menores pernoctando.

Seguridad privada en los campamentos

La presión sobre el sistema no parece que vaya a disminuir a corto plazo. En tan solo cinco días, la Policía Nacional identificó a 270 nuevos menores, lo que demuestra un incremento acelerado frente a balances anteriores. Para intentar gestionar este volumen, se siguen valorando espacios de acogida y se prevé la contratación de seguridad privada o el despliegue de personal de las asociaciones para vigilar estos nuevos espacios.

A pesar de las precarias condiciones que atraviesan, el sentimiento entre los menores es de resistencia. Según Halima Ahmed, "nadie quiere volver", y el hecho de que estén soportando las dificultades de vivir en la calle o en campamentos improvisados es la mayor prueba de su rechazo a la idea de regresar a sus países de origen. Las organizaciones humanitarias insisten en que la única salida viable es acelerar los procesos de identificación y protección, así como agilizar los traslados a otras comunidades autónomas para evitar que Ceuta mantenga el escenario que se está viviendo desde hace más de 15 días.

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