Apenas 50 días atrás, si se hubiera hecho un sondeo interno en el PSOE para comprobar qué fecha de las elecciones generales parecía más probable, muchos dirigentes habrían contestado que en el primer trimestre de 2027. O sea, antes de las municipales y autonómicas del 23 de mayo. Pero ahora, esa respuesta ya no sería tan generalizada. La convicción de que Pedro Sánchez las ubicará a primeros del próximo año ya no es tan universal, ni tan clara. La opinión intramuros del partido ha mudado. La opción de una repetición del calendario que siguió en 2023 —primero las locales y regionales, inmediatamente después las legislativas— vuelve a coger fuerza en las quinielas. Y lo que ha hecho que el horizonte cambie es Ceuta. Una crisis sin salida fácil ni cercana en el tiempo, que cada vez se ha ido enredando más y más, que es omnipresente en todos los medios y cuyas imágenes impactan en toda España y dan la vuelta al mundo. Sin despejar la emergencia en la ciudad autónoma, coinciden muchos responsables, es más arriesgado aún acudir a unas urnas que, a día de hoy, se presentan muy desfavorables para el Gobierno. Ceuta hipoteca y lastra no solo la acción del Ejecutivo. También ralentiza, por ahora, la puesta en marcha del turbo electoral.

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Sánchez, el único que tiene la potestad de apretar el botón, se ha dejado todas las puertas abiertas en las entrevistas de este arranque de curso. La única seguridad es que serán en 2027, nunca antes, y esa es la certeza que repite. A partir de ahí, todo puede pasar. "Cuando más convenga al interés general", no al partidista, sentenció en TVE. Su intención es "agotar la legislatura". ¿Eso quiere decir en julio, cuando se cumplan cuatro años de las de 2023? "Entramos en un territorio en el que efectivamente puede haber adelantos técnicos... o no", deslizó en la SER.

Desde el entorno del presidente inciden en que para él tiene máxima importancia arribar a la orilla, a 2027, como una prueba de resistencia, de que no le han doblado el brazo, de que ha aguantado hasta el final. De esa manera, optar por el primer trimestre del año o bien situarlas después de mayo —sea junio o julio— no supone grandes diferencias, y por eso él habla de un anticipo "técnico" en caso de que las colocara antes de las municipales, que se celebrarán en toda España, y las autonómicas, que deben convocarse en diez comunidades.

Entonces, ¿(14 de) febrero? ¿Marzo? ¿Abril? ¿O ya directamente en verano, en junio o julio? Nadie lo sabe. Porque, como dicen quienes más conocen a Sánchez, quienes están en su círculo de absoluta confianza, él "no lo tiene decidido". Ni tampoco hay prisa. Todavía tiene margen, recuerdan. Más o menos, hasta diciembre, o en los primeros compases del nuevo año. Porque en ese momento deberá determinar si estira la legislatura hasta su final natural o bien la recorta unos meses. Y un elemento capital en su decisión será la evolución de la crisis de Ceuta. El propio jefe del Ejecutivo ya avanzó el pasado lunes en La Sexta que calculaba que "de aquí a fin de año" la situación estará "estabilizada".

El tiempo dirá si el pronóstico es opmista o se ajusta a la realidad. El Gobierno no tiene todavía a todos los migrantes bajo techo —ayer viernes alojó a 1.700 en las dos parcelas del puerto de la ciudad—, y hasta que no lo consiga no podrá filiarlos a todos y tramitar sus expedientes, bien de asilo o de retorno. También quedan menores aún por registrar —el ministro Ángel Víctor Torres, designado mando único, estimó el martes pasado que aún había entre 700 y 1.000 por las calles—, y sus expedientes comenzaron a abrirse esta misma semana, después de una pugna competencial con el Ejecutivo de Juan Jesús Vivas. Las plazas habilitadas ya son 6.000, pero se espera elevar esa cifra hasta las 10.000. La tramitación de todos los papeles, para los adultos y, de forma aún más garantista, para los niños y adolescentes, llevará semanas.

La actualidad no se despega de Ceuta. Este viernes la marcaron las imágenes de desesperación de los migrantes, de estampida a primera hora de la mañana hacia las instalaciones del puerto para intentar conseguir una plaza. Una cama, un lugar donde asearse y descansar, un techo bajo el que cobijarse. Un drama televisado que convive con el hartazgo a su vez de los ceutíes, frustrados por el "abandono" institucional.

Sánchez reitera que Ceuta y el resto de España saldrán "reforzados" de esta crisis. Por el momento, la emergencia continúa. Como continúa el desgaste del Gobierno por una respuesta tardía —el reproche al presidente por sus vacaciones de agosto en La Mareta que no interrumpió ni un solo día está muy extendido en el partido— y por las idas y venidas contradictorias de sus ministros, por el choque indisimulado entre Interior (Fernando Grande-Marlaska) y Defensa (Margarita Robles).

Y todo opera en la ecuación. La incertidumbre, la angustia explican la confusión y la pluralidad de opiniones dentro del PSOE respecto a la fecha de las generales. "Es que yo creo que todo va a depender de cómo evolucione lo de Ceuta de aquí a final de año. Es prematuro ver hoy si se darán las condiciones para hacer las generales en febrero o marzo o nos iremos ya a julio. Lo cierto es que ahora mismo podemos estar al 50% de posibilidades y antes de Ceuta parecía claro el escenario de primavera", resume un experimentado miembro de la dirección federal.

En el corazón del Ejecutivo y de Ferraz creen que la balanza podría inclinarse a favor del verano, justo el escenario que más rechazan muchos alcaldes y candidatos, por temer que unas generales después de las municipales y autonómicas pueden suponer que los ciudadanos descarguen su ira contra Sánchez contra ellos. "En estos momentos, me parece más probable irnos a junio. Unas elecciones, como se ha apuntado, el 14 de febrero significaría disolver las Cortes antes de Navidad, y hacer campaña con la sombra de Ceuta aún muy viva. La prioridad es reconducir lo mejor posible lo de Ceuta", manifiesta una integrante de la cúpula federal. En sintonía se muestra un ministro: "Sinceramente, no sé qué ocurrirá, y probablemente el presidente tampoco. En mi opinión, su voluntad es la de llegar en la legislatura hasta todo lo lejos que se pueda. Hay hasta Navidad, como pronto, para decidir".

"Necesitamos tiempo para superar la crisis de Ceuta... El problema son los Presupuestos", tercia otra integrante del Consejo de Ministros. El presidente se ha comprometido a llevar su proyecto de ley de cuentas públicas para 2027 antes de que concluya este año y su probable rechazo por el Congreso en la primera votación es lo que probablemente activaría la cuenta atrás hacia elecciones. Pero ese horizonte temporal podría moverse. No es una ficción: es lo que ha sucedido a lo largo de toda esta legislatura, en la que no se ha aprobado ni un solo Presupuesto. Sánchez primero señalaba que el texto aterrizaría en el Congreso cada otoño, antes de Navidad, y cuando ya se acercaba esa barrera hablaba de que se presentaría en el primer trimestre del año siguiente. Nunca sucedió. Ahora sí es verdad que al Gobierno le interesa aprobar su proyecto de PGE en Consejo de Ministros y remitirlo al Parlamento, aunque se lo tumbe, porque lo puede usar como programa electoral.

—Ni tan siquiera estamos hablando de eso —señala una dirigente del núcleo duro de Sánchez en el partido—. Nosotros estamos preparados para cuando el presidente decida convocar, pero no hay fecha aún. Y ahora es cierto que hay territorios que piensan incluso que les vendría bien hacerlas coincidir, y no solo es Baleares. Aquí hay opiniones de todo tipo, así que serán cuando tengan que ser.

En Ferraz hay quienes están convencidos de que Sánchez se acabará inclinando por adelantar las generales. Es decir, que ocurra no como en 2023, cuando el desastre de las autonómicas y municipales le empujó a convocar de inmediato las legislativas, sino como en 2019, cuando el orden fue justo el inverso. Entonces, un PSOE al alza ganó con contundencia en las generales de abril y arrasó en las locales, regionales y europeas de un mes más tarde.

"Yo discrepo de los que dicen que a Pedro no le importa el partido —explica un miembro de la cúpula—. Si tiene una oportunidad de competir para sus generales es con el anticipo, porque todo el mundo apretará para que tenga un buen resultado primero él y luego en mayo. Además, al ir antes, destensaría la organización, porque la gente quiere que las generales vayan antes. Pero si sucede a la inversa, si primero van las municipales y autonómicas, si todo el mundo se juega su sillón antes, nadie pondrá la cara por él después. La gente está agotada de la tensión". Este alto mando de la ejecutiva cree que hay una "diferencia respecto a 2023" y que justificaría que Sánchez no repitiera esa plantilla: "Entonces, él no pensaba que caerían todos los gobiernos autonómicos que se perdieron. Le dolió que fueran derrotados Guillermo [Fernández Vara] en Extremadura, Ximo [Puig] en Valencia, Ángel Víctor [Torres] en Canarias... y por eso se sintió obligado a anticipar las generales al 23 de julio".

Este dirigente federal cree que no está la Moncloa del todo perdida, pese a lo que pronostican las encuestas, aunque concede que para poder retenerla la izquierda del PSOE debe "hacer su trabajo" y unirse y también retirarse en aquellas circunscripciones donde con seguridad no obtenga escaño, para así no perjudicar las opciones de reeditar la coalición gubernamental: "Si en 2023 Pedro fue a hacer una campaña estratégica, para pescar el doble, en 2027 deberá ser, además de estratégica, inteligente: que los que están a nuestra izquierda no vayan allá donde no pescan nada".

En el conjunto del partido, se escuchan distintas opiniones. Alcaldes o candidatos que piden que las generales sean "en febrero" —"o morimos todos", expresa una regidora— o en todo caso antes de mayo y otros que sin embargo creen que es mejor que se respete el orden natural. Es decir, que el Gobierno "aguante hasta después del 23-M", porque, en línea con lo que defiende Ferraz, el principal activo para los aspirantes socialistas es la acción del Ejecutivo: "Es mejor tener un Gobierno que cada Consejo de Ministros apruebe medidas sociales que arriesgarse a que entren a gobernar PP y Vox y tomen medidas populistas antes de las municipales", afirma un primer edil con peso orgánico.

Los que defienden que las generales se celebren antes que las locales y autonómicas aportan varios argumentos: uno, que es la manera de que el partido se ponga las pilas con Sánchez, sabiendo que luego se juegan el pellejo los demás candidatos, y sobre todo que al dirimirse la Moncloa antes, el debate general no contaminaría de la misma forma el 23-M. Dicho de otro modo, si son los alcaldes y presidentes y los cabezas de cartel los que primero tienen que dar la cara, no habría debate sobre lo municipal o lo autonómico. Todo quedaría en un plebiscito Sánchez sí, Sánchez no. "Alcaldes y candidatos queremos que las generales sean antes. Es verdad que no tenemos ninguna garantía de que luego nos vaya mejor a nosotros, pero al menos no contaminas el debate local con el nacional. Yo no quiero hablar de Bildu, Ceuta o Cataluña. Quiero hablar de la gestión del alcalde, y que él no oculte su mala gestión con los temas nacionales", afirma un ya designado candidato socialista de una capital autonómica. "Es que ir nosotros primero es ir a la muerte segura", advierte otro cargo local.

"Yo apuesto por que sean después. En julio", señala un reconocido secretario de Organización autonómico. "También creo que serán después. Por Ceuta, entre otras razones", conviene otro responsable de un poderoso aparato regional. Otro colega de otra federación apunta que en su entorno siguen creyendo que las generales llegarán antes, en el primer trimestre de 2027. "Después de lo de Ceuta nadie sabe. Está todo abierto", sanciona un buen conocedor de las corrientes internas del partido y del ambiente que se respira en la Moncloa. "Antes de la crisis de Ceuta existía una idea muy extendida en los círculos bien informados de que serían en marzo o abril, pero ahora nadie se atreve a pronosticar nada. El consenso interno ahora es que ni siquiera Pedro lo sabe, que decidirá cuando tenga la corazonada".

En la dirección del PP también se han hecho a la idea de que Sánchez puede cumplir su promesa y exprimir al máximo la legislatura. También porque no vislumbran ventanas de oportunidad que pueda aprovechar en su beneficio. Apenas atisban una: las elecciones francesas del próximo año, en las que la ultra Marine Le Pen podría acceder a El Elíseo, lo que supondría una conmoción no solo en su país, sino en toda Europa. Pero tampoco tendría fácil el presidente buscar ese efecto, dado que la segunda vuelta de los comicios galos será el 2 de mayo, ya muy próximas a las municipales y autonómicas. En el entorno más próximo a Sánchez, insisten en que la elección final no tendrá "ninguna relación" con la convocatoria de las presidenciales del país vecino. Otros creen que la única política internacional que puede influir en España son los vaivenes de Donald Trump, no lo que ocurra en París o en Alemania.

"No creo que nos convenga particularmente esa conexión con Francia —opina un veterano muy conectado con la Moncloa—. Las encuestas las lidera Le Pen, seguido del conservador Édouard Philippe y del izquierdista Jean-Luc Mélenchon. Raphaël Glucksmann, probable ganador de las primarias conjuntas del Partido Socialista, Place Publique y Gauche Républicaine et Socialiste, va cuarto en los sondeos y ronda el 10-12%. No me parece que esto nos empuje mucho. Y el miedo a la ultraderecha como única palanca está muy desgastado. Necesitamos estímulos positivos como el 'yo soy zurdo' de las europeas de 2024. Así que mi pronóstico es que, salvo que milagrosamente surja una ventana de oportunidad, Pedro agota. Adelantar por adelantar no lo veo. Y ahora menos porque necesitamos distancia en el tiempo de Ceuta. E ir a autonómicas y municipales en plena catarsis federal tras una derrota previa contundente en generales tampoco lo veo".

Esta reflexión conecta con uno de los argumentos defendidos por Ferraz y por los que creen que es mejor ir a legislativas en verano: si estas se celebran en primavera y se pierde la Moncloa, el PSOE entrará en una depresión anímica y en un colapso interno que sería imposible remontar para mayo. "Si es que toda solución es mala —remacha una dirigente crítica—. Es perder y volver a perder. Despeñado Sánchez, la ola de la derecha te arrasa y dejas al PSOE con cero poder institucional".

Un alto mando de una federación muy distanciada de Ferraz cree que Sánchez se acabará inclinando por el anticipo. También por Ceuta: "En invierno no hay avalanchas de inmigrantes y el problema se rebaja, mientras que en primavera se incrementa. El riesgo de que pueda haber otra crisis migratoria, aunque sea más simple, después de lo vivido en Ceuta y como vacuna de recuerdo... nos mata, además de todo lo demás. Ir a generales después no tiene ningún sentido estratégico. De hecho, cada vez que no ha convocado con la excusa de que vendrán tiempos mejores, los tiempos han empeorado. En invierno será el mejor momento porque además muchos de los migrantes ya habrán sido devueltos. El mejor y único relato es presentar Presupuestos, perderlos y convocar. Todo lo demás no tiene sentido. Si quieres usarlos como instrumento electoral, tienes que hacerlo dentro de 2026. ¿Cuál sería la excusa para no llevarlos al Congreso y hacerlo en marzo? ¿Solo tu interés estratégico? Si no tienes relato, estás jodido".

—Movilizar al partido en julio después de una debacle local y autonómica es algo casi imposible —asevera un barón regional—. Otra cosa es lo que piense Pedro. Si le preocupa su partido, que no mate a sus alcaldes y sus gobiernos.

—Con generales antes, nuestros candidatos y alcaldes y presidentes irán a tope —observa un cargo local miembro también del comité federal—. Pero si la gente en el partido percibe que Pedro los utiliza de escudos humanos dejando las municipales por delante... No olvidemos que tenemos más de 20.700 concejales en toda España. Esa es nuestra mayor infantería. Si los matas antes, ¿después se van a matar por ti?

Desde otra federación, un mando autonómico constata que "la inmensa mayoría de los alcaldes quiere que las generales lleguen antes". "Pero yo tampoco le veo una ganancia extraordinaria a tener un mal resultado en marzo y levantarlo a los dos meses —prosigue este cargo—. A mí eso de votar en generales, darte una hipotética hostia y a los dos meses ponernos a pegar carteles de alcaldes y que nos salga bien porque la gente ya ha desfogado... Quiero recordar que al PP le fue bastante mal en 2019 en una tesitura similar y eso que salvó muchos trastos por los de Ciudadanos, que se plegaron en todas partes incluso metiendo a Vox en la ecuación. Honestamente, a día de hoy veo complicado encontrar un buen momento. Pero el tiempo corre y lo de Ceuta nos está desangrando". Otra responsable alineada con los críticos percibe un abatimiento general: "Llegados a este punto, creo que da igual cuándo sean las elecciones. Solo adelantándolas a las municipales mitigaríamos algo el golpe, pero ya poquito. Ya el desgaste es terrible. Lleva un año en agonía. Un año. La degración es ya poco reversible. Tenemos un suelo importante, pero bajo mínimos".

Los tres próximos meses, hasta final de año, serán vitales para saber la suerte de la ciudad autónoma y de la legislatura. Sánchez tiene margen para pensar y, como dicen en su círculo más próximo, "tiene que afinar muy bien la fecha". Pero sobre todo debe "resolver primero Ceuta". Y luego ya se verá. Por ahora, el presidente "no tiene prisa". Encarrilada la crisis migratoria, cuando suceda, el escenario puede cambiar. Todos saben que las generales serán un combate a vida o muerte. Quizá como nunca. El líder socialista tiene quizá muy pocas balas, menos aún tras la lenta y hasta incomprensible gestión de Ceuta, pero esa poca munición la exprimirá al máximo.