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Pipo, el líder de Los Lobos que fingió su muerte, terminó en España y ahora reclama EE. UU.

Detención Pipo, líder de Los Lobos
Detención Pipo, líder de Los Lobos | Ministerio Interior Ecuador

Simuló sucumbir al COVID-19 en el peor momento de la pandemia y compró un acta de defunción para enterrar su pasado junto con su propia identidad. Tras pasar siete veces por el quirófano, el bisturí lo alejó del rostro que perseguían las autoridades. A sus 40 años, Wilmer Geovanny Chavarría Barré, alias 'Pipo' y líder de Los Lobos —una facción escindida de Los Choneros—, creía haber ejecutado el crimen perfecto.

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Huyó a España para diluirse entre el lujo y darse la gran vida, pero fue precisamente su ostentación la que terminó por delatarlo; hoy, desde una celda en el Centro Penitenciario de Zuera (Zaragoza), espera la resolución de su extradición a Ecuador mientras Estados Unidos reclama también su entrega. Al capo se le agota el tiempo.

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Años atrás, caracterizado como un ejecutivo de traje impecable y acreditación falsa al cuello, Chavarría cruzó el umbral de una sucursal bancaria sin despertar la menor sospecha. En lugar de documentos, el maletín que portaba escondía un arma automática. Segundos después, el personal y los clientes permanecían encañonados contra el suelo mientras la banda se apoderaba de cerca de 38.000 dólares. Minutos más tarde, Pipo abandonaba el local con un aerosol en la mano para huir en una camioneta que lo esperaba con el motor en marcha.

El plan, sin embargo, no salió como estaba previsto: un cruce de fuego con la Policía les cerró el paso y convirtió el asalto en una persecución que terminaría con varias víctimas. El 27 de octubre de 2010, Chavarría fue condenado a 25 años de prisión por robo con resultado de muerte y asalto, aunque posteriormente los jueces redujeron la pena a 16 años al aplicar las atenuantes contempladas en el antiguo Código Penal en relación con su conducta previa.

Por entonces, Pipo no era todavía el nombre que años después acabaría asociado a una de las organizaciones criminales más poderosas de Ecuador ni el hombre cuya captura interesaría a las autoridades de distintos países; era, al menos sobre el papel, un joven condenado por un asalto bancario que acababa de terminar entre disparos y que iniciaba así una etapa que cambiaría por completo el rumbo de su vida. Su siguiente destino sería el Centro de Rehabilitación Social de Turi, en la ciudad de Cuenca, donde permanecería recluido antes de ser trasladado, meses después, a un recinto penitenciario en la provincia del Guayas.

Simulación de su muerte

Entre 2011 y 2018, Pipo comenzó a adquirir notoriedad desde el interior de las cárceles ecuatorianas, donde, según las investigaciones posteriores, lideraba un grupo de sicarios que operaba como una estructura subordinada a 'Los Choneros', la organización que por entonces estaba bajo el mando de Jorge Luis Zambrano, alias "Rasquiña" o "JL". Durante aquellos años, la prisión se convertiría en el escenario desde el que Pipo fue acumulando poder.

Después de cumplir parte de su condena, Chavarría Barré obtuvo el régimen de prelibertad y dejó el centro penitenciario bajo la obligación de presentarse periódicamente ante las autoridades. El 20 de enero de 2021 acudió por última vez a firmar y, a partir de entonces, dejó de aparecer, incumpliendo las condiciones de su régimen y desapareciendo del control de las autoridades. Su ausencia se produjo en un momento especialmente convulso para el crimen organizado ecuatoriano, apenas unas semanas después del asesinato de Jorge Luis Zambrano, ocurrido en diciembre de 2020, que desencadenó una disputa por el control de 'Los Choneros' y puso al descubierto las fracturas que hasta entonces habían permanecido contenidas dentro de la organización.

En ese nuevo escenario, Pipo se posicionó frente a la facción encabezada por Junior Roldán y José Adolfo Macías Villamar, alias "Fito", mientras comenzaba a emerger una estructura rival: Los Lobos. La ruptura con la banda trasladó esa disputa por el poder al interior de las cárceles y desencadenó una sucesión de enfrentamientos y disturbios que registraron decenas de muertos, mientras Pipo ya había desaparecido del radar de las autoridades y comenzaba a tomar forma la maniobra que permitiría reconstruir su fuga: una muerte registrada oficialmente, una identidad falsa y una salida clandestina del país.

Con los certificados falsificados que acreditaban su fingido fallecimiento, la defensa de Chavarría Barré consiguió llevar la historia un paso más allá: presentó ante el Tribunal de Garantías Penales de Cuenca la documentación necesaria para solicitar la extinción de la condena de 16 años que todavía pesaba sobre él. El 23 de septiembre de 2021, la institución que seguía el caso declaró oficialmente revocada la pena al dar por acreditada la muerte de Pipo. Pipo, oficialmente, había muerto.

Guerra de bandas y hegemonía narcodelictiva

Mientras su nombre se escondía bajo un certificado de defunción, la estructura criminal que se había levantado alrededor de Los Lobos continuaba creciendo y transformándose; en 2022, la separación de la banda R7 de 'Los Lobos' disparó los enfrentamientos entre las distintas facciones y trasladó nuevamente la guerra por el control de los territorios y las cárceles al interior de los centros penitenciarios, donde una sucesión de masacres dejó al menos 94 muertos.

En octubre de ese mismo año, Leandro Norero y Samir Maestre fueron asesinados en prisión, dos muertes que las investigaciones posteriores situaron dentro de la disputa por el control de las alianzas, las rutas y los negocios del narcotráfico. Los informes de inteligencia apuntaron a que el asesinato de Norero estuvo relacionado con sus contactos y negociaciones con Los Choneros, mientras Los Lobos buscaban ampliar su espacio dentro de un mercado criminal cada vez más fragmentado y violento.

La disputa no se limitaba ya a las cárceles ecuatorianas. Narcotraficantes como Norero habían financiado a la facción Nueva Generación y establecido vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de México, en una pugna por las rutas del Pacífico que permitían sacar cocaína desde Ecuador hacia Centroamérica y Estados Unidos. Por otro lado, distintas estructuras criminales competían por controlar puertos, corredores y puntos de salida. Los Lobos, surgidos de una ruptura en las filas de Los Choneros, terminaron convirtiéndose en uno de sus principales rivales. El resultado fue una guerra de alianzas en la que otras organizaciones, entre ellas los Tiguerones y los Chone Killers, terminarían aproximándose nuevamente al entorno de Los Choneros.

Conflicto armado interno

A comienzos de 2024, la expansión de la banda había dejado de ser algo limitado al sistema penitenciario. Informes de InSight Crime, el Ministerio de Defensa ecuatoriano y antiguos funcionarios de inteligencia situaban su presencia en 16 de las 24 provincias del Ecuador, incluidas ciudades como Guayaquil, Machala, Esmeraldas y Quito, además de zonas mineras de Imbabura, Sucumbíos, Azuay y El Oro. Sus principales bastiones se encontraban entonces en centros penitenciarios como Latacunga, Turi y La Inca, así como en distintos sectores del complejo penitenciario del Litoral.

La fuga de "Fito" –líder de Los Choneros– en enero de 2024 volvió a aumentar la tensión hasta provocar una nueva oleada de violencia en las calles y las cárceles del país. El 9 de enero, el presidente Daniel Noboa declaró el conflicto armado interno y señaló a 22 organizaciones criminales, entre ellas Los Lobos, como grupos terroristas, situando oficialmente a estas estructuras en el centro de una respuesta militar que hasta entonces se había desarrollado principalmente desde el ámbito policial y penitenciario.

Pero el alcance de la organización también había cruzado las fronteras: ya en junio de 2024, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos sancionó a Los Lobos y a Pipo. Las autoridades estadounidenses lo señalaron por actividades relacionadas con el narcotráfico, el sicariato, la minería ilegal de oro y la protección de operaciones vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación en los puertos de Guayaquil, además de atribuirle conexiones con redes criminales albanesas en Europa y con disidencias de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en la frontera colombiana.

Captura en España y rendición de cuentas judicial

La muerte que durante años había servido para borrar oficialmente su rastro terminó por quedar al descubierto el 16 de noviembre de 2025, cuando alias "Pipo" fue detenido en Málaga, España, durante un operativo policial internacional. El hombre que había conseguido desaparecer de los registros ecuatorianos reaparecía así bajo una identidad que las autoridades consiguieron vincular con Chavarría Barré, Pipo.

Su captura permitió reabrir el episodio que había dado comienzo a su carrera delictiva: el asalto bancario de 2010, cuya causa volvió a quedar bajo escrutinio junto con una investigación por el supuesto fraude procesal derivado de la documentación utilizada para acreditar su falsa muerte.

El 11 de febrero de 2026, un juez de Garantías Penales de Pichincha dictó prisión preventiva y vinculó formalmente a Chavarría Barré a la instrucción fiscal relacionada con el asesinato del candidato presidencial Fernando Villavicencio –asesinado el 9 de agosto de 2023 en Quito, cuando salía de un mitin de campaña a pocos días de las elecciones presidenciales cuando un atacante se acercó y le disparó en la cabeza–. La Fiscalía sostuvo que existían elementos que lo vinculaban con la planificación intelectual del crimen, entre ellos testimonios de testigos, declaraciones de personas sentenciadas dentro del caso Plaga –una red de corrupción dentro del sistema judicial ecuatoriano– y entrevistas realizadas a implicados en la investigación.

Pipo consiguió desaparecer, enterrar su identidad y convertir su propia muerte en una vía de escape. Cuatro años después, la Policía volvió a encontrarlo en España. Ahora, desde una celda, espera una extradición que puede devolverlo al país del que creyó haber escapado para siempre.

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