La intersindical independentista CSC ha pospuesto la huelga general convocada para mañana en protesta por el juicio al procés “para garantizar un mayor éxito y una movilización masiva”. La decisión de CSC, hecha pública hoy en las redes sociales, llega tras la constatación del escaso apoyo que la convocatoria estaba tiendo en los sindicatos mayoritarios. La intersindical temía el fracaso de una convocatoria prevista inicialmente para coincidir con el inicio del juicio, que se abrirá previsiblemente el 12 de febrero, y ante el escaso éxito cosechado por la ANC en sus convocatorias diarias de protesta ante el Palau de la Generalitat.

La huelga general convocada por la intersindical independentista CSC para el próximo jueves contaba con el apoyo fiel de la ANC y Òmnium Cultural y los partidos independentistas, pero no de las dos grandes centrales sindicales. Comisiones Obreras anunció la semana pasada que no apoyará el paro -lo que le valió duros ataques del mundo independentista, que denuncia maniobras de su ex líder, Joan Coscubiela- mientras UGT no ha llegado a definirse. El Govern, por su parte, asegura que “respeta” el paro, convocado para protestar por el inicio del juicio oral contra los líderes del proceso independentistas, pero esta vez sí habla de servicios mínimos.

Ante esta respuesta, la CSC ha anunciado hoy la convocatoria de una gran manifestación el sábado 16, convocada conjuntamente con las entidades independentistas, mientras la huelga general se aplaza ahora hasta el 21 de febrero, cuando se da por supuesto que habrá empezado la fase oral del juicio a los líderes del procés.

El pasado viernes, CSC registró el preaviso de huelga para convertir el jueves en una “jornada masiva de movilización por los derechos sociales y laborales”. Un paro convocado bajo el lema “sin derechos no hay libertad” que se ampara en el aniversario de la reforma laboral aprobada por el PP para justificar los motivos laborales de la huelga, aunque su objetivo es movilizar al independentismo en contra del juicio a los líderes del 1-O.

La convocatoria, sin embargo, ha topado con la frialdad institucional. La portavoz de Esquerra, Marta Vilalta, se ha limitado a asegurar que apoyan cualquier protesta en favor de los presos, pero no ha querido concretar si su partido secundará la huelga el jueves. Esto es, si los diputados de Esquerra abandonarán el pleno convocado para miércoles y jueves y presidido por el republicano Roger Torrent. O si la secundarán sus representantes en el Govern y demás instituciones. “Ya veremos como evoluciona la convocatoria” se ha limitado a apuntar.

Silencio de UGT, frialdad en el Govern

Es más de lo que ha dicho UGT. Su actual líder, Camil Ros, no oculta su independentismo y proximidad a Esquerra, pero el desmarque de CCOO, y los problemas que sus tesis pro independentistas ya han generado a la dirección nacional hacen prever que el sindicato seguirá los pasos de Comisiones. El líder de CCOO en Cataluña, Javier Pacheco, advirtió tras confirmarse la convocatoria que consideran legítimas las reivindicaciones de la intersindical independentista, pero “no interpelan a toda la sociedad catalana”.

La portavoz del Govern, Elsa Artadi, aseguró antes de que se aplazara la convocatoria que el ejecutivo catalán “respeta el derecho a huelga y por tanto, el día que se produzca la huelga general, si se produce, el Govern actuará con toda la responsabilidad”. Una responsabilidad que pasa, recordó, por decretar servicios mínimos. En el “paro de país” convocado desde la Generalitat el 3 de octubre el Govern solo decretó unos servicios mínimos del 25% en el transporte público en horas punta.

Aún así, la convocatoria de la CSC cuenta con el apoyo entusiasta de la ANC y los CDR, lo que hace temer que se reproduzcan los cortes de carreteras y vías férreas que colapsaron Cataluña el 8 de noviembre de 2017, cuando CSC convocó un paro en respuesta al encarcelamiento de Oriol Junqueras y los siete miembros del Govern que no habían huido a Bruselas junto a Carles Puigdemont.

 

La huelga tampoco contó en esa ocasión con el apoyo de los grandes sindicatos, ni se reprodujo el “paro de país” decretado desde la Generalitat el 3 de octubre, en protesta por la actuación policial durante el referéndum, lo que se tradujo en un escasísimo seguimiento en los grandes centros de trabajo. Sin embargo, el 8-N de 2017 fue el primer ensayo del poder de los CDR, que cortaron las principales carreteras catalanas, sembrando el colapso viario a primera hora de la mañana. Los CDR han adquirido experiencia desde entonces, y ahora cuentan con el apoyo de la Asamblea, cada vez más radicalizada bajo el mandato de Elisenda Paluzie.

La intersindical independentista ha obtenido el apoyo también del sindicato USTEC, mayoritario en la enseñanza pública catalana, además de CGT-Ensenyament. Y de los sindicatos de estudiantes y universitarios, lo que hace prever una nueva jornada de paros e incidentes en las universidades catalanas.

Al margen de la denuncia contra el juicio, el sindicato reclama con su convocatoria de huelga la derogación de la reforma laboral, un salario mínimo catalán de 1.200 euros y la recuperación de las leyes sociales anuladas por el Tribunal Constitucional.