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Villarejo asegura que Rajoy y Cospedal conocían la 'Operación Kitchen'

"Yo tuve contacto con el señor Rajoy directamente sobre esta operación", declara el antiguo agente encubierto en la comisión de investigación del Congreso / El comisario jubilado implica también al ex director de la Policía Ignacio Cosidó

El comisario jubilado José Manuel Villarejo comparece en la Comisión Kitchen del Congreso de los Diputados. EFE

El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha asegurado este jueves en el Congreso de los Diputados que tanto Mariano Rajoy como María Dolores de Cospedal conocían la existencia de la denominada Operación Kitchen, considerada por la Fiscalía Anticorrupción como un dispositivo «parapolicial» e investigada desde finales de 2018 por la Audiencia Nacional.

Villarejo ha comparecido ante la comisión de investigación constituida en la Cámara Baja para depurar eventuales responsabilidades políticas por el uso de medios del Ministerio del Interior para robar presuntamente al ex tesorero del PP Luis Bárcenas documentación comprometedora para dirigentes del partido y que no llegara a la Justicia, que ya investigaba el caso Gürtel.

A preguntas de la diputada de Vox Macarena Olona, el antiguo agente encubierto ha implicado de lleno al último presidente del Gobierno del PP, en cuya etapa (2013-2015) se llevó a cabo el operativo policial bajo sospecha. «El propio Rajoy tenía interés probablemente además de por los intereses que afectaban a su partido por una cuestión de Estado. Según parecía había informaciones delicadas de cuentas en el extranjero… que podían vincular a altas instituciones del Estado», ha sostenido.

Villarejo ha ido un paso más allá y ha asegurado que Rajoy «contactaba» con él en ocasiones a través de mensajes que se cruzaban mediante un teléfono operativo -ha dicho que el número empezaba por 650 y acababa en 10- para «preguntarle cosas», al margen de lo que él ha llamado el «circuito oficial»: intermediarios como María Dolores de Cospedal, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez o el ejecutivo Mauricio Casals (presidente de la empresa editora de La Razón) que le transmitían «inquietudes del señor presidente del Gobierno» y a los que él informabaa.

«Yo tuve contacto con el señor Rajoy directamente sobre esta operación», ha insistido Villarejo, que quiere pensar que ese supuesto interés del entonces jefe del Ejecutivo por el avance de las pesquisas estaba relacionado no sólo por el interés que podría tener el PP sino porque podría alcanzar a «altas instituciones del Estado».

El portavoz de EK Bildu, Jon Iñarritu, puso en duda el intercambio de dichos mensajes entre Villarejo y el ex presidente del Gobierno: «Se me hace un poco extraño que Rajoy hable de estos temas por mensaje, pero como le hemos visto mensajes de ‘Luis sé fuerte’…», afirmó. «¿Quién le facilitó el teléfono de Rajoy?», preguntó también Iñarritu. «No lo sé, él no me lo dio personalmente», contestó Villarejo, asegurando que lo tiene documentado «absolutamente».

El antiguo agente encubierto dice que «contactaba» con Rajoy a través de un teléfono operativo

El comisario ya retirado, que ha permanecido tres años y medio en prisión preventiva desde su detención a principios de noviembre de 2017, ha reiterado esta misma idea cuando ha respondido al parlamentario de Unidas Podemos Pablo Echenique, que ha tratado de apuntalar el conocimiento que sobre la Operación Kitchen se tenía en las más altas instancias del Gobierno más allá de la cúpula del Ministerio del Interior.

«La señora Cospedal directa o indirectamente conocía algo puesto que era uno de los medios a través de los cuales estaba informado directamente el señor presidente del Gobierno», ha reiterado. Igualmente, ha dejado claro que su principal interlocutor en Interior era el secretario de Estado de Seguridad (Francisco Martínez), si bien «en alguna ocasión puntual» también habló con el ministro Fernández Díaz. «Estaba siempre en Cataluña», ha detallado.

«Cosidó me dijo que era un tema muy importante»

En su declaración ante la comisión de investigación, Villarejo también ha implicado a Ignacio Cosidó, director general de la Policía cuando se desarrolló el operativo. «El señor Cosidó me dijo que éste era un tema muy importante, que el propio presidente del Gobierno tenía interés y que ya me daría instrucciones Pino [Eugenio, ex Director Adjunto Operativo] de lo que necesitamos que haga y tal», ha explicado. Ese encargo le obligó, ha dicho, a abandonar otras operaciones relacionadas con «Arabia Saudí y Líbano» en las que participaba.

Según ha declarado, fue el entonces jefe de la Unidad de Asuntos Internos de la Policía Nacional Marcelino Martín-Blas quien le contactó para intervenir en este dispositivo antes de que se hiciera cargo de los seguimientos la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO). También ha dicho que fue él quien captó al chófer de la familia Bárcenas como confidente gracias a la mediación de Andrés Gómez Gordo, inspector de Policía que por esas fechas trabajaba como asesor de la presidenta de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal.

A este respecto, el comisario jubilado ha eludido aclarar si fue Ignacio López del Hierro -esposo de María Dolores de Cospedal- quien le puso en contacto con Gómez Gordo. «Me organizaron una cita y yo acudo a la cita», ha contestado. Según el compareciente, se presentó a aquel encuentro con una «identidad operativa», sin que su interlocutor supiera quién era él realmente.

Villarejo confirma que recibió en prisión la visita de emisarios del PSOE para que incriminara al PP

En varios momentos de su comparecencia, el antiguo agente encubierto ha defendido que a él lo reclamaron en este dispositivo para «verificar» si, como estaban publicando algunos medios de comunicación, Luis Bárcenas conservaba información que no había aportado a la instrucción judicial y dónde lo escondía. «Jamás me hablaron de robar nada», ha enfatizado. » A mí no me dijeron nunca que se destruyeran pruebas, sino que verificara si existían dichas pruebas que los medios habían publicado», reforzó en respuesta al diputado Gabriel Rufián (ERC).

Villarejo desconoce si realmente llegó a existir la documentación que se buscaba, al tiempo que ha asegurado que si hubiera sido él la persona encargada de conseguirla habría terminado en conocimiento del juez. En su opinión, fue apartado en un momento determinado de la operación por el contenido de las notas informativas que él redactó en labores de inteligencia. «Cuando vieron que yo era muy pesado en que todo tenía que terminar en manos de la autoridad judicial», ha agregado.

José Manuel Villarejo también ha asegurado que el Centro Nacional de Inteligencia (CNI) «trabajó en el tema», como demuestra el hecho de que se utilizaron vehículos del servicio secreto y que él mismo llegó a hablar con altos mandos del CNI en relación con este operativo.

Emisarios del PSOE en prisión

A preguntas del parlamentario del PP Luis Santamaría, el cabecilla de la trama Tándem ha confirmado que «emisarios» del PSOE le visitaron en el centro penitenciario de Estremera (Madrid) para negociar supuestamente su puesta en libertad si declaraba en contra del Partido Popular, según ha expuesto el diputado. «Y de Podemos, de muchos partidos…», ha respondido sin querer ofrecer los nombres de esas personas. Sí ha defendido que el caso Gürtel fue «una operación política» y que está deseando poder explicarlo en el juicio.

Villarejo ha insistido en la idea de que puso su estructural empresarial al servicio de la Policía desde que volvió al trabajo activo en 1993 tras una excedencia de diez años y que apenas recibió contraprestación económica del Estado por este servicio. La explicación no ha convencido al diputado de Ciudadanos Edmundo Bal, al que no le ha parecido verosímil dicha justificación. «Yo lo que hacía era ayudar a estructuras importantes del Estado y a empresas que representaban los intereses del Estado -algunas de ellas del Ibex 35- como hacen los servicios de inteligencia de casi todos los países», ha explicado, al tiempo que ha asegurado que eran las empresas ayudadas las que «sufragan esos gastos».

Tampoco le parece creíble a Bal que un ex tesorero de una formación política custodiara documentación comprometedora para «altas magistraturas del Estado», como ha descrito el policía ya jubilado para referirse a los motivos por los que fue reclamado en la operación investigada: «No le puede dar demasidados detalles porque no tengo mis notas, pero lo que es cierto es que el señor Bárcenas mantenía los mismos fiduciarios en Suiza y en otros países…»

Financiación irregular

Según se investiga en la Audiencia Nacional, la cúpula de la Policía Nacional habría puesto en marcha este dispositivo entre 2013 y 2015 con el fin de requisar documentos sensibles al ex tesorero del partido en el poder Luis Bárcenas que versarían sobre la financiación irregular de la formación y que habrían puesto en apuros al propio presidente y a otros altos cargos.

La detención del comisario Villarejo por un asunto radicalmente distinto a Kitchen en noviembre de 2017 y el registro de su domicilio sacó a la luz multitud de grabaciones de conversaciones que el policía, que trabajó como agente encubierto para distintos gobiernos, tenía guardadas. En base al contenido de dichas grabaciones comenzaron a abrirse piezas de investigación en la Audiencia Nacional con él como principal investigado. La mayoría giran en torno a trabajos de espionaje supuestamente ilegales que habría desarrollado desde su empresa privada Cenyt para distintas empresas del Ibex 35. La Fiscalía considera que fueron ilegales porque para desarrollarlos aprovechó su doble condición de funcionario policial, accediendo a información confidencial que no podía utilizar para fines particulares. De ahí que se le investigue a él como presunto líder de una organización «mafiosa policial» y a los responsables de las compañías que le contrataron por presunto cohecho.

Pero una de las piezas de la macrocausa Tándem que se sigue en la Audiencia Nacional alrededor de los trabajos de Villarejo trascienden esta dinámica que él defiende que fue permitida por sucesivos gobiernos porque sus trabajos siempre tuvieron «un interés para el Estado». Se trata de la pieza Kitchen, en la que se investiga si el Gobierno del Partido Popular desplegó una operación de espionaje con fondos públicos alrededor del extesorero Bárcenas para salvar al propio Rajoy y a los principales mandos del partido en el poder del escándalo que supondría que saliera a la luz la información de la financiación irregular del partido.

Los representantes de los grupos parlamentarios PSOE, Vox y Podemos han preguntado al comisario sobre la vinculación del expresidente del Gobierno Rajoy en el operativo. También sobre la de Cospedal y su marido. Éste es uno de los aspectos que ahora están candentes en la Audiencia Nacional. La Fiscalía Anticorrupción pidió al juez que citara como investigados a Cospedal y Del Hierro y el instructor aún no han resuelto. Los únicos cargos políticos que están investigados en la pieza Kitchen del caso Villarejo son el exministro de Interior Jorge Fernández Díaz y su número dos, el exsecretario de Estado de Seguridad Francisco Martínez.

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