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Villarejo va al Congreso dispuesto a "tirar de la manta" sobre la 'Operación Kitchen'

Los diputados aprovecharán la disposición del comisario ya jubilado a declarar ante la comisión de investigación para preguntarle si transmitió información del dispositivo policial al ex presidente Rajoy y a María Dolores de Cospedal

El comisario jubilado José Manuel Villarejo (i) acompañado por su abogado, Antonio García Cabrera EP

El comisario ya jubilado José Manuel Villarejo acude como compareciente este jueves ante la comisión de investigación del Congreso de los Diputados dispuesto a «tirar de la manta» sobre la Operación Kitchen, según han informado a este diario personas de su máxima confianza. Su intención es declarar «ampliamente», por lo que su testimonio puede contribuir al esclarecimiento de los hechos con vistas a depurar eventualmente responsabilidades políticas.

Villarejo fue uno de los mandos policiales que, en 2013, participó en el dispositivo policial puesto en marcha por el Ministerio del Interior para sustraer presuntamente al ex tesorero del PP Luis Bárcenas -entonces en prisión preventiva- documentación comprometedora para dirigentes populares y evitar que llegara a la Justicia. Fue él quien años después bautizó este operativo como Kitchen por la participación del ‘Cocinero’, apodo con el que se refería al chófer de la familia Bárcenas Iglesias (Sergio Ríos Esgueva) que fue captado como confidente.

«Una operación para quitarle al Bárcenas los papeles que le comprometían al Presidente. No me jodas, macho. ¿Eso qué es? Yo que tú, de verdad, sacaba los dientes (…). Díselo a Paco [Martínez, secretario de Estado de Seguridad con Fernández Díaz]. Dile: ‘Oye, voy a tirar para adelante con el tema del cocinero…». En esos términos describió Villarejo el objetivo del operativo en una de las grabaciones realizadas de forma subrepticia e incorporadas al sumario que instruye la Audiencia Nacional. El audio está fechado en febrero de 2017 y su interlocutor era el comisario principal ya retirado Enrique García Castaño El gordo, al que animaba a amenazar con el material que guardara de Bárcenas después de haber sido cesado como jefe de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO).

Durante su comparecencia ante la comisión de investigación el pasado 22 de abril, García Castaño mantuvo que Villarejo intervino en esta operación «por órdenes del ministro [Jorge Fernández Díaz] y del secretario de Estado», en referencia a Francisco Martínez. Los cuatro están siendo investigados en la pieza separada del caso Tándem que, sobre este dispositivo policial, instruye el Juzgado Central de Instrucción 6 de la Audiencia Nacional.

«Cuando el conductor va a colaborar, el que mantenía las relaciones estrechas de amistad con él era el señor Gómez Gordo [inspector de Policía y ex jefe de seguridad de María Dolores de Cospedal en su etapa como presidenta de Castilla-La Mancha]. Entonces el señor Gómez Gordo es el que empieza a manejar al conductor y el DAO [Director Adjunto Operativo] quería colocar a otro comisario para que lo manejaran entre los dos. Desde el ministerio y desde la secretaría de Estado le dijeron que no, que el que tenía que estar ahí era el señor Villarejo por orden del ministro y del secretario de Estado», explicó a los parlamentarios García Castaño. Éste dijo que lo sabía porque se lo había dicho Eugenio Pino, entonces máximo responsable operativo del Cuerpo Nacional y también investigado en la causa.

Los parlamentarios preguntarán al comisario Villarejo si transmitió información a Rajoy y De Cospedal

Una de las incógnitas no resueltas todavía es si Villarejo hizo llegar información de las pesquisas tanto a Mariano Rajoy como a María Dolores de Cospedal -ésta entonces secretaria general del PP- si no directamente sí «a través de terceras personas». García Castaño abonó esa tesis cuando, en sede parlamentaria, aseguró que el antiguo agente encubierto siempre «había tenido acceso a poder mandar mensajes al presidente del Gobierno».

«¿Directamente el señor Villarejo al señor presidente del Gobierno?», le preguntó el diputado de Unidas Podemos Rafael Mayoral. «Yo creo que por la amistad personal que tenía con la secretaria general y con distintas personas que tenían una amistad con el presidente del Gobierno, como era el caso de Mauricio Casals [presidente de la empresa editora del diario La Razón]», respondió. García Castaño dejó claro que era una «suposición» basada en comentarios que le había escuchado tanto a Villarejo como «a otras personas». «El señor Villarejo siempre ha tenido acceso a niveles políticos muy altos para transmitir información al señor Rajoy o a otros presidentes», respondió después a preguntas del parlamentario de ERC Gabriel Rufián.

Sin duda, la información que hubiera podido trasladar a Rajoy o De Cospedal sobre el operativo Kitchen, directamente o por medio de intermediarios, saldrá a relucir en los cuestionarios que desgranarán esta tarde los diputados en su intento por conocer qué otros cargos del Gobierno o del PP -al margen de Fernández Díaz y Francisco Martínez, ambos imputados- sabían de la puesta en marcha de este dispositivo calificado como «parapolicial» por la Fiscalía Anticorrupción.

El conocimiento de Cosidó

También si informó del desarrollo del operativo al entonces director general de la Policía, Ignacio Cosidó. Villarejo ya mencionó este nombre cuando en enero de 2019 declaró como imputado ante el juez que instruye el caso Kitchen, según trascendió entonces. En su comparecencia en la Cámara Baja, García Castaño sugirió que, «por lealtad», el DAO debió informar a Cosidó. «Creo que lo ha declarado así en sede judicial», apostilló.

En un escrito enviado este martes a la presidenta del Congreso de los Diputados, Meritxell Batet, Villarejo mostraba su «firme y decidida voluntad de colaborar en esclarecer la verdad de los hechos» que se investigan en la comisión parlamentaria al tener la oportunidad de ofrecer su «versión de los hechos» a los representantes de la «soberanía popular».

No obstante, el comisario jubilado ha pedido que su testimonio se lleve a cabo «bajo el protocolo de la Comisión de Secretos» para salvar las «restricciones» derivadas de la reserva que debe observar por el carácter reservado de las operaciones en las que intervino y que no se le pueda acusar de violación de secretos. También que pueda estar asistido en el estrado por su abogado, Antonio José García Cabrera.

El avance de la investigación judicial ha permitido conocer también que fue Villarejo quien entregó al chófer de Bárcenas algunas de las mensualidades con cargo a los fondos reservados que se le abonaron a cambio de colaborar con el operativo: 2.000 euros al mes durante 2013 y 2015, lo que totalizó 48.000 euros. «Ahí tienes, no te he podido conseguir más que billetes de 500. Es que no hay…», le dice el entonces comisario en activo a Sergio Ríos en una conversación fechada en septiembre de 2014.

Villarejo sugirió en una conversación con el chófer que el ingreso de éste en la Policía era un pago por colaborar como confidente

Aquel día, el agente encubierto trataba de ganarse la confianza de su interlocutor asegurando que era «una tumba» y que era «la hostia en su trabajo», como acreditaban las más de tres décadas de servicio prestado en el Cuerpo en dos etapas y los servicios sensibles que había tenido que desempeñar en ese tiempo. Y no entendía que, pese a que había dado la «barba» y el «tipo» por el chófer, éste no hubiera compartido con él cierta documentación conseguida y sí con otro mando policial, en el convencimiento de que García Castaño hubiera accedido a cierta documentación. Este comisario principal ya jubilado lo ha negado: «Es una leyenda urbana».

La comparecencia de Villarejo puede servir también para arrojar luz acerca de si el acuerdo con el conductor de Bárcenas incluía también una plaza en la Policía, como sospecha el juez. Durante la citada conversación, el comisario le garantizó a Sergio Ríos que él cumpliría los compromisos asumidos con él cuando le captaron como colaborador, entre lo que se incluía el pago de fondos, reservados y su incorporación al Cuerpo Nacional. «Pienso en tu futuro», llega a espetarle. 

De hecho, el chófer aprovechó aquel encuentro con Villarejo para dejarle una copia de la solicitud de admisión a las pruebas de ingreso que había presentado en Valdemoro (Madrid) el 25 de septiembre de 2014. Con casi 41 años, una edad inusual para ingresar en la Policía, Sergio Ríos obtuvo la penúltima plaza (253) tras obtener una nota de 10,709 puntos (casi seis menos que el número uno). El conductor compareció hace una semana ante la comisión de investigación, pero no arrojó luz alguna al acogerse a su derecho a no declarar.

Con Villarejo habrán ya pasado por la comisión de investigación los principales mandos policiales vinculados a la Operación Kitchen, tras haberlo hecho ya -entre otros- el ex DAO Eugenio Pino, el ex jefe de la UCAO Enrique García Castaño, el ex jefe de la Unidad de Asuntos Internos Marcelino Martín-Blas y el inspector Andrés Gómez Gordo. Entre los comparecientes que faltan se encuentran Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal, Jorge Fernández Díaz e Ignacio Cosidó.

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