España

El chófer de Bárcenas se va del Congreso sin aclarar su papel en la 'trama Kitchen'

Sergio Ríos se acoge a su derecho a no declarar en la comisión parlamentaria de investigación al estar secreta una parte del caso / Los diputados le reprochan que desaproveche la ocasión de "lavar su imagen" y esclarecer su participación en el operativo

Sergio Ríos, ex chófer de la familia Bárcenas, este jueves en el Congreso de los Diputados.

Sergio Ríos, ex chófer de la familia Bárcenas, este jueves en el Congreso de los Diputados. EP

Sergio Ríos Esgueva, el chófer de la familia Bárcenas Iglesias al que captó como confidente la Policía Nacional, se ha acogido este jueves a su derecho a no declarar en la comisión de investigación constituida en el Congreso de los Diputados sobre la denominada Operación Kitchen y ha eludido aclarar así su participación en la trama que investiga la Audiencia Nacional. «No voy a contestar», ha repetido de forma insistente ante las preguntas de los diputados. Por no responder no ha querido ni siquiera precisar la edad que tiene.

La comparecencia parlamentaria ha servido para ponerle cara a Ríos Esgueva -en todas sus visitas al juzgado siempre se cubría la cabeza con un casco de moto- pero apenas para conocer su tono de voz. A la primera pregunta que le han formulado, el antiguo conductor del ex tesorero del PP ha justificado su decisión de guardar silencio con el argumento de que continúa bajo secreto de sumario una parte del caso, precisamente la relativa a su última declaración.

Ríos Esgueva es un personaje central en el dispositivo «parapolicial» -según la expresión de la Fiscalía Anticorrupción- puesto en marcha por el Ministerio del Interior en 2013 para sustraer presuntamente documentación que guardaba Luis Bárcenas sobre dirigentes populares a fin de que no llegaran a la Justicia, que ya investigaba el caso Gürtel. Aprovechando su cercanía con el ex tesorero del PP por su trabajo de conductor, la Policía lo captó como colaborador para que le ayudara a conseguir información sobre aquél a cambio de 2.000 euros al mes durante dos años con cargo a los fondos reservados, una pistola y facilitarle supuestamente su ingreso en el Cuerpo Nacional.

Quizá en vano, a la vista de la actitud de otros comparecientes anteriores, los diputados confiaban en que Ríos Esgueva pudiera esclarecer este jueves en sede parlamentaria cuestiones relativas a su participación en esta operación. Esa esperanza se desvaneció cuando el socialista David Serrada le lanzó la primera cuestión. ¿Puede explicarnos cuál es su situación laboral actual y cuál ha sido su recorrido desde su ingreso en la Policía?, vino a plantearle su señoría. «Me acojo a mi derecho a no contestar», ha zanjado.

Varios diputados han lamentado que, con su actitud, el antiguo chófer de los Bárcenas Iglesias haya «desaprovechado» la ocasión de «lavar su imagen», trasladar un «relato veraz» y aclarar extremos «importantes de este caso», como le ha tratado de hacer ver Serrada. El cuestionario de éste se ha quedado sin respuestas. «¿Cómo llega a ser chófer de Luis Bárcenas? ¿Se le ofreció dinero a cambio de ofrecer información? ¿Tenía licencia para usar el arma? ¿Por qué se la proporcionaron? ¿Colaboró con tres comisarios y le facilitó información sobre la persona para la que estaba trabajando? ¿Le confirmaron que existía una operación policial? ¿Qué información se sustrajo? ¿Tuvo trato de favor [para entrar en a Policía como funcionario] por cuestiones que haya podido desarrollar?», planteó ante el silencio del compareciente o la negativa de éste a responder.

Las sombras de su ingreso en la Policía

Cómo ingresó Sergio Ríos en la Policía ha sido una de las cuestiones más repetidas en los cuestionarios desgranados por los diputados, después de que el propio juez que instruye el caso haya mantenido que el Ministerio del Interior le regaló la plaza en el Cuerpo Nacional de Policía como «parte del pago por los servicios prestados» en el operativo bajo sospecha. Si no es así, el compareciente ha malogrado una oportunidad inmejorable para desmentir esta acusación.

Nacido en Ceuta en enero de 1975, Ríos Esgueva presentó el 25 de septiembre de 2014 la solicitud de admisión a las pruebas de ingreso en la Policía Nacional, consiguiendo plaza en julio de 2015. Rumbo a los 41 años, el antiguo chófer de Bárcenas obtuvo la penúltima plaza (253) tras obtener una nota de 10,709 puntos (casi seis menos que el número uno), según se detalla en la resolución que la Dirección General de la Policía publicó en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el 27 de julio de 2015. Su primer destino fue una Unidad de Extranjería y Documentación de Cataluña, logrando en junio de 2017 una comisión de servicio que le permitió volver a Madrid para ejercer en la Brigada Móvil.

La portavoz de Vox, Macarena Olona, ha considerado bastante «inusual» que se acceda al Cuerpo con 40 años, al tiempo que ha llamado la atención sobre su trayectoria «nada brillante» durante su formación teórica. «Se comentaba en la Academia que usted era intocable, que estaba protegido por un superior y que aprobaba sin estudiar», le ha lanzado. No ha obtenido respuesta, al igual que cuanto la ha planteado si fue el comisario Villarejo quien le prometió la plaza «si accedía a colaborar con fines ilícitos en una operación parapolicial».

Va a pasar a la historia como uno de los grandes chivatos de este país», le ha espetado el diputado Gabriel Rufián

Olona ha comenzado su intervención queriendo conocer cómo alguien que había empezado como «portero de un prostíbulo de Madrid» acaba de funcionario en el Cuerpo Nacional y cuándo se cruzó con Francisco Granados, ex consejero de la Comunidad de Madrid y uno de los principales imputados del caso Púnica.

La parlamentaria no ha pasado por alto el cambio de actitud que Ríos Esgueva ha ido mostrando como investigado en la Audiencia Nacional tras cambiar de abogado -de negarse a declarar la primera vez, a hacerlo la segunda con «vaguedades e inconsistencias» y después a colaborar con la Justicia- y ha tratado de conocer si está coordinando su defensa con imputados representados por el bufete del ex juez Baltasar Garzón. Olona le ha criticado duramente por «traicionar» la confianza de la familia Bárcenas Iglesias y desvelar los «secretos más íntimos» a la Policía en esta operación «parapolicial».

El más incisivo ha vuelto a ser el diputado de ERC Gabriel Rufián, que en varios momentos ha retado al compareciente a mirarle cuando le interpelaba y a no comportarse «como un crío en el colegio» por no querer colaborar con la comisión. «Creo que se está comiendo marrones que no le toca», ha llegado a decirle al comprobar que tampoco estaba respondiendo a sus preguntas. «Va a pasar a la historia como uno de los grandes chivatos de este país», ha rematado.

Antes, Rufián le había lanzado una batería de preguntas con el mismo resultado que habían tenido los compañeros de otros grupos que le antecedieron en el uso de la palabra: «¿Es la suya una historia de éxito? ¿Le detuvieron por tenencia ilícita de armas el 28 de abril de 2005? ¿Cuándo y cómo conoce a Andrés Gómez Gordo [inspector de policía y ex director de Seguridad de María Dolores de Cospedal en la etapa de ésta como presidenta de Castilla-La Mancha? ¿Por qué cree que el PP pagó un sueldo a Luis Bárcenas durante tanto tiempo? ¿Se considera una víctima de todo esto? ¿Usted hizo todo esto por patriotismo? ¿Se arrepiente de algo? ¿Le regalaron una plaza a cambio de lo que hizo?». La respuesta fue el silencio.

«Superman»

Cerrando el turno de intervenciones, el diputado de EH-Bildu Jon Iñarritu ha insistido en algunas de las cuestiones formuladas por otros parlamentarios -como el episodio de la detención de 2005 o el arma que se le compró con fondos reservados- y ha explorado otras cuestiones en busca de unas palabras que tampoco han salido de la boca de Sergio Ríos, como su presencia en la zona la tarde en que un falso cura irrumpió en la casa de los Bárcenas pese a estar aquel día de libranza. «Estaba usted debajo, oyó gritos y como si fuera Superman apareció en el piso a rescatarlos. Esto no cuela», ha indicado.

Con nula fortuna, Iñarritu se ha quedado también con ganas de que el compareciente explicara cómo logró hacerse con los teléfonos viejos de Bárcenas que posteriormente facilitó al entonces jefe de la Unidad de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía, el comisario principal Enrique García Castaño El gordo, para que extrajeran su contenido. También ha insistido en el capítulo sombrío de su ingreso en el Cuerpo: «¿Sabe quiénes fueron esas altas esferas de la Policía? ¿Fue la brigada política, altos cargos del Ministerio del Interior…?».

El diputado ha lamentado que Sergio Ríos haya optado por guardar silencio y no aclarar siquiera cuestiones que no están afectadas por la investigación judicial, lo que alimenta -ha dicho- el «halo de sospecha» hacia él. «Su silencio pesa, no sale mejor de lo que ha entrado», ha apostillado.

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