Ciencia y Tecnología

Esta rosa es una 'batería' externa

Cargar el móvil enchufándolo a una rosa: la batería-flor. Esta escena entre poética y de ciencia-ficción podría ser realidad gracias a un equipo de científicos de la Universidad de Linköping (Suecia). El profesor Roger Gabrielsson ha desarrollado un polímero (una molécula grande) que se integra en los fluidos de la propia flor. Automáticamente, ésta se convierte en una suerte de circuitería viva, del tallo a los pétalos. Y lo más interesante: es capaz de almacenar energía y distribuirla sin pérdidas, es una rosa batería, aunque funciona de otra manera.

No es la primera vez que se usan plantas para producir y distribuir electricidad. Hay proyectos europeos que se basan en la fotosíntesis o en la interacción con bacterías. Sin embargo, aquí se está introduciendo una sustancia en la planta para convertirla en todo un condensador gracias a sus propias estructuras naturales.

«Hemos podido cargar la rosa repetidamente, cientos de veces, sin nungún retroceso en la capacidad del dispositivo», ha señalado la profesora Eleni Stavrinidou. Ella firma junto a Gabrielson el artículo con su investigación en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

«Los niveles de almacenamiento de energía que hemos alcanzado son del orden que los que hay en supercapacitadores (acumulan electricidad como una batería recargable, pero funcionan distinto)», añade. Esto abre la posibilidad a hacer verdaderas cosechas de electricidad a partir de plantaciones. «Aún estamos, no obstante, en un nivel muy embrionario de la investigación», matiza Stavrinidou.

De la rosa transistor a la rosa batería

En noviembre de 2015, este equipo presentó los resultados de añadir un polímero conductor de electricidad a los tejidos de una rosa. Éstos se terminaban mostrando en la planta como un hidrogel por el que pasaba la corriente. En realidad, era como  cablear una planta. Con un electrodo en cada punta y un interruptor en el centro, habían construido el primer transistor botánico (que podríamos bautizar como transisflor) plenamente funcional.

«Entonces demostramos que era posible crear plantas electrónicas, centrales eléctricas botánicas», señala el profesor Magnus Berggren, jefe del Laboratorio de Electrónica Orgánica de la Universidad de Linköping. «No sólo hemos sido capaces de demostrar que pueden almacenar energía, sino distribuirla con excelente eficacia».

El salto dado ahora apunta a la creación de generadores autónomos de energía eléctrica, plantas capaces de accionar interruptores o células de combustible dentro de los vegetales.

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