Es 25 de diciembre. Ha nacido un niño que va a cambiar la historia de la humanidad. Bautizado con un nombre hebreo, llevará el título de Señor o Sir. Es Isaac Newton, Sir Isaac Newton. Fue oficialmente registrado en Kensington, Londres, el 1 de enero de 1643. Sin embargo, en la Europa Continental, Isaac había nacido tres días después.

Algunos científicos y fans de The Big Bang Theory celebran este misterio del nacimiento de Newton en una particular celebración: la Newtondad. “El propio nacimiento de Newton fue una paradoja porque en Inglaterra aún usaban el calendario juliano”, recuerda en este podcast el físico Juan Meléndez, autor de De Tales a Newton.

Newton es considerado por muchos como “más que el primer científico, el último mago”, apunta el también profesor de la UC3M. Era tan cristiano como hereje. Practicaba el ocultismo y creía en una especie de alquimia. Sin embargo, no era amigo “de lo que llamaba hipótesis, despectivamente (conjeturas); creía en los hechos probados”. Su ciencia era sólida. Tanto, que publicó “todo de golpe” en su Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica. Un bombazo que enterraba definitivamente a Aristóteles.

Einstein pareció haber hecho lo mismo con él cuando publicó sus trabajos sobre la Relatividad. Se convirtió en un icono pop. Pero “para ir a la Luna no te hace falta más que Newton”, recuerda Meléndez. El inglés sigue siendo considerado como la figura más determinante de la historia de la ciencia. Y, pese a su mal carácter y granjearse decenas de enemigos, también se hizo popular. En la isla y en el continente. Esto último gracias a Voltaire y, sobre todo, una mujer cuya historia es fascinante: la Marquesa de Châtelet. En este podcast te contamos su singular hazaña.