3 grados más de temperatura media, y el 26% de Europa estará en sequía. Es la principal conclusión de un estudio internacional sobre los efectos del cambio climático en nuestro continente, según han publicado este lunes en Nature Climate Change. Actualmente, la Europa seca alcanza en 13% de su territorio, y eso incluye de manera dramática a zonas como el sureste de la Península Ibérica.

Si los esfuerzos logran limitar el calentamiento a 1,5 grados centígrados, como se estipula en el Acuerdo de París, las regiones de sequía en Europa pueden limitarse al 19% del área total. Con la excepción de Escandinavia, la duración de las sequías más grandes en Europa también será de tres a cuatro veces más que en el pasado. Hasta 400 millones de personas podrían verse afectadas. La peor parte se la lleva el Mediterráneo.

Las regiones afectadas por la sequía podrían expandirse en la Europa mediterránea del 28% (1971-200) al 49% del área en los casos más extremos. El número de meses de sequía por año también aumentará significativamente en el sur de Europa: «En el caso de un calentamiento de 3 grados, suponemos que habrá 5,6 meses de sequía por año, hasta ahora, el número ha sido de 2,1 meses» señala el hidrólogo de UFZ Luis Samaniego. «En algunas partes de la Península Ibérica, proyectamos que la sequía podría incluso durar más de siete meses».

La huerta tiene sed aunque llueva


Ni mil aguas de abril han conseguido reemplazar el paisaje de cardos secos que el embalse de Alarcón. Las cuencas del los ríos Júcar y Segura fían su futuro a los 60 hectómetros cúbicos que se trasvasarán desde la cabecera del Tajo hasta junio. Las lluvias de los pasados febrero y marzo sólo han conseguido llenar los embalses de las cuencas del norte peninsular, que han tenido que desaguar. Mientras, el sureste vio la lluvia pasar, con sus embalses al 25% (cuenca del Segura) y 31% (cuenca del Júcar). ¿Qué le pasa a España para que, por más que llueva, su huerta siempre tenga sed? En este vídeo repasamos la maldición del Tajo y el Segura. | Reportaje: Mario Viciosa

 

Su colega Stephan Thober, quien co-escribió el estudio, apunta a que «un aumento de la temperatura de 3 grados también significa que el contenido de agua en el suelo disminuiría en 35 milímetros hasta una profundidad de dos metros. En otras palabras, 35.000 metros cúbicos de agua ya no estarán disponibles por cada kilómetro cuadrado de tierra». Esto corresponde aproximadamente al déficit hídrico experimentado durante el período de sequía que prevaleció en el verano de 2003 en gran parte de Europa. Si se produce el escenario de los 3 grados, los eventos de sequía de esta intensidad y extensión podrían por lo tanto ocurrir dos veces más a menudo en los próximos años y convertirse en el estado normal en muchas partes de Europa. En el futuro, las sequías incluso superarían este estado normal; el impacto en la sociedad civil y la economía sería grave.

Más agua en los países bálticos y Escandinavia

Según los científicos de la UFZ, otras regiones de Europa no se verán afectadas tan severamente como la región mediterránea, incluso si la temperatura aumenta 3 grados centígrados. «En las regiones atlántica, continental y alpina, las áreas de sequía aumentarán en menos del diez por ciento del área total», explica el matemático Stephan Thober. Por el contrario, en los estados bálticos y de Escandinavia, los aumentos proyectados en la precipitación provocada por el calentamiento global incluso causarían que el área afectada por la sequía se redujera en alrededor del tres por ciento. También para Alemania, el calentamiento sólo tendría consecuencias relativamente menores, con una excepción: «aquí también, los veranos estarían más secos en el futuro de lo que ha sido el caso hasta ahora», dice Thober.

Los investigadores de la UFZ también hacen hincapié en que la humanidad puede reaccionar a la esperada propagación de las sequías. «Los efectos del calentamiento global se pueden reducir en parte con algunos ajustes técnicos. Sin embargo, son costosos», dice Samaniego. La forma más segura sería implementar los objetivos de protección climática del Acuerdo de París y así reducir los efectos negativos sobre las sequías terrestres en Europa.