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Fábricas de arena, la controvertida solución de Groenlandia a su colapso climático

Proponen usar los sedimentos que se desprenden del derretimiento del hielo para exportar arena

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Fábricas de arena, la controvertida solución de Groenlandia a su colapso climático

Los sedimentos se vierten al mar tras el derretimiento del hielo de Groenlandia Nicolaj Kroeg Larsen

Resumen:

Groenlandia es un territorio especialmente sensible al cambio climático. Además de ser un extraordinario laboratorio del calentamiento global, históricamente su hielo se ha demostrado vulnerable a pequeñas alteraciones en el clima, afectando a sus ecosistemas. Pero también a su dependiente economía de los recursos de su entorno, sobre todo, pesquera. Eso sí, de la necesidad, virtud.

A medida que el cambio climático derrite los glaciares de Groenlandia y deposita más sedimento fluvial en sus orillas, un grupo internacional de investigadores ha identificado una oportunidad económica imprevista para la nación ártica: exportar arena y grava al el extranjero, donde hay una gran demanda de materias primas para infraestructuras. La arena es el maná que no llueve del cielo, pero sí fluye de sus derretidos glaciares. Y en un recurso altamente demandado y escaso en un mundo hiperurbanizado. El silicio que forma los componentes electrónicos viene de algo tan simple y abundante como la arena.

Anomalía de temperatura en Groenlandia en abril de 2016

Anomalía de temperatura en Groenlandia en abril de 2016 NASA

La solución –poco convencional– potencialmente lucrativa, ha sido planteada por un equipo de la Universidad de Copenhague, la Universidad Estatal de Arizona y la Escuela de Diseño de Rhode Island. Lo han publicado este lunes en Nature Sustainability .

“El deshielo de Groenlandia aporta una enorme cantidad de sedimentos a la costa”, explica Mette Bendixen, investigadora del Instituto de Investigaciones Árticas y Alpinas de la Universidad de Colorado Boulder (INSTAAR). “El 8% de la contribución anual de sedimentos que desemboca en los océanos globales proviene de la capa de hielo de Groenlandia y, debido al continuo calentamiento global, se espera que este número aumente”.

Las naciones del Ártico, como Groenlandia, luchan contra los efectos actuales del cambio climático, en particular el exceso de confianza en las pesquerías comerciales ahora vulnerables y algunas otras grandes industrias. Groenlandia es un territorio autónomo que depende de la subvención de Dinamarca. Con una tasa de paro que ronda el 10%, ha buscado diversificar su economía durante años a través de la minería, la extracción de petróleo y el turismo, con resultados dispares y ambientalmente discutibles.

Simultáneamente, las reservas mundiales de arena se han agotado rápidamente en las últimas décadas, mientras que la demanda solo ha aumentado gracias a la urbanización global y las inversiones en infraestructura. El estudio estima que la cantidad de arena aportada a la costa de Groenlandia cada año tiene un valor de mercado equivalente a más de la mitad del producto interno bruto de Groenlandia (2.220 millones de dólares en 2015) y se espera que este valor se duplique dentro de los próximos 25 años si el los precios de la arena siguen aumentando.

Sustituir hielo por arena, una controvertida solución

“Con este trabajo, presentamos un raro ejemplo de oportunidad económica traída a la vida por el cambio climático”, dijo Irina Overeem (@IrinaOvereem), investigadora de INSTAAR.
Sin embargo, la explotación de la arena podría ser controvertida, ya que potencialmente interferiría con el paisaje ártico prístino. El estudio recomienda una evaluación cuidadosa del impacto ambiental y la implementación en colaboración con la sociedad groenlandesa.

“Si Groenlandia se va a beneficiar con la extracción de arena, debemos crear conciencia sobre el recurso tanto a nivel local como global”, explica Minik Rosing, profesor del Museo de Historia Natural de Dinamarca. “El pueblo de Groenlandia debe ser parte de esto. El país tiene una legislación de recursos rigurosa y las autoridades y la industria deben colaborar para minimizar los posibles impactos negativos de la extracción en el medio ambiente”.

“Cuando comenzamos nuestra investigación, no teníamos idea de que nuestros resultados fomentarían la idea de establecer una industria de extracción de arena en Groenlandia”, añade Lars L. Iversen, investigador del Instituto Global de Sostenibilidad Julie Ann Wrigley de la Universidad Estatal de Arizona. “Simplemente muestra cómo de impredecible puede ser la ciencia y cómo tenemos que pensar constantemente en la manera en que nuestro trabajo contribuye a resolver los desafíos globales que enfrentamos”.