Ciencia y Tecnología

Los rectores piden al Gobierno que no borre a Ramón y Cajal y Juan de la Cierva de los premios científicos

Santiago Ramón y Cajal Instituto Cajal / CSIC

La Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE) ha pedido este viernes que se mantengan los nombres de los científicos españoles en los Premios Nacionales de Investigación, después de que el Ministerio de Ciencia haya decidido cambiar la denominación de sus categorías y designarlos exclusivamente por el área que premian.

«Una sociedad avanzada, dotada de la imprescindible cultura científica para reconocer e incorporar los avances de la ciencia, necesita ante todo disponer de referentes próximos, personajes históricos y actuales capaces de actuar como modelos de ingenio y esfuerzo para sus conciudadanos», aseguran.

Sin embargo, denuncian que el «deplorable estado, cuando no la demolición», de las casas familiares y en las que habitaron algunos de los «escasísimos» Premios Nobel españoles que, a su juicio, en otros países ya hace años serían museos, pueden parecer «simples anécdotas», pero son el síntoma de la «indiferencia por el patrimonio científico» español.

«No existe plan institucional alguno para conservar, dignificar y ejemplificar la memoria de quienes hicieron y hacen contribuciones al acervo científico colectivo, y decisiones como despojar los Premios Nacionales de la referencia de grandes científicos españoles no hacen más que confirmar el desamparo de la perspectiva de la ciencia», aseguran.

En este sentido, destacan que es «incuestionable» que la ciencia y la tecnología son el mayor factor de progreso, actual y futuro, para las sociedades e insisten en que España necesita poner en el centro de sus políticas públicas a la Investigación científica como motor de la economía del conocimiento; «algo que resulta evidente que no se está cumpliendo».

Finalmente, destacan que España es la cuarta economía de la UE, «a pesar de su falta de apuesta por Investigación e Innovación». Mientras la mayoría de los países de la UE y la OCDE mantuvieron o incluso incrementaron durante las crisis económicas el esfuerzo en I+D+i, España lo redujo hasta situarse en casi la mitad de la media de la UE y la OCDE, lo que da una idea del enorme esfuerzo que ahora deberemos realizar para recuperar el terreno perdido», lamentan.

Junto a ello, advierten de la brecha en las denominadas disciplinas STEM, que suponen un exiguo 17% de la demanda de los estudios universitarios, cuando representan un 36% de las nuevas ofertas de empleo. Finalmente, también apuntan que en el ámbito de la generación de patentes y de creación de empresas spin-off y de base tecnológica, nuestro margen de mejora es, desafortunadamente, más que amplio.

«La Historia está para analizarla, extraer conclusiones y aprovechar lo mejor de ella. Si el resultado no es un nuevo rumbo en políticas públicas y culturales, en las que la ciencia sea un elemento central, el futuro de nuestra sociedad se demorará indefinidamente», concluyen.

Los Premios Nacionales de Investigación dejarán de denominarse con nombres de científicos e investigadores ilustres como Ramón y Cajal, Menéndez Pidal o Juan de la Cierva. Se trata de los galardones que cada año premian a investigadores e investigadoras de nacionalidad española que estén realizando una labor destacada en campos científicos de relevancia internacional y que contribuyan excepcionalmente al avance de la ciencia,

Así consta en una orden del Ministerio de Ciencia publicada el pasado mes de marzo en la que se realiza una reestructuración de los premios que, según señalaron a Europa Press fuentes del departamento, no tiene ninguna relación con la decisión del ministerio de Transportes de no permitir que el aeropuerto de Murcia lleve el nombre de Juan de la Cierva en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica.

Estas mismas fuentes recuerdan que las categorías de otros premios españoles e internacionales de reconocido prestigio, como los Pricesa de Asturias o los Nobel, se designan por el área que premian y no con nombres propios.

Los Premios Nacionales de Investigación, creados en 1982, suponen el reconocimiento más importante de España en el ámbito de la investigación científica y cuentan con una cuantía de 300.000 euros.

El pasado 17 de mayo se procedió a entregar la última convocatoria de estos premios, correspondientes a 2020, todavía con su antigua denominación, pero en la convocatoria de 2021, que se entregará en 2022, recibirán su nueva denominación por áreas.

Concretamente, se modificará la denominación del Premio Nacional (PN) «Santiago Ramón y Cajal», en el área de Biología; el PN «Ramón Menéndez Pidal» en el área de Humanidades; el PN «Leonardo Torres Quevedo» en el área de Ingenierías; el PN «Gregorio Marañón», en el área de Medicina; en el PN «Enrique Moles», en el área de Ciencia y Tecnología Químicas; el PN «Alejandro Malaspina», en el área de Ciencias y Tecnologías de los Recursos Naturales; el PN «Julio Rey Pastor», en el área de Matemáticas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones; el PN Juan de la Cierva», en el área de Transferencia de Tecnología; el PN «Blas Cabrera», en el área de Ciencias Físicas, de los Materiales y de la Tierra; y el PN «Pascual Madoz», en el área de Derecho y Ciencias Económicas y Sociales.

A partir de ahora, los Premios Nacionales quedarán denominados por sus áreas: Premio Nacional de Investigación en el área de la Biología y de la Medicina; en el área de las Ciencias Químicas, Físicas y Matemáticas; en el área de los Recursos Naturales, y de las Ciencias de los Materiales y de la Tierra; en el área de las Ingenierías y de la Transferencia de Tecnología; en el área de las Humanidades y de las Ciencias Sociales; y en el área de la Tecnología de la Información, de las Comunicaciones y de la Inteligencia Artificial.

Cada modalidad de premio contará a su vez con dos categorías: reconocimiento a la excelencia de la carrera investigadora y reconocimiento a la excelencia en las primeras etapas de la carrera investigadora, cuyo objetivo es reconocer el mérito de investigadores españoles menores de 40 años.

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