Eran las 8 de la mañana (las 15 horas en la Península) del martes 20 de julio cuando el fundador de Amazon, Jeff Bezos, despegaba a bordo de la nave suborbital New Shepard. Acompañado de su hermano, Mark Bezos; la piloto veterana de 82 años Wally Funk y un joven de 18 años -hijo de un empresario que ganó la subasta por ocupar el tercer asiento en este viaje-, emprendía un viaje al espacio de 11 minutos de duración desde las inmediaciones de la compañía Blue Origin, en Texas.

El viaje, que ha sido todo un éxito, suma a un nuevo multimillonario entre los que buscan ponerse a la cabeza de esta particular carrera. Sin embargo, el británico Richard Branson se adelantaba por nueve días a Bezos en un viaje de similares características, que le dejaba a las puertas de alcanzar el espacio.

Desde hace años, Jeff Bezos, Richard Branson y Elon Musk son los tres exitosos empresarios que tratan de conquistar el espacio. El principal objetivo: ser capaces de ofrecer a cualquier habitante del planeta Tierra -que pueda permitírselo- la posibilidad de viajar fuera de la órbita. 

Richard Branson: la obsesión por llegar el primero

El 11 de julio se convertía en la fecha clave para Richard Branson, quien adelantó su viaje en la aeronave de su compañía, Virgin Galactic, únicamente con el propósito de convertirse en el primero de los empresarios en alcanzar el espacio tras el anuncio de Jeff Bezos de su vuelo en el New Shepard. 

Además de su carácter competitivo, Branson mostró con esta decisión el egocentrismo que siempre ha caracterizado al multimillonario londinense. Nacido en 1950, el fundador de Virgin Group apuntaba maneras desde muy joven. Con tan solo 16 años ya contaba con su propia revista, Student, a través de la que incentivaba el activismo juvenil que caracterizó a la Inglaterra de los años 60. 

Aunque la revista no recibió la acogida que Branson esperaba, encontró en ella la mejor forma de promocionar su pequeño negocio de venta de discos por correo. Aquí sí que encontró un público interesado, por lo que decidió abrir en los 70 en la capital inglesa varias tiendas de venta de álbumes musicales bajo el nombre de Virgin. 

El tirón de las tiendas de discos fue tal que, poco a poco, el ahora magnate expandió el grupo Virgin a diferentes sectores: en 1973 creó la famosísima discográfica Virgin Records, que ha trabajado con artistas y grupos musicales como Sex Pistols, The Rolling Stones o UB40; en 1984 se estrenaba con la aerolínea Virgin Atlantic y, en 1999, registró la empresa destinada a lograr hacer posible los vuelos espaciales, Virgin Galactic.

En su viaje del 11 de julio, que salió desde Nuevo México (EEUU), la nave de Virgin Galactic alcanzó los 80 kilómetros de altura. Al no alcanzar la aeronave los 100 kilómetros, Bezos le recriminó que no había superado la altura suficiente para decir que se ha llegado al espacio. Y es que, de acuerdo con la Federación Espacial Internacional, la frontera de la atmósfera se localiza a esta distancia, en la conocida como la Línea de Kárman, que sí fue superada ayer por el ex líder de Amazon

Jeff Bezos: de fan de Star Trek a astronauta

Con este trayecto suborbital, Bezos cumple un sueño de infancia. Graduado en Ciencias computacionales e ingeniería eléctrica, el ahora hombre más rico del mundo siempre fue un apasionado del cálculo y de la galaxia. Sus andaduras en el mundo profesional se iniciaron en empresas tecnológicas como Intel o Bell Labs, donde creció con mucha rapidez. No obstante, el interés del joven Bezos le llevó a trabajar en otros diferentes campos, como en la industria bancaria.

Sus conocimientos tecnológicos le hicieron ver antes que a nadie el grandísimo potencial que internet podría tener pasados unos años. La capacidad de la web para permitir llegar a las personas incluso en las zonas más remotas del país le impulsaron a fundar Amazon en 1994, empresa a través de la que comenzó a vender libros. El crecimiento de Amazon, multinacional que actualmente tiene un valor en bolsa de 1,7 billones de dólares, permitió al empresario dedicarse a la venta de cualquier producto y a expandirse fuera del país. 

Con un patrimonio que no hacía más que aumentar, Jeff Bezos creó Blue Origin en el 2000, empresa con la que lleva desde entonces trabajando en proyectos destinados al turismo espacial. Su vocación e intención de dedicar más tiempo al desarrollo de este y otros proyectos y empresas de su propiedad -como el periódico Washington Post- obligaron al magnate estadounidense a dejar en manos de Andy Jassy su cargo en Amazon.

Elon Musk: más allá del turismo espacial

Aparte de esta lucha de egos entre Richard Branson y Jeff Bezos, queda el cofundador y director de Tesla, Elton Musk. Este cincuentañero no tiene entre sus planes hacer un viaje de características similares, pero sí busca alcanzar metas tan ambiciosas, o incluso más, como las de sus rivales.

Musk, que ya aprendió a programar de forma autodidacta con 12 años, se graduó en Física y Economía en Canadá. Su interés por los números y los ordenadores se reflejó en la creación de su primera empresa: Zip2. Esta start up que fundó en 1995 fue una de las primeras en proveer guías digitales de diferentes ciudades, sin la necesidad de tener que utilizar los tediosos y enormes mapas de papel.

La invención del empresario llamó la atención de los inversores de más alto nivel, consiguiendo así venderla por 307 millones de dólares. Este dinero lo invirtió en un nuevo proyecto: X.com, que pasó a llamarse en 2001 Paypal. Con el enorme crecimiento que también experimentó y continúa experimentando la compañía, Musk se lanzó a la creación de las compañías Space X, Solar City o la conocida empresa automovilística dedicada a la fabricación de coches eléctricos Tesla.

Con Space X, Musk ha logrado hitos en lo referente a la carrera espacial. Desde su fundación en 2002, el multimillonario sudafricano diseña y supervisa cohetes y naves espaciales. Entre ellos, destacan SpaceX Falcon 1, el primer cohete de combustible líquido desarrollado por una empresa privada que llegó a la órbita en 2008; o Starship, un sistema de transporte de varios usos mediante el que se pretende llevar tanto tripulación como cargamento a la Luna o Marte. A largo plazo, Space X busca crear fuera de La Tierra espacios en los que los humanos puedan vivir en ciudades autosostenibles.