Ciencia y Tecnología VOLCÁN DE LA PALMA

"Esta erupción es una oportunidad increíble para la Ciencia española"

El vulcanólogo Vicente Soler sostiene que es la primera vez que España tiene la capacidad científica necesarias para aprovechar al máximo una erupción volcánica

Erupción volcánica de La Palma

Erupción volcánica de La Palma EFE/ Miguel Calero

La lava del volcán de La Palma está arrasando casas, cultivos y todo que se va encontrando a su paso. «Por donde tire el volcán no hay nada que hacer», avanzaba ya el domingo el vulcanólogo David Calvo. Los daños serán cuantiosos y hay familias que lo van a perder todo.

Prácticamente el único aspecto positivo de este fenómeno natural está en las respuestas que la propia lava pueda dar. En analizar cada detalle del magma que ha salido a la superficie para descifrar algunos porqués. «Esta erupción es una oportunidad increíble para la Ciencia española», afirma en una conversación con El Independiente Vicente Soler, vulcanólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología adscrito al CSIC.

Vicente Soler, vulcanólogo del CSIC

La actividad del volcán sigue siendo «intensísima» y la fuente de lava que está saliendo por cada una de las nueve bocas tardará todavía en parar. «Es todo tan reciente que es muy pronto para prever nada y el proceso todavía no ha llegado a su máximo. Cuando empiece a remitir, podremos ver que se acerca el final de este proceso», añade Vicente Soler. Y cuando el volcán deje de escupir lava y ésta se enfríe, comenzará el trabajo de campo de los científicos. Coger todas las muestras posibles y analizarlas, algo que hasta ahora no había sido posible en España pese a que en el último siglo hubo dos erupciones terrestres.

La dictadura y las erupciones de 1949 y 1971

La última ocurrió en 1971 en el volcán Teneguía de la Palma y la anterior fue en el volcán San Juan, en la misma isla en el año 1949. Sin embargo, España no tenía entonces la capacidad científica para exprimir al máximo las muestras guardadas. «La Guerra Civil produjo un atraso en el país que hizo que se perdiera la oportunidad de investigar la explosión del San Juan y la erupción del Teneguía», sostiene el vulcanólogo Vicente Soler.

«No había la capacidad de registro geofísico ni un estudio científico comparable al de países desarrollados de nuestro entorno, así que esta erupción de ahora es la primera en tierra que nos coge como país con una preparación equiparable a la de nuestro entorno», añade.

Para este experto, ahora se dan los dos elementos necesarios para poder exprimir al máximo esta oportunidad, «una erupción debidamente caracterizada geofísicamente y unos materiales que se pueden muestrear de forma ordenada».

«Hay una información enorme a nuestro alcance que nos permitirá muchas reflexiones e investigaciones. En el vulcanismo español hay muchas incógnitas que no se han podido abordar porque no se daban las circunstancias y esta erupción nos abre un mundo mundo».

Canarias, lugar de expertos en volcanes

Para Vicente Soler, una de las principales incógnitas de la vulcanología española es saber por qué la actividad volcánica en las Islas Canarias no sigue los cauces normales, sino que está ralentizada respecto a otros lugares con muchos volcanes, como la Isla Reunión en el Océano Índico o el archipiélago de Hawaii en el Pacífico. «Todo lo que saquemos de aquí nos puede ayudar a resolver esa incógnita y nos permitirá conocer más a fondo el origen del magma en Canarias».

El turismo científico está garantizado porque es una erupción en tierra y de baja peligrosidad»

Vicente Soler

El archipiélago español es uno de los lugares de referencia en Europa en lo que a investigación vulcanológica se refiere. En 2010 se creó el Involcan, el Instituto Volcanológico de Canarias, donde trabajan más de 50 personas entre científicos y técnicos que se dedican a analizar y vigilar todo lo que tiene que ver con la vulcanología. Y esta última erupción atraerá a científicos de medio mundo.

«El turismo científico está garantizado porque es una erupción en tierra, de baja peligrosidad y tiene un área de exclusión que no es excesivamente amplia, lo que permite acercarse y hacer fotos», cuenta Vicente Soler. «Y cuando finalice el fenómeno habrá permisos para tomar muestras y para hacer colaboraciones científicas».

Te puede interesar

Comentar ()