La posible miniluna recién descubierta orbitando la Tierra, ha recibido la designación provisional 2020 CD3, ha sido fotografiada en color desde el Observatorio Internacional Gemini, en Hawai. Según Grigori Fedorets, el astrónomo principal de las observaciones, el objeto de algunos metros de diámetro podría ser un raro asteroide rocoso natural, o podría ser algo que los humanos pusieron en el espacio hace décadas, esencialmente desechos espaciales. «De cualquier manera, hacen falta más datos para determinar qué es», dijo Fedorets en un comunicado.

La imagen, obtenida el 24 de febrero de 2020, muestra simplemente un pequeño punto de luz contra las estrellas que se desplazan. Esta miniluna «es más bien un asteroide amor o apolo que la Tierra ha atrapado por gravedad», cuenta a El Independiente Cristina Garay, Monitora del Planetario de Madrid. Se le da el nombre del año en que se ha descubierto, la C por la tercera quincena y la D porque es el cuarto desde el inicio del 2020. Este cuerpo que ha entrado en la órbita es muy «chiquitito» y lo normal es que «dé unas vueltas y luego sea liberado sin problemas».

Hay un estudio publicado en el Observatorio de Cuerpos Pequeños que indica que la Tierra puede tener en cualquier momento estas minilunas y que no suponen ningún peligro debido a su tamaño: «Aunque estos cuerpos colisionen con la Tierra, su escaso diámetro permite que las consecuencias sean mínimas» y es que esta miniluna tiene apenas «seis metros de diámetro», ilustra la monitora.

John Blakeslee, Jefe de Ciencia del Observatorio internacional de Géminis comenta que «obtener las imágenes supuso una batalla para el equipo de Géminis porque el objeto se está volviendo más débil a medida que se aleja de la Tierra. Se espera que sea expulsada de la órbita de la Tierra por completo en abril «.

Esta historia es ahora noticia puesto que se «ha hecho público su descubrimiento y han logrado calcular su órbita», cuenta la monitora. Curiosamente, se estima que esta miniluna lleva tres años dando vueltas y «ahora es cuando se ha acercado demasiado a la Tierra y la ha atrapado la gravedad».

Algo que llama la atención de René Duffard, investigador del Instituto de Astrofísica de Andalucía, es «lo mucho que se ha tardado en descubrirlo». Considera que es vital destinar telescopios para la identificación de los asteroides de este tipo que orbitan alrededor de la Tierra. Aboga por utilizar este descubrimiento para el inicio de una investigación. Es decir, pide «mandar una nave para hacer extracción de los minerales que hay en estos asteroides. Estos objetos que vienen hacia la Tierra podrían revelar mucho secretos, y sería fascinante extraer materiales de esta pequeña roca que se asemeja a un coche grande».

Fedorets, astrónomo de la Universidad Queen’s de Belfast, y su equipo están «haciendo todo lo posible» para obtener más datos sobre el objeto para determinar su naturaleza. «Las observaciones adicionales para refinar su posición nos ayudarán a determinar la órbita de este objeto misterioso y su posible origen», dijo Fedorets, y agregó que su reflectividad también es una característica importante, ya que los cuerpos rocosos tienden a tener una reflectividad relativamente baja en comparación con cosas como los propulsores de cohetes gastados.