«A mí me vacunan mañana», indica emocionado. «A las 15:15», puntualiza. Entre risas y guiños a la reciente polémica que han protagonizado las infantas Elena y Cristina, dos figuras que han marcado su trayectoria profesional desde que abriera su primer cuaderno, Jaime Peñafiel (Granada, 1932) responde a El Independiente con el ímpetu del que acaba de comenzar en la profesión.

No solo recibirá su dosis en la sobremesa del jueves, también presenta Los reyes también lloran (Grijalbo), un recorrido por las vivencias que conforman los últimos episodios, polémicos o anecdóticos, de Juan Carlos I. Botsuana y sus elefantes, la posterior cadera rota y Corinna. Las concesiones árabes, el AVE a La Meca y su salida precipitada -y arreglada- hacia Abu Dabi. «Con el rey (emérito) he tenido siempre muy buena relación, y cuando veo la campaña gratuita que hay contra él, escribo un libro», relata. Aunque afirma que «no es un biografía», considera «injusto» el empeño que ha situado su imagen en la diana pública. «Conozco su sufrimiento, sé que quiso venir a España en Navidad y no se le permitió. A nadie le pueden prohibir la entrada a su propio país, a nadie le pueden echar de su propio país», afirma indignado desde el otro lado del teléfono.

Con polémicas semanales copando las portadas de los medios, Casa Real lleva meses evitando caer en arenas movedizas que compliquen la imagen monárquica, denostada y cuestionada entre amplios sectores sociales por los controvertidos movimientos de algunos de sus miembros. Ayer, las protagonistas fueron las infantas, que en una visita familiar «accedieron» a recibir la vacuna en Emiratos. La semana pasada fue la declaración «sin requerimiento previo» de 4.395.901,96 euros para saldar la deuda tributaria que el emérito tenía con Hacienda por el capital que empleó de la fundación Zagatka.

P.- Habla en Los reyes también lloran de que estaba dentro de un círculo de periodistas que conocían ciertas cosas del emérito, pero las callaban.

R.- Yo tengo una norma muy conocida, y es que valgo más por lo que callo que por lo que cuento. Hay cosas que yo callaré siempre, no porque pertenezcan a la vida privada del rey emérito, de Felipe VI o de Pedro Sánchez, pero sí a su vida íntima, esa que se ha violado de manera desagradable. Eso no lo voy a traspasar nunca. Yo he contado lo que se puede contar, lo que es necesario saber, pero lo que no se puede es crucificar a Juan Carlos porque su hijo le haya echado de su casa y de su país, y de manera injusta. Si a Juan Carlos le pasara algo, Felipe lloraría lágrimas de sangre. Juan Carlos ha llorado mucho, y estos días más, porque él quiere venir aquí. Se han cometido una serie de atropellos al emérito por su propio hijo, presionado por Pedro Sánchez y Pablo Iglesias. Felipe cree que estando al lado de Sánchez no le va a pasar nada, pero lo que Felipe no sabe es que Sánchez no va a por él, sino a por la monarquía.

P.- ¿El emérito no quiere residir en Emiratos, entonces?

R.- No le permiten volver y los que le expulsaron no saben cómo reaccionar para mantener el tipo. Juan Carlos quiere regresar a España, pero hay un problemón: ¿dónde va a vivir? En la Zarzuela no puede porque Letizia no le quiere ahí y Felipe tampoco. Lo que me sorprende y me indigna es que, de las muchas personas que se han beneficiado de él y a las que ha hecho tantos favores, ninguno le ha ofrecido sus fincas, sus palacios o sus residencias. No tiene dónde ir.

Felipe cree que estando al lado de Sánchez no le va a pasar nada, pero lo que Felipe no sabe es que Sánchez no va a por él, sino a por la monarquía»

P.- ¿Ha vendido Felipe a su padre con tal de contentar las demandas externas?

R.- Es una palabra muy fuerte, pero así es. Eso fue una canallada.

P.- Juan Carlos pensaba que Letizia acabaría con la institución, pero ella ha terminado considerando lo contrario, ¿no?

R.- Yo también he sido crítico con Letizia. Cuando Felipe decide casarse con quien, a juicio de su padre, no debía, le dijo que se iba a cargar la monarquía. Cuando Juan Carlos vuelve de Botsuana con la cadera rota porque ha estado con la «amiga entrañable» (Corinna), Letizia, que se siente cargada de razones, comienza a decir en el hospital «vámonos ya, y decían que yo me iba a cargar la monarquía». En aquel momento se pensó que quien se la cargaba era él, no por haber cazado elefantes, que eso no es un delito y además los elefantes que se matan son los que hay que liquidar, sino por la compañía. España es muy hipócrita, todos lo sabíamos. Todo el mundo conocía a las amigas del rey, el dinero del rey, los viajes del rey… parecía que era algo nuevo. Escandalizados todos, empezando por la propia familia.

P.- ¿Se ha sabido todo siempre, también dentro de Casa Real?

R.- Siempre. No sé por qué se callaron o por qué negaron que lo supieran. ¿Cómo no lo iban a saber? Juan Carlos tenía viviendo a la «amiga entrañable» a unos metros de la Zarzuela.

P.- ¿Conoce a este Juan Carlos tan desconocido para los españoles?

R.- Todo el mundo, empezando por la propia familia, sabía todo, pero preferían mirar para otro lado. La vida de Juan Carlos ha sido bastante transparente, no se ha ocultado de nada. Por respeto, todos éramos muy cortesanos y ahora somos todos muy críticos contra él de manera muy injusta, porque Juan Carlos no ha cometido ningún delito, ha cometido un delito fiscal, que ahora está subsanando con la regulación del dinero, pero no ha cometido ningún delito. Yo he tenido que escuchar lo de que ha robado. ¿A quién ha robado? No ha robado a nadie y yo no hago una defensa, porque no soy monárquico. Intento ser objetivo y soy muy crítico. ¿Por qué ahora hacen leña del árbol caído? ¿Por qué ahora están tan escandalizados con todo, que incluso critican a las infantas por haberse puesto la vacuna?

Sería una irresponsabilidad que las infantas no se hubiesen vacunado, no le han quitado la vacuna a nadie de España»

P.- A ese tema quería llegar. ¿Le parece bien que se hayan vacunado?

R.- Se han puesto la vacuna porque van a ver a Juan Carlos, que es población de riesgo por su delicado estado de salud. Van a un país donde todo el mundo se está vacunando, donde hasta los ricos de otros países acuden a vacunarse. ¿Por qué se escandalizan? Hay gente que dice que esto daña la monarquía. ¿Qué coño tiene que ver? Me parece una medida de prevención y me parece fenomenal, sería una irresponsabilidad que las infantas no se hubiesen vacunado, aquí o allí. No le han quitado la vacuna a nadie de España.

P.- ¿No le parece lícito que la sociedad cuestione ciertos comportamientos de la familia real?

R.- La familia real no ha sido ejemplar. Culpamos mucho al emérito, pero su familia se ha beneficiado de él, de sus tarjetas black, de sus viajes… Me parece injusto, aunque yo no estoy defendiéndole, el libro habla de sus luces y sombras.

P.- ¿Complican estos hechos el reinado de Felipe y Letizia?

R.- Felipe intenta, el pobre, llevar otro tipo de reinado. Intenta ser honesto, intenta ser lo contrario que ha sido su padre, pero Juan Carlos tiene unos valores que él no tiene. España es la única monarquía sin monárquicos. España es el único país comunista con una monarquía. Aquí tenemos un gobierno comunista y una monarquía que depende totalmente de él y que se las está haciendo pasar canutas al rey, no está siendo cómodo, está siendo duro. Creo que Felipe VI nunca pensó que su reinado sería tan complicado y triste. Y Letizia está mejorando, pero tampoco ha puesto las cosas fáciles. Es cierto que Juan Carlos y ella nunca se llevaron bien, no había química, primero porque Juan Carlos se opuso a la boda, segundo porque lo mejor que decía sobre ella es que era una chica muy lista, con toda la carga peyorativa que tiene la palabra. La recibieron de uñas y Felipe ha estado en medio de ese torbellino terrible intentado tirar para adelante y llevarse bien con todo el mundo. Al final se ha cargado a su padre, como si él fuera responsable de todo. Felipe se casó con quien quiso, no con quien debió.

La razón de ser de la monarquía es que todos sus miembros sean ejemplares, y en España no lo han sido»

P.- Su compañera Pilar Eyre dijo a este medio que Letizia había encontrado su sitio al romper lazos con Juan Carlos y Sofía.

R.- Letizia manda muchísimo en la Zarzuela y ha colaborado en que su suegro se vaya del país. Felipe es muy buena persona y ella le ha puesto en situaciones muy incómodas. Ha habido muchas crisis en la familia por culpa de Letizia, pero ahora parece que la cosa se está reconduciendo.

P.- ¿Cómo vive la marcha de Juan Carlos?

R.- Fue un día triste para todos los españoles el ver a un hijo que echa a su padre, que ha sido rey de España y jefe de Estado durante más de 40 años. Eso no lo ha habido en la historia, que un hijo expulse a su padre porque el Gobierno se lo pide.

P.- ¿Justifica el papel del emérito en la historia de España sus acciones recientes?

R.- No ha tenido crímenes ni ha robado. Ha sido un marido infiel, pero eso no le afecta a la gente. ¿Que su comportamiento no ha sido ejemplar? Mira, la razón de ser de la monarquía es que todos sus miembros sean ejemplares, y en España no lo han sido.

P.- ¿Considera a Corinna una mentirosa?

R.- Corinna cuenta muchas mentiras, no hay nada peor que una mujer despechada. Don Juan Carlos no se casa con ella, la engaña con otra amante valenciana… Es una mujer muy peligrosa, ha sido muy peligrosa. Todo el mundo sabía de la existencia de la «amiga entrañable», ¿por qué nos callamos? Porque nos habíamos acostumbrado a las «amigas entrañables» de Juan Carlos. El emérito ha sido, genéticamente, un Borbón puro.

P.- Con todas las informaciones y exclusivas sobre el rey, ¿se arrepiente de no haber contado en un pasado ciertas cosas que, afirma, conocía todo el mundo?

R.- Como muchos españoles, yo he estado callado. Todos hemos sido cómplices y hemos colaborado, empezando por la propia familia y por su hijo Felipe.