La reina Margarita (83 años) dejó con la boca abierta a los daneses cuando, en su discurso de Fin de Año, anunció por sorpresa que pretende abdicar. Había asegurado en repetidas ocasiones que su papel como monarca era una responsabilidad de por vida pero algo ha cambiado. El 14 de enero dejará el trono a su hijo, el ahora príncipe Federico (55), y el príncipe Christian será el heredero.

No hace ni 24 horas de esta impactante noticia, y sin tiempo que perder Margarita de Dinamarca ha reaparecido en público. ¿El motivo? La cita de gala que organiza todos los años en el palacio de Amalienburg, la residencia de la Familia Real danesa en Copenhague. Una cena en la que se juntan miembros de la Familia Real, del Gobierno, el presidente del Parlamento, representantes de diferentes instituciones y la corte. La Casa Real la considera "la mejor fiesta del año", según han publicado.

No han estado en la cita ninguno de los nietos de la Reina. Ni el príncipe Christian, ya mayor de edad, ni los hijos mayores del príncipe Joaquín, fruto de su primer matrimonio.

Con su tiara favorita

La reina Margarita ha reaparecido luciendo la tiara de perlas en forma de pera (la misma que escogió para su último retrato de cumpleaños) y un favorecedor vestido coral bajo un abrigo de piel gris. Como es habitual en los últimos tiempos, la monarca se ha ayudado de un bastón para caminar, pero no pierde la sonrisa.

Un detalle de la copa en Amalienburg para la cena de Año Nuevo, con el nombre de "Su Alteza la Reina"
Un detalle de la copa en Amalienburg para la cena de Año Nuevo, con el nombre de "Su Alteza la Reina". | @detdanskekongehus

Además, el bastón es un mero apoyo, puesto que las escaleras del palacio las ha subido sola, sin la ayuda de nadie, y sujetándose el bajo del vestido. Poco antes de la llegada de la Reina aparecía el príncipe Federico con su mujer, Mary, vestida con un vestido de terciopelo granate con larga cola, y a juego con la tiara floral de rubíes. Se trata de un traje de Birgit Hallstein Couture que se ha puesto en varias ocasiones desde que lo estrenara en 2007, y que ha transformado para añadirle el cinturón, cuyo aplique incluso ha llevado como gargantilla. El matrimonio se ha mostrado sonriente y emocionado, se han recreado posando y saludando a los allí presentes con un gesto.

En la cena han estado también la princesa Benedicta, hermana de la Reina de 79 años, y el príncipe Joaquín (54) con su mujer Marie (47). Estará pendiente ver cómo evolucionará la Familia Real con la proclamación de Federico de Dinamarca como nuevo rey y si, como ha ocurrido en otras monarquías europeas, se reducirá el número de miembros activos.

Un año de retos

Los últimos tiempos han sido complicados para la reina Margarita. En enero de 2023 se hizo oficial su polémica decisión de quitar los títulos de príncipes a los hijos del príncipe Joaquín. Poco después se sometió a una "extensa cirugía" de espalda para intentar aliviar unos dolores que tenía desde hacía tiempo y que habían empeorado.

El salón del palacio de Amalienburg, donde la reina Margarita celebra cada año una cena de gala en honor al Nuevo Año.
El salón del palacio de Amalienburg, donde la reina Margarita celebra cada año una cena de gala en honor al Nuevo Año. | @detdanskekongehus

Y cuando parecía que todo volvía a su cauce y que la familia volvía a celebrar buenas noticias, como la mayoría de edad del príncipe Christian, en otoño llegaba el escándalo. Las fotografías del príncipe Federico, el heredero, junto a Genoveva Casanova en España hacían saltar por los aires la calma. Unas imágenes que mostraban la desconocida conexión entre la exmujer de Cayetano Martínez de Irujo y el futuro rey y que daban pie a las especulaciones. Además, coincidió su publicación con la visita de Estado de los reyes de España en Dinamarca, empañando por completo el viaje.

Desde entonces han sido muy comentados algunos de los movimientos de la familia. La princesa Mary pasó algunas semanas con sus hijos en Australia antes de las Navidades. La reina Margarita se trasladó al castillo de Marselisborg, donde suele pasar sus vacaciones, antes de tiempo y con más mudanza de lo habitual. Sin duda, la Casa Real estaba preparando esta nueva etapa mucho antes de que se diera a conocer al público.