Donald Trump será estudiado en los manuales de historia como el político más surrealista del siglo XXI. The Wall Street Journal da cuenta de su última ocurrencia: el presidente de Estados Unidos quiere comprar Groenlandia. Ha solicitado a sus asesores que estudien la posibilidad de esta adquisición. Trump hizo su fortuna como magnate inmobiliario y sigue pensando en términos de empresario.

Groenlandia, con una extensión de 2.166.000 km2, es una región autónoma que pertenece al Reino de Dinamarca.  Está emplazada al noreste de América del Norte, entre el oceáno Atlántico y el Glaciar Ártico. En danés su nombre quiere decir «tierra verde».

Tres cuartas partes de su superficie están cubiertas por hielo. En la mayor isla del mundo, exceptuando Australia, viven unas 56.000 personas.  Fue descubierta por el vikingo Erik el Rojo en el año 982.

La idea de Trump tiene un precedente: el presidente estadounidense Harry Truman intentó comprar Groenlandia a Dinamarca por 100 millones de dólares en 1946, pero su propuesta fue rechazada. También se lo planteó el secretario de Estado William Seward en 1867.

Para el republicano Mike Gallagher la idea no es descabellada y obedece a los intereses geoestratégicos de EEUU EEUU tiene una base aérea en el noroeste de Groenlandia, Thule Air Base, con 600 efectivos y un sofisticado sistema de radar.

El presidente Trump viaja por primera vez de forma oficial a Dinamarca el 2 y 3 de septiembre pero la compra de Groenlandia no está en la agenda. Allí se encontrará con la primera ministra, Mette Frederiksen, la reina Margarita II y los líderes de Groenlandia y las islas Feroe.

La socialdemócrata Mette Frederiksen, que acaba de asumir el cargo tras las elecciones de junio pasado, visita la próxima semana Groenlandia, donde se verá con el jefe del gobierno local, Kim Kielsen. Groenlandia goza de gran autonomía pero en asuntos de política exterior y defensa depende de Dinamarca.

En Dinamarca no saben si dar crédito a la información o considerarla una broma. El ex primer ministro Lars Lokke Rasmussen, del Venstre-Partido Liberal Danés, en el poder hasta junio pasado, decía en un tuit que parecía una inocentada fuera de fecha.

Soren Espersen, del Partido del Pueblo Danés, ha señalado, según cita The Guardian, que si la noticia fuera cierta, sería la prueba de que [Trump] se ha vuelto loco. Es una absoluta locura pensar que Dinamarca podría vender a 50.000 ciudadanos».

Según el Wall Street Journal, la cuestión surgió por primera vez en un encuentro en el Despacho Oval en la primavera del año pasado cuando supo que Dinamarca buscaba fórmulas para financiar el presupuesto que dedica como ayuda a la región autónoma. Anualmente Groenlandia recibe una ayuda de 450 millones de euros del presupuesto danés.

«¿Qué os parece, chicos? ¿Sería posible», preguntó Trump a sus asesores. Sus interlocutores lo interpretaron como una broma o una fanfarronada sobre su poder. Desde entonces ha reiterado la cuestión en varias ocasiones.

Es una locura pensar que Dinamarca podría vender a 50.000 ciudadanos», afirma Soren Espersen, del Partido del Pueblo Danés

La titular de Exteriores del gobierno local de Groenlandia, Ane Lone Bagger, ha señalado que están dispuestos a «hablar de negocios, pero nuestro territorio no está en venta«.  La diputada de Groenlandia Aaja Chemnitz Larsen, del partido Inuit Ataqatigiit,  dijo al diario Berlingske que lo ideal sería la independencia, y que pertenecer a Estados Unidos sería un desastre porque su sociedad del bienestar se deterioría gravemente.

En Groenlandia la independencia goza de gran apoyo, si bien políticos y ciudadanos saben que no disfrutarían de su nivel de vida si no fuera por la ayuda que reciben de Dinamarca.

Groenlandia es atractiva por sus recursos naturales, como carbón y uranio, y por su interés geoestratégico. Este territorio está en el núcleo de una disputa entre EEUU, Rusia, Canadá, Dinamarca y Noruega por el control de los recursos naturales del Polo Norte.