Cada 30 segundos un latinX en Estados Unidos cumple la mayoría de edad y tiene posibilidad de votar. Son más de 32 millones convocados a las urnas en estas elecciones de 2020, la segunda comunidad más grande del país. Es una comunidad diversa y plural, de ahí que el concepto latino o hispano se quede muy limitado. Son latinX, de origen cubano, venezolano, boricua, centroamericano, los hay blancos y los hay afrolatinos, como la directora de cine Omilani Alarcón (en la imagen), chinolatinos, islamolatinos, admiradores del macho alfa que representa Trump y del colectivo LGTB, con nacionalidad estadounidense e indocumentados.

Es un concepto tan amplio y tan dinámico como cada una de las identidades de esa minoría que ya es la mayoritaria, superior en número a los afroamericanos. Aún no se sabe qué votarán pero esta vez sí se han movilizado, a diferencia de lo que ocurrió hace cuatro años, cuando ganó el republicano Donald Trump.

Paola Ramos, presentadora y corresponsal de Vice y Vice News, recuerda cómo vivió la jornada del 8 de noviembre de 2016, cuando se consumó la victoria del magnate Donald Trump. Había trabajado sin descanso como directora adjunta de medios hispanos en la campaña de Hillary Clinton y empezó a preguntarse qué habían hecho mal para que los latinos hubieran preferido quedarse en casa en lugar de apoyar a la candidata demócrata.

En 2016 menos del 50% acudió a las urnas… Ni yo misma entendía quiénes éramos los latinos y así no podíamos llegar a ellos»

«Creíamos que iban a votar de forma histórica, como lo hicieron por Barack Obama. Pero menos del 50% de los latinos acudió a las urnas. Me di cuenta de que ni yo misma entendía quiénes éramos los latinos y cuáles eran las diferentes identidades. Si no los conocíamos, ¿cómo íbamos a llegar a ellos?», explica la periodista Paola Ramos, autora de LatinX, un retrato novedoso y rupturista sobre las nuevas identidades latinas en Estados Unidos, publicado por Vintage Español de Penguin Random House.

Paola Ramos se propuso entender «a quiénes habíamos perdido en 2016». Y ese periplo de punta a punta de Estados Unidos, desde Fresno a Poughkeepsie, también es un viaje que tiene como meta descubrir su propia identidad: Paola Ramos es hija de cubana y mexicano, ha vivido en Madrid, Miami y Nueva York, tiene pasaporte estadounidense, y es lesbiana.

En ese recorrido por identidades la reportera descubre a muchas mujeres luchadoras, como Las Poderosas, que enseñan sobre salud y derechos reproductivos a otras mujeres, o las hijas de agricultores expuestos a los fertilizantes, o las madres de víctimas de las drogas. También hay perfiles sorprendentes como el de Enrique, un afrolatino en las filas de los Proud Boys.

Las Poderosas, un grupo de mujeres latinas que enseñan sobre salud y reproducción a otras mujeres. / P.R.

El efecto reacción a Trump

«La movilización es un hecho y los latinos forman parte de ella. En los estados bisagra es más alta la participación. Los jóvenes también están votando más que en otras ocasiones. Espero que veamos un nuevo efecto Obama: en 2008, 24 millones de jóvenes salieron a votar. En esta ocasión será el efecto Trump, como reacción, y confío en que lo lideren los jóvenes latinos», apunta Paola Ramos, que también colabora en Telemundo y MSNBC.

Hasta ahora todos los candidatos se dirigen a los latinos como si fueran una comunidad monolítica. O Florida, uno de los estados más disputados y con una potente comunidad cubana, hablan a los cubanos o a los venezolanos. Son burbujas, como la burbuja de Miami, donde el 70% es de origen latino, con mayoría de población de origen cubano.

Trump concibe su política exterior sobre Cuba y Venezuela con la mente puesta en el llamado estado soleado, que aporta 29 votos electorales al ganador. En sus mítines en Florida, Trump se dirige a los cubanos y venezolanos y retrata a Biden como un filocomunista que quiere convertir América en la Cuba de Castro o la Venezuela de Maduro. A los venezolanos, que han huido del régimen chavista, se les considera unos «nuevos cubanos».

No hay una historia. El motivo cambia en los distintos estados. En Texas es el miedo, en Florida el socialismo. Y Trump lo explota de una manera mágica»

De hecho, entre la comunidad cubana encuentra mucho respaldo. El voto cubano es republicano tradicionalmente. Incluso los jóvenes cubanos se inclinan por Trump. Son, según Ramos, unos privilegiados, dentro de la comunidad latinX. En 2012 sí se inclinaron por Obama, pero no parece que ahora vuelva a suceder.

«No hay una historia. El motivo del voto cambia en los distintos estados. En Texas es el odio y en Florida el temor al socialismo. Y Trump sabe cómo explotarlo de una manera mágica», comenta la reportera.

Pero, como señala Ramos, «en Miami, donde nadie sabe qué puede pasar, hay un porcentaje de afrolatinos, caribeños, negros y nadie habla de ellos. Es el margen de victoria que necesitan los demócratas. Han de entender al inmigrante latino de otra manera».

De origen nigeriano, también es boricua y filipina, la directora Omilani Alarcón, que vive en Miami, es una de las mujeres que retrata Paola Ramos en LatinX: «Me contó que, en un esfuerzo por hacerle justicia a su historia y honrar todas sus raíces, escribió una canción, Latinegra. La letra empezaba así: ‘Ser latina no es ser negra, eso dicen por ahí. Pero salí a la calle, y ¿qué fue lo que vi? Morenitas como yo’. La canción terminó siendo tan popular y despertando tantas reacciones en línea de otras afrolatinas que Omilani la convirtió en película». 

El robo del sueño americano

La campaña demócrata ha lanzado un mensaje muy potente en sus redes sociales que está en consonancia con esta idea de acercamiento al votante latino. En su cuenta de Twitter, el candidato demócrata ha difundido un video sobre la vida de Alfonso Cárdenas, un inmigrante colombiano, que ha visto roto su sueño americano por el coronavirus. «Era previsible. Podría haberse evitado. Vota como si tu vida te fuera en ello».

En LatinX, Ramos escribe: «Esta pandemia sin precedentes nos ofrece el mejor ejemplo de por qué es tan crucial ver a nuestra comunidad a través de una lente latinx. A través de ella se podrá ver cuán interconectadas están nuestras vidas y nuestros problemas. El virus no es el responsable de esta crisis. Lo que hoy vivimos es el resultado de fracturas y condiciones preexistentes en nuestra sociedad».

Los latinX ahora esperan respuestas concretas de los partidos políticos y quieren saber cómo sus políticas afectan a sus vidas. «Ahora la política es completamente personal. Cada uno ve cómo le afecta a su vida. En 2016 no era tan personal. El Covid lo acentúa. Han muerto 40.000  latinos (el total en EEUU se acerca a los 230.000 fallecidos. El desempleo lo acentúa. Y a los indocumentados no les dan ayudas», señala Paola Ramos, que se ha dedicado dos años a documentarse para elaborar su primer libro.

Sienten que Trump ha robado el sueño americano a sus padres, como en el caso de Alfonso, del video de Biden»

A Paola Ramos le parece que esta vez los latinos, y especialmente los jóvenes, van a votar para que no siga Trump, y lo harán por motivos personales. Las mujeres latinas también son más favorables a Biden que los hombres.

«Los jóvenes sienten que Trump ha robado el sueño americano a sus padres, como el caso de Alfonso, el inmigrante del video de la campaña de Biden y Harris», comenta.

Biden, además, tiene un plan concreto, y eso marca una gran diferencia con la campaña de 2016. En la última semana el candidato demócrata ha anunciado que va a elegir a un grupo de personas que van a encargarse de reunir a los más de 500 niños separados de sus padres con sus familias.

«Los latinos jóvenes antes veían difícil visualizar el cambio. Ahora Biden ofrece algo concreto: una reforma migratoria en los primeros cien días; la vuelta al Acuerdo del Clima; la lucha por la igualdad racial… Es muy relevante visualizar el cambio para entenderlo», añade Ramos.

Cada vez se siente más cómoda como latinX. En un tiempo de identidades rígidas, de polarización, representa una identidad líquida e inclusiva. «Es una palabra que no requiere de más explicaciones. Muchos se sienten identificados y eso es lo bonito. También es muy controvertida, muchos lo rechazan, pero incluso a mi padre, mexicano de origen, o mi abuelo, nacido en Cuba, ya la han interiorizado, y mi padre suele usarla».