Los datos de la pandemia del Covid-19 no dejan de escalar en Reino Unido. Este miércoles el portal de datos abiertos de Gran Bretaña ha reportado otras 1.820 defunciones, la mayor cifra notificada en una sola jornada desde que comenzó la pandemia del SARS-CoV-2. En este sentido, el número total de muertes de personas que han muerto dentro de los 28 días posteriores a una prueba positiva esa de 93.290.

Asimismo, los datos ponen sobre la mesa unos nuevos 38.905 casos positivos, con 3.887 pacientes más ingresados ​​en hospitales de Gran Bretaña. Además, unas 4.609.740 personas ya han recibido la primera dosis de una vacuna, un aumento de 343.163 desde ayer, según las últimas cifras del gobierno de Londres. El último número máximo de muertes diarias se produjo el pasado martes, con 1.610 defunciones.

Estos datos llegan después de que la secretaria de Interior, Priti Patel, alegara a los medios de comunicación que el equipo de ministros está trabajando en garantizar que la Policía de Reino Unido, y otros trabajadores de primera línea de la pandemia, subieran en la lista de prioridades para recibir cuanto antes la primera dosis de la vacuna.

El ejecutivo de Johnson «volcado»

El Ejecutivo de Boris Johnson, que continúa volcado en su programa nacional de vacunación, indicó hoy que estudiará «con mucho cuidado» el grado de protección que proporciona la primera dosis (de dos) de la vacuna de Pfier/BioNTech, uno de los preparados que se inoculan en este país, a raíz de interrogantes planteados por un análisis elaborado en Israel.

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    EFE

El Ejecutivo de Boris Johnson se ha fijado como objetivo administrar 15 millones de primeras dosis de los preparados antes del 15 de febrero. En declaraciones hoy al canal británico Sky News, el asesor científico del Gobierno británico, Patrick Vallance, confirmó que se revisará el grado de efectividad de la primera dosis del preparado de Pfizer tras haber sido cuestionada por un análisis realizado por expertos de Israel.

Conforme a los nuevos datos, la protección que aportaría la vacuna tras una primera dosis sería significativamente más baja -un 33 %- que lo estimado inicialmente durante los ensayos clínicos -que apuntaban a un 89 %-. Precisamente ese alto porcentaje de efectividad en el corto plazo fue decisivo para justificar la decisión del Reino Unido de retrasar la inoculación de la segunda dosis hasta 12 semanas, en lugar de esperar solo tres, el intervalo dejado durante las pruebas.