«No hay Estado con los ladrones» era el lema electoral de Vetevendosje (Autoderminación) el partido nacionalista de izquierdas que ha vencido claramente en las elecciones generales de este domingo en Kosovo. En el país más joven de Europa el partido que lidera Albin Kurti, de 45 años, ha logrado el 48% de los votos, aunque para gobernar necesitará a las minorías. La participación ha sido del 46%, tres puntos más que en 2019.

«Esta elección ha sido un referéndum sobre la justicia y el empleo, contra la corrupción y la captación de recursos del Estado», ha dicho Kurti en su discurso de victoria. «[Esta victoria] no tiene precedentes en el Kosovo de la posguerra».

Junto a Kurti, se ha presentado la presidenta interina Vjosa Osmani, de 38 años. Osmani dejó la Liga Democrática de Kosovo, del primer ministro saliente, Avdullah Hoti, y como independiente ha apoyado a Vetenvesdoje.

Albin Kurti y Vjosa Osmani se han presentado juntos a celebrar el triunfo. «Es una elección que se ha convertido en un referéndum y se ha trasladado en victoria. Nuestros corazones esta noche están llenos de esperanza y nuestra vista mira algo más allá. Esto prueba que no hay nada que no podamos alcanzar cuando nos unimos y caminamos juntos. Gracias por hacerlo posible», ha escrito Kurti en su cuenta de Twitter.

Osmani y Kurti representan el cambio para muchos kosovares, especialmente para los jóvenes, especialmente azotados por el desempleo, principal preocupación en el país. La edad media en Kosovo es de 30 años y el índice de paro juvenil es del 54%. También hay mucho empleo precario y mal pagado.

Kurti, a sus 45 años, es un veterano en las lides políticas. Ingeniero de formación, empezó en las protestas estudiantiles de los 90 contra el entonces presidente serbio, Slobodan Milosevic. Ganó las elecciones en 2019 y fue primer ministro pero fue desplazado del poder, lo que ha sido respondido ahora en las urnas de forma contundente.

Osmani es la primera mujer con un papel tan relevante en la política kosovar. Ya fue la más votada al presentarse por la Liga Democrática. Ha sido un polo de atracción del apoyo de mujeres y jóvenes.

Pactos imprescindibles

Vetvendosje (LVV) se queda por debajo de los 61 escaños necesarios para lograr la mayoría absoluta. El Parlamento kosovar consta de 120 puestos, de los cuales 20 están asignados a las minorías. Diez son para los serbios y otros diez para bosniacos, romaníes y turcos.

En segundo puesto ha quedado el Partido Democrático, que lidera Enver Hoxja, heredero de la guerrilla, con un 17%; y en tercer lugar la Liga Democrática, encabezada por el primer ministro saliente, Avdullah Hoti, con el 13%.

El mensaje de Vetevendosje se dirige contra los que han ocupado el poder hasta ahora, en su mayor parte miembros de la antigua guerrilla kosovar. A esos representantes de la vieja política los acusa de nepotismo.

La agenda de estas elecciones se ha focalizado en la lucha contra la corrupción y economía, ya que la depauperada situación se ha visto empeorada aún más por la pandemia del coronavirus.

Reacio a pactar con Serbia

Kurti defiende que Kosovo, de mayoría albanesa, se una con Albania. Es bastante duro en cuanto al diálogo con Serbia, ya que este país no reconoce a Kosovo. Un centenar de países representados en la Asamblea General de Naciones Unidas reconocen a Kosovo. Entre ellos, no está España.

Las relaciones con Serbia no son una prioridad para los kosovares, mucho más preocupados por la gravísima situación económica. Muchos jóvenes han emigrado.

En un país de apenas 1,8 millones de habitantes, casi 200.000 se han ido del país desde 2015. Las remesas de quienes viven fuera suponen un 15% del PIB. Muchos de ellos han vuelto a Kosovo para votar en estas elecciones.

El gobierno saliente firmó el acercamiento a Belgrado a instancias de Donald Trump, en septiembre pasado, pero el pacto, sobre todo económico, no es una garantía de avances políticos.

Para la Unión Europea los Balcanes son una asignatura no resuelta. De hecho, el jefe de la diplomacia europea, el español Josep Borrell, quería desplazarse a Kosovo como primer destino cuando fue elegido. A la UE le gustaría impulsar el acercamiento en el marco europeo para que cicatricen las heridas abiertas en las guerras balcánicas.

Las expectativas sobre Kurti son enormes. Ha llegado su momento. Como pesa sobre Kurti una condena por haber lanzado gas lacrimógeno al Parlamento, cuando iba a firmar acuerdos con Montenegro y Serbia, no puede ser diputado pero sí primer ministro. Junto a Osmani, tiene la oportunidad de edificar los pilares de un nuevo Kosovo.