Han pasado 65 días desde que Joe Biden juró como 46º presidente de Estados Unidos en una ceremonia en la que estuvo ausente su antecesor, Donald Trump. El fantasma de Trump sigue rondando por la Casa Blanca, ya que Biden aludió a su predecesor como el culpable de la presión migratoria actual y le preguntaron si esperaba volver a enfrentarse a él en 2024. Biden se ha marcado un nuevo objetivo sobre vacunación: 200 millones en los primeros 100 días. Y ha dejado claro a China, su claro competidor, que ha de cumplir con las reglas internacionales y respetar los derechos humanos.

Hasta ahora no había comparecido en rueda de prensa, si bien Jen Psaki, a cargo de su relación con los medios, asegura que lo estaba deseando. Biden, que cumplió a 78 años en noviembre, se ve fuerte porque ha dicho que espera optar a la reelección, aunque dice que eso no es lo que tiene en mente ahora.

Biden sí ha realizado comparecencias sin preguntas y ha dado una entrevista en la que dijo que cree que el líder ruso, Vladimir Putin, es «un asesino». La lucha contra el coronavirus es el tema estrella, que hoy en día se traduce en la campaña de vacunación y el plan de ayudas económicas.

También preocupan las últimas matanzas, que han provocado 18 muertos en menos de una semana, las relaciones con China y Rusia, y la presión migratoria en la frontera. La situación se ha agravado tanto que Biden ha designado a la vicepresidenta, Kamala Harris, para que se haga cargo de la crisis.

Éxito de la campaña de vacunación

Ha arrancado con el éxito de la campaña de vacunación. «Queríamos llegar a los 100 millones de vacunados en los primeros 100 días, pero ya lo logramos la semana pasada. El objetivo ahora es que sean 200 millones de vacunados», ha señalado. Cumple 100 días el proximo 30 de abril. También ha presumido de cómo está llegando a los bolsillos de los ciudadanos el plan de ayudas aprobado en el Congreso de 1,9 billones de dólares. «La ayuda está aquí. Y la esperanza está en el horizonte», ha remarcado.

Fui elegido para solucionar problemas… no para dividir. Y el mayor problema es la pandemia y sus consecuencias económicas»

«Fui elegido para solucionar problemas… no para dividir. Y el mayor problema es la pandemia y sus consecuencias económicas. Es en lo que estamos», ha contestado a la primera pregunta. «Hemos de dar paz a las mentes de los ciudadanos». Ha recordado cómo los datos de empleo son por primera vez de nuevo favorables, tras registrar una recuperación de 100.000 puestos de trabajo.

«Creo que mis colegas republicanos van a tener que determinar si quieren trabajar juntos o deciden que quieren seguir fomentando la división. No voy a hacerlo. Vamos a seguir avanzando», ha añadido.

Biden ha explicado que muchos de los problemas migratorios de la actualidad provienen de la política inapropiada de la Administración anterior. «Estamos tratando de reconstruir el sistema que Trump desmanteló».

Los datos siguen siendo escalofriantes. En 2021 el número de personas arrestadas en la frontera va a exceder el registrado en 2019. Más de 100.000 personas fueron aprehendidas el mes pasado, 24.000 más que en febrero. En lo que se refiere a niños se ha batido un récord desde mayo de 2019, cuando se detuvo a 11.400 niños no acompañados, según datos gubernamentales revisados por la CNN. «Es inaceptable», ha reconocido Biden.

Biden no ha podido hacer más que lamentar la situación y recordar que la vicepresidenta, Kamala Harris, va a entablar contactos con los países de donde proceden muchos de ellos para encontrar vías de solución.

China ha de cumplir las reglas

Biden ha explicado que conoce bien al presidente chino, Xi Jinping. «He pasado horas con él. Es una persona muy directa, muy inteligente, pero no tiene nada de demócrata. Está convencido de que la autocracia es lo que funciona. Me felicitó cuando fui elegido y hablamos durante dos horas. Dejamos las cosas claras», ha dicho.

«Le dije que no buscamos la confrontación, si bien estamos en competición. Y debe ser una competición honesta. Necesitamos tres cosas: invertir en los trabajadores americanos y la ciencia americana; lo segundo que le dije es que vamos a restablecer nuestras alianzas porque necesitamos que las democracias trabajen juntas y trataremos de que China cumpla las reglas; y lo tercero que le recordé es cómo valoramos la libertad y los derechos humanos y si los violan vamos a continuar denunciándolo», ha explicado. «Si no lo hacemos, perderíamos nuestra legitimidad».

Esto es una batalla entre las autocracias y las democracias… Las democracias tenemos que trabajar juntas»

Biden ha dejado claro que lo que está en juego es si prevalece la autocracia o la democracia en el mundo. «Esto es una batalla entre las autocracias y las democracias», ha subrayado. Y se ha referido a China y a Rusia como autocracias. «Como Putin, cree que la autocracia es el futuro».

El presidente se ha referido a cómo EEUU se ha acercado a los llamados países Quad (Australia, India y Japón) para tratar sobre China. «Las democracias tenemos que trabajar juntos. Hemos de dejar claro que China ha de rendir cuentas y seguir las reglas, ya sea sobre el Mar de China Meridional, Septentrional o el acuerdo con Taiwan».

«El momento en que el presidente deja de lado el compromiso con los derechos humanos, como hizo el último, es cuando empezamos a perder nuestra legitimidad en el mundo», ha sentenciado Joe Biden.

En relación a los últimos lanzamientos de misiles de Corea del Norte, Biden ha asegurado que habrá respuestas si continúan, pero que habrá movimientos en la diplomacia también encaminados a lograr la desnuclearización.

Ha reconocido que será difícil cumplir con la fecha del 1 de mayo para culminar la retirada de Afganistán. «Va a ser difícil cumplir con esa fecha por razones tácticas», ha dicho. «Saldremos pero aún no sabemos cuándo será posible».

En una hora y media, Joe Biden ha querido demostrar que tiene otro talante distinto al de Trump, al que no ha podido evitar mencionar. Ha presumido del éxito de la campaña de vacunación, y de las señales de recuperación económica, así como de su firmeza frente a China. Las sombras de su gestión se concentran en la frontera sur, donde miles de migrantes siguen en el limbo.