Primero ha hecho historia Kamala Devi Harris (Oakland, 1964) al jurar como vicepresidenta de Estados Unidos. Es la primera mujer que ha roto ese techo de cristal del que habló al asumir su derrota Hillary Clinton hace cuatro años. Después ha sido el momento de Joseph Robinette Biden Jr (Scranton, 1942). A sus 78 años cumple el sueño de su vida: ser presidente de Estados Unidos. Ha prometido ser «el presidente de todos los estadounidenses».

«Juro solemnemente que ejerceré fielmente el cargo de presidente de Estados Unidos, y hasta el límite de mi capacidad, preservar, proteger y defender la Constitución de los Estados Unidos». Así Joe Biden se ha convertido en el 46º presidente de EEUU. Doce minutos antes del mediodía, hora de Washington, ha jurado el cargo sobre la Biblia que lleva en posesión de su familia desde hace 127 años. Joe Biden es el segundo católico en la Casa Blanca, después de John F. Kennedy.

«Este es el día de Estados Unidos, el día de la democracia, un día de esperanza, de resolución. EEUU siempre ha estado a la altura del reto. Hoy celebramos el triunfo no de un candidato, sino de una causa, la causa de la democracia. La democracia ha vencido», ha dicho Biden al empezar su discurso de investidura, en el que ha esbozado los propósitos de su mandato: la reconciliación del país, en primer lugar, y después afrontar la crisis sanitaria y económica.

Ha aludido al asalto al Capitolio del pasado 6 de enero. «Después del ataque, nos unimos como una nación para llevar a cabo una transición pacíficca», ha dicho, e incluso ha agradecido a sus antecesores, especialmente al vicepresidente, Mike Pence, presente en la ceremonia. «La historia de este país depende de nosotros. Del pueblo».

«Unidad», la palabra de Biden

«Para afrontar estos retos hace falta la unidad». Y ha evocado a Abraham Lincoln, el republicano que más citan todos los políticos estadounidenses. «Cuando firmó la emancipación, dijo que su alma estaba en ese acto. Toda mi alma está aquí hoy. En este día de enero, mi alma está empeñada en que nos volvamos a unir, que nuestra nación se reconcilie. Y pido a todos los americanos que se unan a esta causa».

Biden ha reconocido cómo hubo otros momentos en la historia de América marcados por la división, sobre todo la Guerra Civil y la Gran Depresión. Su mensaje es claro: unidos podemos, pero también ha dejado claro lo que separa a los estadounidenses.

«Sé que hablar de la unidad en estos días puede parecer fantasioso. Sé que las fuerzas que nos dividen son profundas y reales, pero también sé que no son nuevas. Nuestra historia ha sido una constante lucha entre los que creemos que hemos nacido iguales y los que defienden el racismo, el nativismo, el miedo y la demonización, eso es lo que nos separa. La batalla es perenne y la victoria no está asegurada», ha dicho Biden.

Tenemos que afrontar este momento como los Estados Unidos de América. Si lo hacemos unidos, no fracasaremos»

joe biden, presidente de eeuu

La palabra más repetida en el discurso ha sido, como era previsible, «unidad». Va a ser el mantra de su inicio de mandato. «Nos tenemos que ver como vecinos y dejar de gritarnos. No habrá paz ni progreso sin unidad. No habrá nación solo caos. Es nuestro momento histórico. Tenemos que afrontar este momento como los Estados Unidos de América. Si lo hacemos unidos, no fracasaremos», ha señalado en su intervención de unos 23 minutos. «Vamos a sanarnos y mostrar respeto a los demás».

Y ha aludido a las noticia falsas: «Hemos de rechazar la cultura en la que los hechos son manipulados. Estados Unidos es mejor que esto. Estamos a la sombra de la cúpula del Capitolio, y aquí hemos crecido. Aquí habló el doctor King de su sueño».

«Hemos de acabar con esta guerra entre republicanos y demócratas… Como decía mi madre: ‘Ponte en la piel del otro, aunque sea solo un momento'», ha dicho el presidente, quien ha citado a San Agustín y la Biblia.

Biden también ha anunciado como Estados Unidos va a volver a ser un aliado fiable. «Vamos a liderar por el poder de nuestro ejemplo. Seremos un socio de fiar y firme», ha clamado, en alusión al mundo que mira esta ceremonia.

Y ha concluido con una oración por los que han perdido la vida por el coronavirus. «¿Qué van a decir nuestros hijos? Quiero que cuando fallezca pueda decir: América, di lo mejor por ti», ha concluido. «Os doy mi palabra: defenderé nuestra Constitución, la democracia, Estados Unidos, y haré todo lo posible por vosotros, para serviros, pensando en el bien común. Juntos escribiremos una historia de esperanza».

En suma, Biden ha lanzado un mensaje claro en el que ha marcado la línea roja. Quienes difunden noticias falsas, son racistas, y difunden el miedo en su beneficio no están trabajando por la unidad, ni en suma, por América.

También ha remarcado que la prueba de que el país está cambiando es que Kamala Harris, una mujer afroamericana de origen indio, es la nueva vicepresidenta.

Kamala hace historia

Kamala Harris, vestida de morado, un color con gran carga simbólica para la vicepresidenta, estaba acompañada de su marido, Doug Emhoff, el primer segundo caballero de la historia. El color es un homenaje a Shirley Chisholm, que compitió por la Presidencia hace décadas y ha inspirado su carrera. También es mezcla de rojo y azul, los colores de republicanos y demócratas.

Harris ha jurado sobre dos Biblias: una pertenecía a una amiga de la familia, Regina Shelton; la otra fue propiedad del juez Thurgood Marshall, el primer afroamericano que llegó a ser juez del Supremo, uno de los referentes de Kamala Harris. La primera juez latina del Supremo, Sonia Sotomayor, ha sido quien ha tomado su juramento.

Dejó su puesto como senadora por California este lunes. Antes fue fiscal general de California. En ese puesto conoció a Beau Biden, el hijo fallecido por un tumor cerebral de Joe Biden. Eran grandes amigos.

Joe Biden ha llegado a decir que tendría que haber sido su hijo Beau quien fuera presidente de Estados Unidos. Lo cierto es que Beau le animó a que siguiera adelante en política y lograr su sueño de ser presidente, como servicio a su país.

Kamala Harris es la protagonista. Es la viva imagen de cómo EEUU vuelve a ser un país orgulloso de su diversidad con mujeres en primera línea»

ana polo alonso

Para Ana Polo Alonso, consultora política especializada en Estados Unidos y fundadora de Courbett Magazine, la verdadera protagonista del día es Kamala Harris. «Es la viva imagen de cómo Estados Unidos vuelve a ser un país orgulloso de su diversidad y con mujeres en primera línea», señala Ana Polo Alonso. 

El gabinete de Biden es paritario y con una gran diversidad racial y cultural. Dada la edad de Biden, es probable que Kamala Harris sea una vicepresidenta con gran protagonismo.

Sobre el discurso de Biden, Ana Polo Alonso señala que el propósito era una llamada a la serenidad. «Vamos a calmarnos y bajar el tono es la intención de su mensaje. Quienes esperan que Biden sea un Obama bis se equivocan. Trump ha cambiado los Estados Unidos. Han descubierto que les gusta estar solos».

De América Primero a América Unida

Joe Biden asume el cargo en un momento excepcional. Estados Unidos afronta una crisis sanitaria y económica cuyo precedente más cercano sería la Gran Depresión. Su principal desafío será la reconciliación del país, la unidad. De esa América First a la América Unida.

La ceremonia ha sido extraordinaria. Un Washington militarizado recibía a Joe Biden. Unos 25.000 efectivos de la Guardia Nacional han protegido el Capitolio y sus inmediaciones. El temor a un asalto como el vivido el pasado 6 de enero en el Capitolio ha llevado a blindar este solemne acto que es un canto a la democracia.

La pandemia del coronavirus, que ya se ha cobrado más de 400.000 vidas en Estados Unidos, el doble que soldados estadounidenses muertos en la Segunda Guerra Mundial, ha obligado a adoptar medidas excepcionales de distancia física. Solo 1.100 personas han seguido de forma presencial los juramentos.

Entre los asistentes han ocupado lugares de honor, el vicepresidente saliente, Mike Pence y su esposa, Karen Pence, así como todos los presidentes vivos, salvo Donald Trump y Jimmy Carter por razones de edad.

Hay que remontarse al siglo XIX para encontrar un precedente de una ausencia como la que ha protagonizado este miércoles Donald Trump. En un video de despedida, ha dicho que su movimiento «no ha hecho más que empezar». A su llegada a la base de St. Andrews, escala hacia Florida, donde fijará su domicilio, ha dicho que «volverá de una u otra manera».

Si el impeachment que va a debatirse en el Senado sale adelante, Trump no podrá hacerlo personalmente. Está en manos de los senadores republicanos poner freno o no a su aspiración de volver a la Casa Blanca.

De todas formas, no es el momento de Trump. Es la hora de Joe Biden y Kamala Harris. Asume el poder en la peor crisis desde la Segunda Guerra Mundial, un reto de enormes dimensiones para una pareja singular. La experiencia y la novedad. La moderación y el activismo. El hombre que ya no esperaba nada y la mujer de quien esperamos todo.