Washington está militarizado como si fuera una zona de guerra. Unos 25.000 soldados de la Guardia Nacional se han desplegado por la capital federal para proteger el relevo en la Casa Blanca. Son más efectivos que los desplegados en Irak y Afganistán. Desde la Guerra Civil no se veía en Washington tanto soldado. El objetivo es que Joe Biden asuma como 46º presidente de Estados Unidos el 20 de enero de 2021 en paz.

Pero estamos en tiempos convulsos. Y eso hace que la toma de posesión de Joe Biden vaya a ser la más extraordinaria que se recuerda. Las circunstancias ya eran excepcionales, por la pandemia, antes del 6 de enero, cuando se produjo el asalto del Capitolio por seguidores de Donald Trump, el presidente saliente. Trataban de evitar que el Congreso confirmara la victoria del demócrata Joe Biden.

Después de que los congresistas vieran cómo una turba de trumpistas entraran sin apenas obstáculos al edificio que es el símbolo del poder legislativo en Estados Unidos, la seguridad se ha reforzado en la capital federal hasta el extremo. De ahí el despliegue sin precedentes de los 25.000 soldados de la Guardia Nacional.

Las precauciones que se han tomado son extremas. También estos efectivos han sido investigados por el FBI para evitar que haya violentos infiltrados, según ha publicado The Washington Post. Hay temor a «un ataque desde dentro». Entre los asaltantes del 6 de enero había al menos tres militares. De ahí que se haya considerado imprescindible esta medida de precaución.

El militar a cargo de la Guardia Nacional en DC, el general William J. Walker, decía que esta investigación es un extra para reafirmar la seguridad requerida. «Hacemos todo para conocer a nuestros efectivos», añadía.

Como la ‘zona verde’ de Bagdad

Washington presenta un aspecto que más parece el de la zona verde de Bagdad. Soldados uniformados en modo combate, humvees en cada esquina, concertinas y barreras de dos metros o más. Y cientos de miembros de los servicios secretos que buscan cualquier tipo de amenaza por debajo de las piedras.

En Univisión, el periodista Jorge Ramos destacaba cómo es irónico que Washington tenga ahora muros, precisamente cuando despide a Donald Trump, el presidente que quiso ampliar el muro en la frontera con México.

Todos intentan proteger el Capitolio y la Casa Blanca. El National Mall es inexpugnable. En lugar de una fiesta en la que el país celebra el traspaso de poder, esta vez la ceremonia será un acto solemne, pleno de símbolos, pero militarizado. Este homenaje a la democracia necesita una protección extrema.

Varios círculos de seguridad impiden el acceso al núcleo del poder donde tendrá lugar el relevo, con otra novedad histórica: no estará presente Donald Trump. El primero está protegido por la Guardia Nacional; en el segundo hay policía y humvees; y en el tercero, concertinas y vallas de más de dos metros de altura.

Horas antes de que jure su cargo Biden, Trump va a realizar su último acto como presidente en la base militar de St Andrews, en Maryland. Sus seguidores acudirán a mostrarle su apoyo, según ha informado The Guardian.

El español Juan Verde, quien formó parte de la Administración Obama como subsecretario adjunto para Europa y Eurasia en el Departamento de Comercio, es uno de los 1.100 invitados a la toma de posesión de Joe Biden y de la vicepresidenta electa, Kamala Harris.

Es una toma de posesión atípica. En las calles de Washington hay más soldados que en Irak o Afganistán juntos. Es algo sin precedentes desde la Guerra Civil»

juan verde

En declaraciones a El Independiente, cuando está a punto de volar a Washington, Juan Verde explica: «Va a ser muy atípica. Será una ceremonia pequeña a la que asistirán 1.100 personas en un país de 350 millones. Las celebraciones típicas, que suelen durar tres días, se han cancelado por la pandemia. Hay 25.000 soldados en las calles de Washington, más que en Irak y Afganistán juntos. Es algo sin precedentes: hay que remontarse en la Guerra Civil».

El presidente Donald Trump ordenó la retirada de tropas de Afganistán e Irak y desde el 15 de enero quedan apenas 2.500 efectivos en cada uno de estos países. Eran el doble los meses anteriores. Así que las zonas de guerra, donde estaban desplegados soldados estadounidenses tienen ya poca presencia estadounidense.

Sin embargo, ahora la guerra se libra dentro del país. Es la guerra a la que tendrá que hacer frente Biden desde el primer minuto de su mandato.

Juan Verde cree que «no habrá violencia por parte de grupos paramilitares, si bien puede haber alguna acción aislada». Para evitarlo se están adoptando todas las medidas imaginables. Cualquier sobresalto hace saltar las alarmas ahora.

Según ha revelado la prensa estadounidense, sí había indicios de que grupos de exaltados iban a acudir a la manifestación convocada por Trump el 6 de enero. Sin embargo, no se adoptaron medidas extraordinarias y el Capitolio, a pesar de que concentraba en sesión conjunta a congresistas y senadores, no estaba especialmente protegido.

Trump y sus polémicos indultos

A raíz del asalto, los congresistas demócratas han promovido un segundo impeachment contra Donald Trump. Es el primer presidente de Estados Unidos que afronta dos juicios políticos en su mandato. La Cámara de Representantes dio luz verde al impeachment a toda velociad, con el apoyo de diez republicanos.

Queda pendiente que se vea el caso en el Senado y ya será después de que Trump salga de la Casa Blanca. En caso de que el Senado apruebe el juicio político, Trump no podría volver a presentarse, ni cobrar su pensión como presidente o tener una biblioteca presidencial.

A quienes tienen dudas sobre este impeachment, Juan Verde les dice que «no plantearlo sentaría un precedente negativo para el país. El mensaje sería que todo vale, incluso desmantelar la democracia. El Congreso tiene la responsabilidad de plantear este impeachment«.

Como traca final, Trump, que ya está sacando sus cajas de la Casa Blanca, va a perdonar a un centenar de personas, la mayor parte condenados por fraude, es decir, millonarios que posiblemente hayan pagado por su perdón. Ya indultó a sus asesores más cercanos, relacionados con la trama rusa, e incluso al padre de su yerno, Yared Kushner.

Queda la duda si se perdonará a sí mismo. ¿Le perdonarán los americanos cuando se den cuenta, como ahora hacen los británicos con el Brexit, del daño causado en estos cuatro años?