La cuenta atrás para la sucesión de Angela Merkel ha comenzado. Y los Verdes, un partido que nació de los flecos del 68 y ligado al movimiento antinuclear, son hoy el partido de las clases medias, un partido de orden, del centro. En la última encuesta de Forsa, realizada después de que se conociera que será Annalena Baerbock su candidata a la Cancillería los Verdes figuran en cabeza, con un 28%, por delante de la CDU/CSU, con un 21%. Los socialdemócratas se hunden hasta el 13% y los liberales, 12% y Alternativa para Alemania, un 11%.

Mientras el partido ecologista ha presentado a Baerbock, la más joven con 40 años y la única mujer, en el día previsto y con su rival, Robert Habeck, como maestro de ceremonias, los conservadores han estado a punto de tirarse las cervezas a la cabeza. Finalmente, el candidato será el centrista Armin Laschet. El candidato del SPD será Olaf Scholz, el actual ministro de Finanzas.

Los Verdes encarnan el anhelo de algo nuevo. Es otra generación que encaja con el cansancio con los de siempre»

raúl gil benito

«Han tomado la decisión los dos líderes y nadie la ha discutido frente a la performance de la CDU y CSU. La última encuesta anticipa el efecto caballo ganador: mucha gente más puede sumarse. Hay quienes no sabían de Baerbock y les ha gustado», explica Raúl Gil Benito, experto en comunicación política y coautor del podcast El fin de la era Merkel, junto con Franco delle Donne.

«Los Verdes encarnan el anhelo de algo nuevo, como dice Karl Rudolf Korte. Es otra generación que encaja con el cansancio con los de siempre», añade Gil Benito.

Cuando se creó el partido, en 1980, era una confluencia de movimientos ecologistas y antinucleares, que bebían en las fuentes del 68. Tres años más tarde irrumpieron en el Parlamento federal con 29 diputados. Cambiaron la escenografía con sus barbas kilométricas, sus deportivas y sus jerseys de colores.

En 1998 formaron parte del gobierno federal por primera vez. Y un año después su líder, Joschka Fischer, ministro de Exteriores, defendió en el congreso del partido en Bielefeld la intervención militar contra los serbios en Kosovo.

Aquello fue un punto de inflexión en el partido ecopacifista. Desde entonces, sin dejar de ser unos firmes defensores de la lucha contra el cambio climático, han sido cada vez más pragmáticos.

No es extraño que haya trasvase de votos de la CDU a los Verdes y parece que la coalición más factible será de negros y verdes»

wilhelm hofsmeister

«El Partido Verde es diferente de unos Länder a otros. Por ejemplo, en Baden-Württemberg su líder, Winfried Krentschmann, es del ala más conservadora. No es extraño que haya trasvase de votos en Alemania de la CDU a los Verdes y parece que la coalición más factible será esa, de negros y verdes», afirma Wilhelm Hofsmeister, presidente de la fundación Konrad Adenauer en España.

Católico confeso, Krentschmann desbancó en 2011 a la CDU del poder después de 50 años de hegemonía. Revalidó su triunfo en 2016 y ahora ha vuelto a ganar sin hacer campaña debido al cáncer de su esposa. En este rico Land del sur de Alemania, sede de Daimler Benz y de Porsche, han gobernado verdes y conservadores en armonía. Las grandes empresas del automóvil no han tenido problemas con Kretschmann.

Mujer joven y urbanita, votante tipo

Los Verdes son un partido del establishment, que cuenta con su gran bastión de votantes entre los más jóvenes, las mujeres y las familias de clase media, sobre todo urbanitas. Baerbock representa a la perfección a esos votantes.

Donde tienen más problemas para llegar al votante es en el Este, aunque hay ya familias de clase media que se trasladan a ciudades del este donde encuentran mejores alquileres y ahí están creciendo.

Annelena Baerbock nació en diciembre de 1980, el año que se fundó el partido. Es madre de dos hijas y vive en Potsdam, en Brandemburgo, no lejos de la capital federal, Berlín.

Soñó con ser reportera de guerra, estudió derecho internacional en la London School of Economics y ejerció como asistente de una eurodiputada de los Verdes. Desde 2013 es diputada federal y formó parte del equipo negociador encaminado a formar una coalición con la CDU/CSU y los liberales en 2017. Finalmente no prosperó, pero ella demostró ser hábil y detallista. Dicen que congenia con Merkel.

La crisis climática está en la agenda de todos los partidos, incluso Markus Söder, el líder de la CSU, que a punto ha estado de optar a la cancillería, se dio cuenta cuando los Verdes subieron en las últimas elecciones en Baviera, mientras su partido perdía diez puntos.

Abogan por un programa de inversiones y gasto público. Están en la estela de Biden. Quieren preparar al país para futuras crisis»

raúl gil benito

«Los Verdes abogan por un programa de inversiones y gasto público. Están en la estela de Joe Biden. Quieren preparar al país para futuras crisis. Defienden un Estado emprendedor. No son un partido del que tengan nada que temer los más conservadores», afirma Raúl Gil Benito.

«Su política de impuestos defiende rebajas incluso a familias que tengan unos ingresos conjuntos de 150.000 euros al año. En líneas generales, están en línea con lo que dice el FMI», añade Gil Benito.

Son unos convencidos europeístas que defienden una mayor integración y que más decisiones se adopten por mayoría y no por unanimidad. Son partidarios de que la Unión Europea sea más firme con Rusia por sus abusos de derechos humanos y con China.

Cada vez parece más claro, si no patinan en la campaña electoral como les ha ocurrido en ocasiones, que formarán parte del próximo gobierno federal alemán. Las opciones más viables a día de hoy sería con los conservadores, la llamada coalición kiwi, o con socialdemócratas y liberales, la coalición semáforo.

En un mundo cada vez más digital, más verde y más tecnológico, los Verdes son el presente en la primera potencia de la Unión Europea. Es su momento.