Después de semanas de tensión bélica, Rusia ha empezado su retirada de tropas de la frontera con Ucrania y en la península de Crimea, que se anexionó en 2014. El ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, ha confirmado este movimiento que anunció este jueves. Esta decisión da un alivio momentáneo a Ucrania, que está respaldada por la Unión Europea y por Estados Unidos.

«Las tropas han demostrado su capacidad para proporcionar una defensa creíble para el país», ha dicho el ministro, que prevé que la retirada se haya completada antes del 1 de mayo.

De acuerdo con la UE y el gobierno de Ucrania, unos 100.000 soldados rusos, incluidos varios batallones de élite, se habían movilizado en el Dombás y en el Mar Negro desde finales de marzo.

Esta concentración de tropas es la mayor desde la guerra en el este de Ucrania y la anexión de Crimea en 2014. Unas 14.000 personas han muerto desde 2014 en este conflicto aún latente entreRusia y Ucrania.

Moscú sabe bien cómo manejar los tiempos y una vez que ha mostrado sus garras a Ucrania, y a Occidente, ahora se presenta conciliador.

La prudencia de Zelenski

El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha dicho que es una buena noticia pero que su país seguirá vigilante. Zelenksi instó a Putin a que se reunieran en la zona de conflicto. Putin ha dicho este jueves que está dispuesto a verse con el presidente de Ucrania.

«La reducción de tropas en nuestra frontera reduce proporcionalmente la tensión. Ucrania siempre estará vigilante, pero agradece cualquier paso para disminuir la presencia militar y reducir la situación en el Dombás», ha escrito en Twitter.

La OTAN, que había realizado varias reuniones de emergencia, ha dicho que cualquier movimiento para revertir la escalada es «importante» pero se mantiene alerta.

En su intervención este miércoles ante las dos Cámaras rusas, Putin amenazó con una respuesta «dura, rápida y asimétrica» si Occidente sobrepasaba las líneas rojas del Kremlin, sin especificar cuáles son. Sin embargo, está claro que Putin percibe como una amenaza cualquier acercamiento de Ucrania a la UE y la OTAN. Ucrania aspira a ser miembro de la organización aliada.

En septiembre se celebran elecciones legislativas en Rusia. El Kremlin hace frente a una crisis económica agravada por la pandemia. El recurso al nacionalismo, y ese movimiento en la frontera se ha presentado como una defensa del sentimiento nacional, suele ser muy rentable, y oculta las penurias cotidianas.

Putin anunció medidas económicas dirigidas a los rusos en dificultades, como las mujeres embarazadas en situación de precariedad o las familias con niños. El Kremlin sabe que estos meses son vitales para no tener sustos en las legislativas de septiembre.