La Constitución nacida en la dictadura de Pinochet está ya enterrada. Los chilenos han votado a quienes han redactar la nueva Carta Magna y los candidatos conservadores no tendrán una mayoría de bloqueo. «La ciudadanía nos ha dado un claro mensaje: no estamos sintonizando con sus demandas», ha reconocido el presidente chileno, Sebastián Piñera.

Los chilenos han elegido a los 155 ciudadanos que van a elaborar esa nueva Constitución entre 1.268 candidatos. Los independientes y la oposición de izquierdas tendrán la mayoría. La participación está por debajo del 40%.

Vamos por Chile, la coalición conservadora ligada a Piñera, apenas logra 38 representantes, un 25% del total. Contaba con superar los dos tercios para realizar reformas. «Es nuestro deber como gobierno escuchar con humildad y con atención el mensaje de la gente», ha añadido Piñera.

Los independientes han logrado 48 escaños. Las listas opositores Apruebo Dignidad y Lista por el Apruebo han obtenido 27 y 25 representantes. En la Convención Constituyente hay 17 puestos reservados a los pueblos indígenas.

Piñera ha destacado que la redacción de la nueva Constitución es «una gran oportunidad para que los chilenos podamos sanar el alma y nos encontremos». A su juicio, la Constitución ha de ser «un gran marco de unidad, estabilidad y proyección hacia el futuro».

La Carta Magna aún vigente se aprobó en un plebiscito el 11 de diciembre de 1980, justo siete años después del golpe del general Augusto Pinochet contra el socialista Salvador Allende. Esta Constitución se aseguraba que la democracia, que se restauró en 1990 tutelada por Pinochet, se regiría por el libre mercado.

El pasado 25 de octubre los chilenos aprobaron por un 78% de apoyo enterrar esa Constitución. También votaron a favor de que el nuevo texto fuera redactado por una Convención Constitucional y no por los actuales parlamentarios.