«Los objetivos están claros: la búsqueda de una solución a la crisis». Juan Guiadó, presidente encargado de Venezuela desde enero de 2019, avala esta vuelta a un proceso de negociación con el régimen chavista. Esta vez se celebran en México, como anunció su presidente, Andrés Manuel López Obrador, el pasado 5 de agosto.

Este viernes se ha aprobado un memorando de entendimiento con una agenda de siete puntos: derechos políticos para todos; garantías electorales para todos y cronograma electoral para elecciones observables; levantamiento de sanciones y restauración de derecho a activos; respeto al Estado Constitucional de Derecho; convivencia política y social. Renuncia a la violencia. Reparación de las víctimas de la violencia; protección de la economía nacional y medidas de protección social del pueblo venezolano; garantías de implementación, seguimiento y verificación de lo acordado.

El memorando ha sido suscrito en el Museo Nacional de Antropología de Ciuad de México por Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional chavista, en nombre de Nicolás Maduro, y por Gerardo Blyde, que representa a la Plataforma Unitaria, de la oposición. También lo han avalado el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y el representante de Noruega, el mediador Dag Halvor Nylander.

«La actual crisis en Venezuela solo puede ser resuelta por los propios actores políticos venezolanos. el resultado exitoso de esas negociaciones dependerá del compromiso absoluto e incondicional y de la voluntad de los propios actores políticos. Nadie más puede resolver esta situación por ustedes», dijo Dag Halvor Hylander, director del Centro Noruego de Resolución de Conflictos (NOREF). Países Bajos y Rusia acompañaran el proceso. Noruega es el país facilitador.

El gobierno de España ha valorado positivamente el inicio del proceso de negociación y diálogo. Ha reiterado su compromiso «con una solución política negociada, dirigida por los propios venezolanos con acompañamiento internacional, que desemboque en unas elecciones creíbles, incluyentes y transparentes que contribuyan a la reinstitucionalización democrática de Venezuela».

El país anfitrión, México, muy cercano a las tesis de Maduro, se ha dado 180 días para que haya avances sustanciales. Las últimas conversaciones en Barbados, hace dos años, acabaron en fracaso. Y siempre queda la sensación de que el régimen chavista logra ganar tiempo cada vez que logra sentar a la mesa a la oposición.

«Las negociaciones son procesos complejos. Ocurren no porque las partes quieran sino porque lo necesitan. Tienen estímulos para cambiar algo. Lo peor que puede ocurrir es que acabes peor que empezaste», señala Luis Vicente León, director de Datanálisis.

Qué podemos esperar

El régimen chavista busca el reconocimiento y la legitimidad perdidos en la comunidad internacional y el levantamiento de sanciones. La oposición, representada en la Plataforma Unitaria, si bien hay discrepancias y portavoces diversos, tiene como meta el fin de Maduro. Pero nada de esto se va a conseguir. Ni Maduro va a firmar su sentencia de muerte política en una mesa de negociación ni se van a levantar todas las sanciones, que son un instrumento de presión que ha dado sus frutos.

No podemos esperar lo que las partes dicen que esperan. Si nos quedamos ahí, ya podemos anticipar que será un fracaso»

luis vicent león, datanálisis

«No podemos esperar lo que las partes dicen que esperan. Si nos quedamos ahí, ya podemos anticipar que la negociación será un fracaso. ¿Qué puede ocurrir realmente? Maduro puede estar dispuesto a negociar condiciones para una elección regional porque realmente si nadie vota su representación también queda cuestionada. A cambio, puede obtener cierta legitimidad, que ya la tiene desde el momento en que está ahí sentado Jorge Rodríguez porque tienen el control territorial. La oposición, por su parte, necesita que la pelota se ponga en movimiento, porque ahora está en el barranco», señala Luis Vicente León.

Una prueba de que el chavismo obtiene reconocimiento es que el memorando lo firma Jorge Rodríguez como «representante del gobierno de Venezuela», mientras que Gerardo Blyde lo hace como portavoz de la Plataforma Unitaria. Es un paso muy relevante para el régimen, que consigue que se celebre este proceso incluso después de haber detenido a uno de los principales opositores, Freddy Guevara, cercano a Juan Guaidó, y haber hostigado al propio presidente encargado en el garaje de su casa.

Tengamos en cuenta que el apoyo de chavistas y opositores ahora está bajo mínimos. «La oposición y el gobierno tienen problema de representatividad. Ninguna de las dos fuerzas son claramente populares. Sí es cierto que la sociedad es mayoritariamente opositora», apunta Luis Vicente León. «Todos los líderes políticos han visto cómo su popularidad va mermando. Hay un gran descontento». Juan Guaidó tendría un 21,6% en junio pasado, mientras que Nicolás Maduro estaría en el 15,4%.

Los actores políticos se sientan a la mesa porque pueden lograr ciertos beneficios. «Maduro necesita mostrar caminos hacia el interior del chavismo. El enemigo potencial de Maduro es la fractura interna en la élite dominante civil y militar. Necesita reforzar su liderazgo y demostrar que puede resolver problemas que les afectan en la comunidad internacional. No es cierto que se siente porque esté acorralado», añade el investigador venezolano.

La encrucijada de la oposición

La oposición también precisa fortalecerse como tal. Maduro sabe que le beneficia una oposición fracturada. Y hay diferencias sustanciales entre los más pragmáticos como Henrique Capriles, que abogan por participar en las elecciones regionales de noviembre. y los que lo descartan mientras el proceso no sea transparente al cien por cien, como Juan Guaidó y Leopoldo López. En México también está representada la opción de Capriles en la voz de Stalin González.

No acuden ni los denominados alacranes, los antiguos opositores que tolera el chavismo por su complacencia, ni los que solo admiten negociar la salida de Maduro con el argumento de que ha de ser juzgado por crímenes contra la Humanidad y por ello no cabe ninguna concesión.

«La oposición ha negociado incluso en momentos más duros, en 2014 o en 2017. Es cierto que cuando hay presión en la calle hay más posibilidades de que la negociación sea fructífera. Cuando la pandemia se inició la oposición liderada por Juan Guaidó empezaba a recuperarse. La gira por EEUU y Europa fue un éxito, pero la pandemia echó el freno a todo», señala el historiador venezolano Ysrrael Camero, autor de La irrupción del populismo.

Ahora la oposición está frente al dilema sobre qué hacer en las elecciones regionales.. Si va enfrentada, será como acudir al pelotón de fusilamiento»

Ysrrael camero, historiador

«Ahora está frente al dilema sobre qué hacer en las elecciones regionales. Los partidos liderados por Guaidó no participaron en las presidenciales ni en las legislativas. Pero la expectativa de que la presión internacional bastaba para solucionar el problema no ha funcionado. Tampoco se han podido dar movilizaciones. Y hay presos políticos, partidos secuestrados, pero también líderes locales y regionales que quieren concurrir. Si la oposición va enfrentada entre sí, será como acudir al pelotón de fusilamiento», añade Camero.

Según el historiador, ligado al partido venezolano Un Nuevo Tiempo, la agenda de la negociación crea «espacios de coincidencia», pero «no tiempos de coincidencia». El horizonte de unos, encabezados por Capriles y Stalin González, es 2024. Su objetivo es crear las condiciones paso a paso para que las elecciones presidenciales de 2024 sean limpias y transparentes. Defienden la participación en las regionales de noviembre.

«Yo voy a votar el 21 de noviembre. Es una decisión que tengo más que clara, pero un solo palo no hace montaña. Yo soy un voto y somos millones de venezolanos que quedan en el país. Creo que tenemos que hacer las postulaciones, presentar a los líderes locales y regionales, que pueda haber un liderazgo en cada municipio y en cada estado», dijo Henrique Capriles en rueda de prensa el pasado 11 de agosto. Capriles fue gobernador del estado de Miranda, pero no se presentará como candidato sino que apoyará a Carlos Ocariz.

Sin embargo, Juan Guaidó y Leopoldo López, de Voluntad Popular, rechazan hasta ahora participar en cualquier proceso electoral sin garantías plenas. A la vez abogan por una negociación integral y por acelerar los plazos para promover un revocatorio (un referéndum para sacar de la Presidencia a Maduro, cargo que ocupa de forma ilegítima) y que se repitan las legislativas y presidenciales con plenas garantías democráticas. Maduro lo rechaza porque sabe que perdería.

Nadie es optimista sobre el proceso que arranca en México. Hay muchos escollos y el régimen chavista es muy hábil a la hora de ganar tiempo. Lo cierto es que la situación humanitaria es gravísima y urge buscar vías para ayudar a la población. Eso debería ser una prioridad.