De nuevo Venezuela afronta unas elecciones convocadas por el chavismo con una oposición que llama a la abstención por considerarlas un «evento fraudulento». Es una película que ya vimos en mayo de 2018, en las elecciones presidenciales en las que Nicolás Maduro se presentó como reelegido, a pesar de que la mayor parte de la comunidad internacional rechazó su legitimidad.

Desde entonces el pulso entre el régimen y la oposición ha atravesado diferentes fases. El punto álgido para la oposición fue la proclamación de Juan Guaidó como presidente encargado, el 23 de febrero de 2019. La Asamblea Nacional, único órgano legítimo hasta ahora, de mayoría opositora, tomaba la iniciativa contra el régimen de Maduro. Ahora Maduro, al cumplirse su mandato, trata de aniquilarla.

Para abordar la compleja realidad venezolana recurrimos a la guía de Luis Vicente León, presidente de Datanálisis, quien se aferra a los datos para explicar el escenario político que vive este país caribeño. En primer lugar, los índices de aprobación de los candidatos indican cómo el líder chavista goza de una aprobación de apenas un 12,7%.

«Es un piso y también es un techo. No resulta probable que Maduro pueda rescatar más conexión popular. Pero la evaluación de gestión, en cuanto a la pandemia, el nivel se triplica. Logra que la gente sienta su poder, su control territorial, su capacidad de mando alrededor de la pandemia. Eso ha deteriorado mucho la simbología del gobierno interino y de Guaidó», explica Luis Vicente León.

Si bien una gran mayoría considera a Maduro como un dictador, y cree que carece de legitimidad, también percibe que es quien ejerce de facto. En la pandemia, ha jugado a favor del régimen el aislamiento social, motivado por razones económicas.

Luis Vicente León-Venezuela
Luis Vicente León, presidente de Datanálisis RAFAEL ORDÓÑEZ

En el caso del presidente encargado, Juan Guaidó, su poder como símbolo se ha ido desgastando al no haber logrado desde febrero de 2019 ninguno de los objetivos de la lucha: fin de la usurpación, gobierno de transición y elecciones libres.

«Guaidó no tiene el control territorial y lo que percibe la población venezolana es un discurso de sacrificio que la mayoría de la población percibe como algo inútil porque no ve que se traduzca en cambio. Venía de un 61% en febrero de 2019 y en octubre estaba en un 25%. Ahora está hacia un 30%. Todos los líderes opositores, también María Corina Machado y Capriles, subieron por la cercanía del evento parlamentario. Y en Venezuela un 80% quiere cambio. Esto quiere decir que hay una total desconexión», señala.

Ni chavismo ni oposición

La mayoría de la población venezolana no está en los polos, no se identifica ni con uno ni con otro, según expone Luis Vicente López. «Un 56% de los venezolanos no confía ni en el chavismo ni en la oposición. Se nota cuando preguntas por Maduro, al que no quieren, y desean que se vaya, si bien están en contra de las sanciones para sacarlo: el 71% cree que las sanciones petroleras (no las individuales) amplifican el sacrificio individual. Lo ven injusto», señala.

En las elecciones convocadas por el régimen de Maduro han planteado un desafío a la oposición. Un sector minoritario ha aceptado participar, a pesar de que el chavismo ha secuestrado a algunas formaciones políticas relevantes. Por ejemplo, Juan Guaidó no podría concurrir porque el régimen lo ha inhabilitado. Muchos dirigentes de la oposición están en un caso similar. O bien sus partidos han sido despojados de su tarjeta electoral.

Los que sí van a concurrir son formaciones como el Movimiento al Socialismo (Felipe Mujica), Cambiemos (Timoteo Zambrano, vinculado a Zapatero), el evangélico Javier Bertucci, o Henri Falcón. Son partidos sin organización y sin estructura. Poco tienen que hacer frente al control del Estado del Partido del Socialismo Unificado de Venezuela (PSUV) de Nicolás Maduro, por el que aspira a tener acta de diputado su hijo Nicolasito, y su esposa, Cilia Flores, conocida como «la primera combatiente».

Si vuelve a ganar la oposición, yo me voy de la Presidencia; no me quedaré más en Miraflores»

nicolás maduro

Esta pasada semana, cuando el chavismo ha intensificado sus mensajes, Nicolás Maduro aseguraba que, si ganaba la oposición, como lo hizo en 2015, él se iría. «Si vuelve a ganar la oposición, yo me voy de la Presidencia; si la oposición gana las elecciones, yo no me quedaré más aquí, en Miraflores, dejo mi destino en manos del pueblo de Venezuela», dijo Maduro en un acto de campaña.

Maduro lo dice porque sabe que la mayor parte de la oposición no compite en estos comicios. El G-4 (Primero Justicia, del que forma parte Henrique Capriles; Voluntad Popular, que lidera Leopoldo López y del que forma parte Juan Guaidó; así como los socialdemócratas Acción Democrática y Un Nuevo Tiempo) ha pedido a los venezolanos que se abstengan.

Henrique Capriles, ex candidato presidencial frente a Maduro al morir Chávez, quería participar, si la UE enviaba a observadores y había unas garantías mínimas, pero finalmente la UE se echó atrás y Capriles se retractó, si bien defiende la negociación política para llegar a una vía electoral lo más transparente posible. Tiene un apoyo de un 17% pero va subiendo.

Mejor situada está María Corina Machado, que se opone a cualquier tipo de negociación con Maduro o el régimen chavista, y abogaba por la intervención de EEUU para deponerlo. Ni siquiera los EEUU de Trump estaban por esa vía. Goza de un 27% de apoyo, según Datanálisis. Luis Vicente León da por hecho que retarán a Juan Guaidó en 2021.

El amigo americano

A juicio, de Luis Vicente León, la oposición se ha hecho demasiado dependiente de la posición americana. «Una cosa es que te ayuden y otra que te suplanten. EEUU estaba dispuesto a reconocer a Guaidó hasta el fin de la usurpación, algo que en Europa genera conflictos. La elección del 6-D no es democrática ni legítima ni representativa, eso está claro. El gobierno tomó los partidos partidos políticos, tiene presos políticos, y controla al árbitro electoral. No es competitiva. No se puede reconocer a Maduro ni los resultados, pero eso no significa que Juan Guaidó tenga legitimidad para seguir al frente sin que haya un debate».

«Si la elección de Maduro no tiene legitimidad, también es cuestionable cómo se realiza la consulta que promueve Guaidó, incluso las preguntas. La abstención va a ser gigante, tanto en la convocatoria chavista como en la opositora, pero los informes que presenten serán esplendorosos», añade el presidente de Datanálisis.

La oposición no está cerca de provocar un cambio político en Venezuela. Necesita empezar desde cero»

luis vicente león

Luis Vicente León insiste en que lo que presenta es una fotografía de lo que sucede, un auténtico drama. A Guaidó, a quien han llevado hasta aquí las circunstancias, le reconocerá EEUU, y puede que la UE, pero ¿hasta cuándo podrá seguir?

«Están luchando para mantener un punto inicial que se ha demostrado que fue un fracaso. La oposición no está cerca de provocar un cambio político en Venezuela. Necesita empezar desde cero», apunta el experto. En Estados Unidos con la nueva Administración Biden la condena a Maduro no variará, pero sí que habrá una apuesta más clara por la negociación política, y en esa vía se pueden encontrar con la Unión Europea.

Garantías a los militares

«En el caso de los militares, tienen el problema de las sanciones personales. Han de pensar en su futuro y su familia. Sus hijos viven fuera y tienen un estatus. En algún momento pensarán que hay que provocar un cambio que haga un lavado de cara a su institución. Es necesaria la negociación con los militares pero los radicales están en contra y temen su reacción. Y los fuertes son los militares en esa negociación. Es muy claro lo que van a pedir: mantenimiento del poder militar, la integridad personal y familiar, y la preservación patrimonial», comenta Luis Vicente León.

Es una guerra pero hay que trasladarla a la estrategia de la negociación política»

Hay otra cuestión fundamental en el sector militar en Venezuela: actúa como una corporación porque así se protege. Es decir, no se va a fracturar. Y saben que son los fuertes en cualquier negociación.

En conclusión, «lo importante es entender que es una negociación política, si bien es verdad que el régimen va a intentar ganar tiempo. Es una guerra, pero hay que trasladarla a la estrategia de la negociación política».

Luis Vicente León cree que la nueva Administración en la Casa Blanca podría coordinarse con la Unión Europea para favorecer esa vía negociada hacia las elecciones y también para que se empiece a atender la situación humanitaria.

Si la oposición acaba en el exilio, está condenada a la irrelevancia. Son muchos los ejemplos, desde el caso cubano hasta el español en el franquismo. Y el riesgo ahora en Venezuela es mayor que hace un año.