Estados Unidos ya ha empezado a enviar ayuda humanitaria con destino a Venezuela. El presidente interino de Venezuela, Juan Guaidó, ha apelado a los militares para que faciliten que llegue al pueblo. El líder bolivariano rechaza que entren en el país medicamentos y alimentos necesarios ya que cree que es una forma de facilitar una invasión del país.

Venezuela encara su sexto año en recesión y su segundo año con hiperinflación. Los precios cambian de un día a otro y la mayor parte de la población se dedica a ir de un sitio a otro en busca de bienes básicos. El salario mínimo son ocho dólares, un pollo cuesta cuatro. En lo que va de año en el hospital JM de los Ríos de Caracas ya han muerto seis niños por falta de medicamentos.

Dada esta situación, el presidente interino Juan Guaidó ha solicitado ayuda. Estados Unidos ya ha asignado 20 millones de dólares a Venezuela.

En su intervención del sábado en la Avenida de las Mercedes, Guaidó anunció que se ha formado una coalición internacional para hacer posible que la ayuda llegue a Venezuela. «Hoy anunciamos una coalición mundial por la ayuda humanitaria y la libertad en Venezuela. Ya tenemos tres puntos de acopio para la ayuda: Cúcuta es el primero. Otro estará en Brasil y otro en una isla del Caribe», dijo.

Hay entre 250.000 y 300.000 venezolanos en riesgo de muerte. La ayuda estará destinada a los más vulnerables», dijo Guaidó

Ha recordado Guaidó que en la actualidad «hay entre 250.000 y 300.000 venezolanos en riesgo de muerte. Esta primera etapa de la ayuda humanitaria está destinada a la población más vulnerable». Va a solicitar respaldo al pueblo de Venezuela para acompañar la búsqueda de la ayuda.

Por su parte, el presidente de Colombia, Iván Duque, ha confirmado que había hablado con Guaidó sobre su participación en este operativo. «Colombia está comprometida con todo el apoyo humanitario que se requiere para la población hermana de Venezuela», ha declarado Duque.

«Vamos a apoyar desde Cúcuta (ciudad fronteriza con Venezuela) con el apoyo humanitario en víveres, enseres, medicinas y todo lo que se requiere, tendremos en Colombia uno de los tres centros de acopio de ayuda humanitaria que recoja el apoyo de la comunidad internacional», ha agregado Duque, según informa El Nacional.

La cuestión es cómo se facilitará este canal humanitario y si habrá tropas de esta coalición internacional que hagan posible el reparto. Maduro rechaza esta intervención, sea cual sea su forma y su finalidad.

Cada día hace mención a «las maniobras militares más importantes de la Historia de Venezuela»,  que tendrán lugar entre el 10 y el 15 de febrero por el bicentenario de Angostura. Ya estaban previstas pero es su forma de exhibir músculo frente a Guaidó, y frente a EEUU, «la potencia imperialista».

Guaidó sabe que para que se pueda repartir esta ayuda es imprescindible que colaboren los militares. “Usted militar, tendrá en sus manos la decisión de dejar ingresar la ayuda humanitaria”, ha señalado, en una manifestación multitudinaria en Caracas.

Ha elogiado el valor del general Yáñez, que el sábado ha hecho pública su adhesión a la ruta democrática. «No repriman más», ha declarado este militar de alta graduación.

Apertura de un corredor humanitario

Desde Estados Unidos, el asesor de Seguridad Nacional, John Bolton, confirmaba que EEUU ha respondido a la demanda de Guaidó.

«Siguiendo la petición del presidente interino Juan Guaidó, y en consulta con sus funcionarios, Estados Unidos movilizará y transportará medicamentos de ayuda humanitaria, suministros quirúrgicos y suplementos nutricionales para el pueblo de Venezuela. Es hora de que Maduro se quite de en medio», declaró Bolton, según informa Efe. .

En Twitter, Bolton instó a los militares venezolanos a que sigan el ejemplo del general Yáñez, calificado como «traidor» por el régimen, y a que se pongan a las órdenes del presidente interino, Juan Guaidó. Bolton aconsejaba el viernes a Maduro que se fuera a una playa si no quería acabar en Guantánamo.

El enviado especial de EEUU para Venezuela, Elliot Abrams, ya había anticipado cómo se está preparando la apertura de un corredor humanitario. Abrams se refirió a que se habían mantenido contactos con Colombia y Brasil, países que apoyan claramente a Juan Guaidó.

El embajador en Venezuela, Carlos Vecchio, ha mantenido conversaciones con el vicepresidente de EEUU, Mike Pence, sobre este asunto, según informa ntn24. A su vez, el ex presidente de la Asamblea Nacional Julio Borges va a instar al Grupo de Lima mañana lunes para que participen con urgencia en el corredor humanitario.

El Grupo de Lima, salvo México, también ha reconocido a Juan Guaidó como presidente «encargado» de Venezuela. México, a instancias del presidente Andrés Manuel López Obrador, defiende que se busque una salida a la crisis con la participación de Maduro, a quien sigue reconociendo como presidente de Venezuela.

En una entrevista con El Independiente, el contralmirante Molina Tamayo, que estuvo vinculado al golpe contra Chávez en 2002, se refería a cómo se podría llevar a cabo esta injerencia humanitaria.

«Creo que los cuadros medios y subalternos se van a terminar sumando. Tengo la duda de si lo harán antes o después de la injerencia humanitaria. Fuerzas internacionales controlarán el país para que se pueda repartir la ayuda. Maduro no la acepta porque sería reconocer que su régimen es un fracaso… Si el Gobierno de Maduro no cede, la injerencia humanitaria está sobre la mesa», decía el contralmirante venezolano.

Un pulso en las calles

En la jornada de este sábado Maduro y Guaidó han medido sus fuerzas en las calles de Venezuela. El líder chavista ha concentrado a sus leales en la Avenida Bolívar de Caracas. La conmemoración del 20 aniversario de la primera toma de posesión de Hugo Chávez ha congregado a quienes aún apoyan a Nicolás Maduro, vestidos de rojo, y con banderas tricolores.

Con voz potente y tono desafiante, Maduro ha asegurado que es el único presidente legítimo de Venezuela, «elegido con voto popular», en referencia a las elecciones presidenciales del 20 de mayo. La mayor parte de la comunidad internacional denunció como fraudulentos estos comicios.

En alusión directa a los militares, Maduro dijo: «Si quieres la paz, prepárate para defenderla». A la vez pedía a los milicianos que se unieran a las Fuerzas Armadas y a la Guardia Nacional Bolivariana. Felicitó a sus fieles por «defender la soberanía nacional».

Acusó a los opositores de «golpistas» y de «obedecer las órdenes de Trump». Pero también simulaba tenderles la mano para dialogar. Sin especificar sobre qué. Ni se plantea celebrar elecciones presidenciales, ni ceder el poder.

Sin embargo, el general Yáñez, que el sábado anunció su lealtad a Guaidó, ha asegurado que dos aviones están preparados para la salida de Maduro en cualquier momento. Julio Borges, ex presidente de la Asamblea Nacional, también mantiene que Maduro buscará refugio en algún país árabe o de Europa del Este.

El líder bolivariano, en vísperas de que se cumpla el ultimátum de la Unión Europea para que convoque elecciones libres, anunció que estaba dispuesto a que se celebren parlamentarias este año. Es decir, anticipa dos años la renovación de la Asamblea Nacional, declarada en desacato en 2016, y de mayoría opositora. Guaidó asumió como presidente de la Asamblea Nacional el 5 de enero.

La Cámara rechazó por «usurpador» a Maduro y desconoció su toma de posesión. El 23 de enero Guaidó juraba ante un cabildo popular como presidente «encargado» de Venezuela.

Dada esta respuesta, se espera que el lunes España, Francia, Alemania y el Reino Unido anuncien el reconocimiento de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela. Este jueves ya lo hizo el Parlamento Europeo en un gesto que implica que 500 millones de ciudadanos europeos se colocan detrás del presidente interino.

La Venezuela del cambio unió sus fuerzas para respaldar a Juan Guaidó en una concentración con el lema «El mundo con Venezuela». Ronco, tras unas jornadas de actividad intensa, Guaidó aseguró que «febrero va a ser determinante. Estamos haciendo historia».

La Avenida de las Mercedes de Caracas estaba a rebosar. También rebosaban Barquisimeto, Valencia, y tantas y tantas ciudades venezolanas, y en capitales del mundo, desde Buenos Aires hasta Madrid.  «Guaidó presidente» coreaban los venezolanos que quieren elecciones libres y transparentes. Cientos de miles en todo el mundo.

Guaidó quiso tender la mano a los chavistas, a quienes hasta ahora han confiado en el régimen de Chávez y Maduro. «Buscamos estrechar las manos», dijo, al tiempo que recordaba cómo la ley de amnistía se dirige a civiles y militares que se sumen a la transición hacia la democracia.

En un claro mensaje a los militares, Guaidó dijo: «No solo les decimos que no disparen al pueblo, sino que les decimos que tienen un rol en la nueva Venezuela».

Guaidó evocó el paso dado por el general Yáñez al denunciar al dictador Nicolás Maduro y llamar a sus compañeros a que no repriman al pueblo. También aludió al funcionario de Barquisimeto que se negó a actuar contra el pueblo y permitió la demostración pacífica en esta localidad de Lara.

«Esperamos pronunciamientos en bloque. Este gesto lo repetirán muchos funcionarios y muchos militares muy pronto para que cese la usurpación…. Maduro está solo», clamó Guaidó.

Estas concentraciones opositoras han sido una muestra más de la presión interna, a juicio de José Manuel Puente, economista y profesor titular en IESA e invitado en Oxford. Trata de generar presión interna, que combinada con la presión externa, fuerce la transición.

«El cambio no es solo un deseo de la oposición, más del 80% de la población, sino también el chavismo está agobiado con el desastre económico, seis años de recesión, dos de hiperinflación y un desabastecimiento cada vez mayor», asegura el experto.

La soledad de Maduro, a la que se refería Guaidó, se hará más evidente mañana lunes, si España y otros países europeos como Alemania, Francia y el Reino Unido finalmente hacen público su reconocimiento al presidente interino.

Es lo que esperan esos cientos de miles de venezolanos que sueñan con el cambio.  Con una Venezuela que poco a poco salga de la ruina y lo haga en paz. «La fuerza es la unión», dice el himno venezolano.