«El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo». Este proverbio chino, que inspira la teoría del caos, se ha hecho realidad en Afganistán este mes de agosto. Un lepidóptero se movió más de la cuenta en Kabul y las consecuencias llegaron a Washington, Pekín y Taiwán.

Lo que hemos visto estas semana ha sido el declive de una potencia, Estados Unidos, al ejecutar una retirada caótica y el auge de otra, China, que sin hacer nada lo recibe todo. Y lo paradójico es que Estados Unidos se retira de Afganistán porque ya no tiene como prioridad la lucha contra el terror sino la competencia con un rival como China.

Pero su imagen queda muy dañada por las similitudes con Saigón. Incluso Kabul es un Saigón magnificado con esa escena de cientos de afganos tratando de subirse a un avión como si fuera un autobús de línea y las avalanchas a las puertas del aeropuerto que impiden que se lleve a cabo la evacuación de forma más rápida y ordenada.

Mientras tanto, China aplica, por un lado, la política de hechos consumados a la vez que trata de asegurarse de que los talibanes tienen efectivamente el control de Afganistán. Por otro lado, utiliza los errores de la gestión de la retirada para dar lecciones a su patio trasero. Es decir, a Taiwán, y a los que se atreven a desafiar su poder en el mar de China meridional.

«Los chinos llevan hablando con los talibanes muchos años. Buscaron garantías en este proceso y les expusieron sus líneas rojas. Es decir, Pakistán y Xinjiang. No quieren que se vea afectada la Ruta de la Seda. A China no le interesa que haya inestabilidad», afirma Xulio Ríos, director del Observatorio de Política China.

China invierte en minerales y en infraestructuras si se garantiza la seguridad y se respetan sus ‘derechos fundamentales’, que son Xinjiang y la Ruta de la Seda»

xulio ríos, observatorio de política china

«Los intereses de China van en esa dirección: invertimos y no solo en minerales, también en infraestructuras, siempre que se garantice la seguridad de las inversiones y se respeten nuestros derechos fundamentales (Xinjiang, donde los uigures musulmanes son una amenaza, y la Ruta de la Seda)», añade Ríos, autor de La metamorfosis del comunismo en China, entre otros libros sobre política china.

Prueba de su pragmatismo es la declaración que ha hecho el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, este viernes, en favor de que el mundo «respete las elecciones del pueblo afgano». Instó a «escuchar las palabras y mirar a los hechos» en relación a los talibanes. China ha mantenido su legación en Kabul. También lo ha hecho Rusia, que observa el proceso en Kabul con satisfacción contenida. No solo ellos fracasaron en Afganistán…

Los talibanes, cuando estuvieron en el poder entre 1996 y 2001, impusieron un régimen de terror, que sufrieron especialmente las mujeres. «Éramos como cadáveres que respirábamos», nos decía un diplomático afgano. Las mujeres no podían trabajar fuera de casa ni estudiar y los castigos por desobedecer la Sharia eran más propios de la Edad Media que del siglo XX.

En esta ocasión los talibanes han desplegado una campaña mediática para ganar la legitimidad internacional. En una rueda de prensa con asistencia de medios de comunicación internacionales, el portavoz de los talibanes, Zabihullah Mujadi, decía que las mujeres tendrían un papel relevante en la sociedad, de acuerdo con la ley islámica. Wang Yi aboga por ceñirse a los hechos y no injerir en los asuntos internos a cambio de que no se entrometan en los suyos.

«Lo que no va a hacer China es decir que van a sustituir a Estados Unidos. Pueden ser activos como inversores y les darán reconocimiento político, y eso a los talibanes les interesa mucho, pero no van a reemplazar a los que se van», afirma Hamed Ahmadza, ex diplomático afgano residente en España.

Kabul, punto de inflexión

Con la caída de Afganistán en poder de los talibanes se ha escrito una página de la historia del siglo XXI que va más allá de lo que ha sucedido en esta tierra inhóspita en la que se derrumbó el poder soviético, antes lo hizo el británico, y ahora lo hace el estadounidense. Como escribía en El Independiente Guillem Pursals «el Matagigantes, es decir, Afganistán se inclina ahora ante China». China se guía por la Realpolitik y, dado que los talibanes están al mando, ponerse a trabajar con ellos para evitar mayor caos.

China está intentando trasladar la idea de que su modelo triunfa donde el modelo de Occidente fracasa… La gestión de la retirada puede alentar a China y Rusia a testar la determinación de China en otros escenarios»

nicolás de pedro, i. for statecraft

«China está intentando trasladar la idea de que su modelo triunfa donde el modelo de Occidente fracasa. Ya veremos en qué se traduce sobre el terreno. La gestión de la retirada, que ha sido calamitosa, puede alentar a China y Rusia a testar la determinación de Estados Unidos en otros escenarios. Sin embargo, hay que tener en cuenta que EEUU se repliega para centrarse en la competición estratégica con China. Ahí tendrá una posición más firme», señala Nicolás de Pedro, jefe de investigación de The Institute for Statecraft de Londres.

Este vigésimo aniversario del 11-S será el más triste que se recuerda porque muchos de los que fueron a Afganistán a acabar con el poder de los talibanes, y las familias de los que no volvieron, se preguntarán si tenía algún sentido tanto sacrificio humano y tal derroche de millones.

Si bien es cierto que la retirada la anunció Barack Obama, la remató con los talibanes en la mesa Donald Trump, y finalmente la ha ejecutado Joe Biden, a quien corresponde la responsabilidad de su ejecución ha sido al presidente de EEUU más experimentado en política exterior de las últimas décadas. Muchos se preguntan por qué EEUU no mantuvo una presencia simbólica en Afganistán, como era en la última fase, de unos 2.500 efectivos, pero dando apoyo aéreo y moral a las tropas afganas, hasta asegurarse de que se encarrilaba una transición con garantías.

«La razón de peso de la retirada de EEUU de Afganistán es China porque vivimos en una década crucial. Está por decidir cómo se reordena el mundo en el terreno tecnológico, estratégico, político… China sobrepasará a EEUU en pode económico en cinco o seis años, según los cálculos del Banco Mundial y del FMI. Hay que ver qué pasará con el huan, con el 5G, la inteligencia artificial. Nos lo jugamos todo en esta década», señala Xulio Ríos.

Es llamativo un mapa que publicaba recientemente The Economist en el que se compara cuáles eran los países cuyo principal socio comercial era EEUU hace 20 años y ahora. El dominio de China es evidente. El dominio en África es absoluto. Y en América del Sur es avance es excepcional.

Afganistán es atractiva para China por los elementos de tierras raras. Tiene cerca de 1,5 millones de toneladas de lantano, cerio o neodimio. También es rica en litio, fundamental para la fabricación de móviles y muchos productos tecnológicos, en cobre, hierro, aluminio, mercurio, plata y zinc. China destaca en suministro de tierras raras.

Todas las miradas en Taiwán

La relevancia de la batalla estratégica con China queda clara al ver la agenda de la vicepresidenta, Kamala Harris, de este fin de semana. Harris inicia un simbólico viaje a Singapur y Vietnam, en plena crisis de Afganistán.

«La Administración quiere dejar claro que tenemos un firme compromiso con esta región, que somos parte de la zona Indo-Pacífico y que permaneceremos ahí», dijo recientemente un funcionario de la Administración Biden a la agencia Reuters para contextualizar el viaje. Es la segunda salida al exterior de la vicepresidente: la primera fue a Centroamérica por la tensión migratoria en la frontera con México.

Estados Unidos intentará sumar aliados en esa cruzada política contra China. Es el fin de la Cumbre de las Democracias»

xulio ríos

A su vez, Joe Biden acaba de designar, a falta de aprobación del Senado a Nicholas Burns como embajador en Pekín. Burns ya fue embajador ante la OTAN de 2001 a 2005 y es un académico especializado en Relaciones Internacionales.

«Estados Unidos intentará sumar aliados en esa cruzada política contra China. Es el fin de la llamada Cumbre de las Democracias de final de año. Y lo acompañará de presión militar en el Mar de China meridional», explica Ríos. En la agenda de este foro tres temas principales: la defensa contra el autoritarismo, la lucha contra la corrupción y la promoción del respeto a los derechos humanos. ¿A quién se dirigen?

Los medios chinos afines al gobierno de Xi Jinping han incidido en la mancha de la retirada de Afganistán para la reputación de EEUU. Sin ambages han lanzado menajes a Taiwán para que tomen nota de hasta qué punto es de fiar el amigo americano. Los mensajes han sido constantes en los medios chinos, y muchas veces han recurrido al sentido del humor. Y se mofan de ese afán de EEUU de exportar la democracia como si fuera Coca-Cola.

Los militares de Estados Unidos cuentan con la posibilidad de que haya fricciones relevantes por Taiwán a medio plazo.

China inició el martes 17 de agosto maniobras aéreas y navales con fuego real en una zona al sur de Taiwán. China no reconoce a Taiwán y veta a cualquier país que lo haga. Poco antes un editorial Global Times, ligado a las autoridades de Pekín, advertía a Taiwán de lo sucedido en Afganistán. El mensaje era: si vais a la guerra, EEUU os dejará solos.

«Como Washington ha abandonado al régimen de Kabul ha soprendido a algunos en Asia, incluida la isla de Taiwán. Taiwán es la región que más depende de la protección de EEUU en Asia y las autoridades del Partido Progresista Democrático(DPP) han hecho que Taiwán vaya cada vez más por ese camino. La situación en Afganistán muestra de repente un cambio radical después del abandono de EEUU. Y Washington salió a pesar de que la situación empeoró en Kabul. ¿Es esto lo que le espera a Taiwán?», decía el editorial del Global Times.

Estados Unidos acaba de vender armas por valor de 750 millones de dólares a Taiwán. Tienen acuerdos de patrullaje marítimo conjunto y la guardia nacional de EEUU colabora con el ejército de Taiwán. «Es normal que China advierta que lo que pasa en Afganistán es una lección para Taiwán. Después de invertir más de 300 millones de dólares al día, los dejan tirados porque sus prioridades estratégicas son otras. Y esa prioridad es China», remarca Ríos.

Estados Unidos pretende ahora sumar a tantos países como se unieron a la invasión contra el terror a esa cruzada contra China. El problema es que lo hace desde la debilidad, ya que su propósito de construir un país como Afganistán, o Irak, ha terminado en la casilla de salida. Hay una dimensión militar en este pulso y así lo demuestran las maniobras recientes en las cercanías de Taiwán.

Volvemos a una etapa de dos visiones del mundo. Y China va camino de imponerse por puro pragmatismo.