Solo Merkel podrá salvar a su partido de un desastre. Al menos eso parece cuando faltan 18 días para las elecciones legislativas en Alemania. La Unión (CDU y CSU) se hunde cada vez más en los sondeos. Este martes, por primera vez, se ha situado por debajo de la barrera psicológica del 20% en el último sondeo de Forsa. El candidato conservador, Armin Laschet, aspirante a heredar el trono de Merkel, no convence. Nunca antes la Unión había caído tan bajo: un 19% de apoyo. La gran cita electoral es el 26 de septiembre.

En este sondeo de Forsa, Laschet se queda seis puntos por debajo del socialdemócrata, el vicecanciller Olaf Scholz. Los Verdes, encabezados por Annalena Baerbock, la única mujer en la contienda por la Cancillería, quedarían en tercer puesto, con un 17%, seguidos de los liberales con un 13%.

La estrategia del vicecanciller de presentarse como el más merkeliano de los aspirantes parece que le funciona. La popularidad de Merkel, cuando encara su salida tras 16 años en el poder, sigue intacta. Nunca ha bajado del 50%. Cerca del 80% de los alemanes piensa que hace bien su trabajo, según un sondeo del Forschungsgruppe Wahlen. Su búsqueda del término medio, como nos decía el embajador alemán en España, Wolfgang Dold, ha sido una receta de éxito en su tarea de gobierno en Alemania y en Europa.

Si Merkel se presentara de nuevo, y podría hacerlo si quisiera, la Unión afrontaría estas elecciones con otras perspectivas, según los analistas. Tanto es así que muchos creen que a Laschet solo puede salvarlo de la debacle el hecho de que Merkel se involucre más en la campaña de la Unión. Hasta ahora ha participado en algún mitin, también con el bávaro, Markus Söder, pero sin gran entusiasmo.

Merkel atiza el miedo a la coalición roji-roja

Este martes en el Bundestag Merkel ha salido en clara defensa del aspirante a la Cancillería de la Unión, Armin Laschet. «No es igual que gobiernen unos u otros en Alemania», ha dicho Merkel, en alusión velada a la posibilidad de que los socialdemócratas pacten con Die Linke, a su izquierda. También necesitarían a los Verdes. El miedo a este partido que los conservadores consideran extremista es el último arma que esgrime el candidato de la Unión para hacer daño al vicecanciller Scholz.

El diario de la izquierda alternativa de Berlín, die Taz, ha replicado a la canciller con una de sus míticas portadas. «La abuelita sale con la batallita del comunismo», dice en su edición de este miércoles.

Merkel ha sido firme al apuntar que solo con Laschet al frente de la Cancillería Alemania seguirá por la senda de la moderación y estabilidad. Y además ha arremetido contra Scholz por insinuar que los ciudadanos que ya se han vacunado han permitido probar que funciona esta medida. «Nadie puede ser tratado como un conejillo de Indias. Ni por el vicecanciller ni por la canciller, ni por nadie», ha dicho.

Algunos diputados han recriminado a Merkel que tome partido en una sesión del Bundestag sobre «la situación de Alemania». «¡Qué vergüenza!», han espetado desde las bancadas más ultras. Pero ella se ha defendido bien: «¿Dónde si no voy a exponer lo que es mejor para el país?».

La CSU se resiente en su bastión bávaro

El día ha sido negro también para la Unión Social Cristiana (CSU), los socios bávaros de la coalición conservadora en el gobierno federal. Su líder, Markus Söder, disputó a Armin Laschet la candidatura a la Cancillería. Y se da por hecho que si la Unión acaba tan mal como ahora parece, aunque quedan aún 18 días para las elecciones, Söder saltará a la palestra.

En otro sondeo la CSU descendía en Baviera, donde gobierna con mayoría absoluta desde la posguerra, un 29% de apoyos. Los Verdes tendrían un 18% seguidos del SPD con un 15%. Está claro que Söder va a culpar a Laschet de este batacazo.

Si bien Scholz es el favorito ahora cuando la pregunta en las encuestas es a quién elegirían si la designación fuera directa (es el Parlamento el que decide quién será canciller y puede serlo cualquier diputado), con Söder cambiaría el panorama sustancialmente. Scholz consigue un 30% de apoyos, Baerbock el 15% y Laschet un paupérrimo 9%. Pero si Söder fuera el aspirante sería el favorito con un 38%, seguido de Scholz con un 21% y en tercer puesto Baerbock, que no termina de despuntar como se esperaba cuando se anunció su candidatura, con un 15%.

Este domingo se celebra el segundo debate entre los tres aspirantes a suceder a Angela Merkel. El tercero será una semana antes de las votaciones, el 19 de septiembre. En el primer debate, que tuvo lugar el 29 de agosto, Scholz logró que se pelearan el conservador Laschet y la candidata de los Verdes, Annalena Baerbock, y él no cometió errores. Habló lo menos posible.

Aunque el voto por correo es más elevado que nunca antes, un 50% ya ha depositado su doble papeleta, se calcula que hay un 20% de indecisos y el resultado se vislumbra reñido. De ahí que los candidatos tengan que asegurarse que no fallan en sus intervenciones a tres bandas.

Todas las miradas estarán pendientes de Scholz, Si cometiera errores, sería nefasto para sus aspiraciones. Hay que tener en cuenta que aquí se trata del candidato socialdemócrata, ministro de Finanzas con Merkel al frente, no de una resurrección de la socialdemocracia alemana. El vicecanciller está deseando que corra el tiempo para que el prefijo vice se descuelgue de su cargo.