El Reichstag es uno de los edificios más bellos de Berlín. La cúpula de Norman Foster, símbolo de la transparencia a la que aspira la sede del legislativo en la República Federal, recibía antes de la pandemia a miles de visitantes a diario. Ahora hay algunos menos pero aún así hay cola para registrarse, requisito previo para entrar en el Bundestag. El domingo 26 de septiembre los alemanes eligen a quienes se sentarán en sus butacas azules. Es posible que haya que hacer hueco a cerca de un millar de diputados. El doble voto (directo y al partido) hace que el número de escaños varíe de una legislatura a otra.

En Berlín hay un ambiente de incertidumbre como pocos recuerdan en otras elecciones. La respuesta más común de ciudadanos y expertos a la pregunta sobre qué va a pasar el domingo se traduce en un encogerse de hombros y reconocer que todo es posible.

¿Puede recuperarse la Unión? Puede. ¿Es posible que intenten gobernar siendo segunda fuerza? No es descartable, pero tendrían que aceptar los Verdes esa jugada. Y los Verdes están claramente a favor de gobernar con los socialdemócratas, como quedó claro en el último debate entre los tres principales aspirantes a la Cancillería.

A nadie extrañaría que se confirmara la victoria del vicecanciller socialdemócrata, Olaf Scholz, pero tampoco se atreven a descartar que gane el conservador Armin Laschet. Y sobre las coaliciones la variedad es multicolor: jamaica, semáforo, kiwi… La mayoría se inclina por pensar que las negociaciones durarán meses y que la canciller Merkel aún tendrá que seguir de interina unos meses, quizá hasta más allá de Navidad.

Merkel, la reina de las portadas

La valoración sobre Merkel es prácticamente unánime. Su hueco se hará notar. Los kioscos muestran portadas con la imagen de la canciller y valoraciones sobre su gestión. «Vamos a echar de menos a la canciller. Ha hecho un buen trabajo», afirma Dagmar, trabajadora social de 56 años procedente de Mecklemburgo Antepomerania, donde también se celebran elecciones regionales el domingo.

En nuestro ‘Land’ el SPD, con Manuela Schwesig al frente, lo ha hecho bien. Como Merkel a nivel federal»

dagmar, trabajadora social

«En nuestro Land el SPD, con Manuela Schwesig al frente, lo ha hecho bien, como Merkel a nivel federal». Schwesig, quien fuera ministra de Familia en la gran coalición, ganará por goleada el domingo, según los sondeos. Schwesig cuenta con el apoyo del 65% de los ciudadanos de este Land germano oriental y el SPD puede rozar el 40% de los votos allí.

«Todo está muy abierto. Tanto la CDU como el SPD pueden ganar. Es incierto el resultado», señala su marido, Uwe, de 60 años. Coincide en que la ausencia de la canciller será notable. «Echaremos de menos a la señora Merkel pero se merece una buena jubilación. Han sido cuatro mandatos consecutivos, 16 años. Laschet o Scholz pueden hacerlo bien».

Uwe y Dagmar están de paseo por el núcleo político de Berlín, donde se ubica el Reichstag, la Cancillería, no lejos de la Puerta de Brandemburgo. El día amaneció nublado pero a primera hora de la tarde de este miércoles luce el sol y algunos turistas se hacen foto ante el magnífico edificio del Reichstag donde puede leerse «Den Deutschen Volke» (al pueblo alemán), la dedicatoria elegida por el arquitecto Paul Wallot en 1894 para lucir en el frontispicio que mira al jardín de Tiergarten.

En un banco cercano se sientan Erick y Valerie, de 25 años. Son jóvenes pero tienen una mirada triste, de desamparo. Explican que no son berlineses ni están de turismo sino que proceden de la región asolada por las inundaciones en agosto pasado. Valerie perdió su casa y ahora junto a Erik trata de empezar de nuevo en Berlín, pero no lo ven nada fácil, a pesar de que recibirán compensaciones del gobierno.

Golpeados por las inundaciones

«Nuestras prioridades son otras. No hemos seguido la campaña electoral. Después de perder la casa, decidimos empezar de nuevo en Berlín, pero nos va a costar mucho», señala Valerie. Les parece que los políticos podrían haberlo hecho mejor en las inundaciones pero tampoco les culpan de lo sucedido, ya que fue una catástrofe natural. Y sí reconocen que recibirán ayudas.

También apuntan a que echarán de menos a Merkel. De hecho a su edad, apenas han conocido a otra mandataria, salvo en la infancia. Le ocurre igual a Felicitas, también veinteañera que trabaja en terapia musical con niños. «Recuerdo a Schröder lejanamente. Pero Merkel siempre ha estado ahí», dice.

El canciller socialdemócrata, Gerhard Schröder, ganó unas elecciones que tenía perdidas en 2002 por su rápida reacción en unas inundaciones en el este de Alemania. Y el conservador Armin Laschet debe gran parte de su pérdida de popularidad a esas carcajadas el pasado verano cuando visitaba la zona afectada con el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier.

Cerca del campamento donde varios jóvenes hacen huelga de hambre por el cambio climático, está Lina, que se entretiene cantando mientras una amiga le hace una trenza. No tienen edad para votar por apenas unos meses, pero tienen claro que optarían por Die Linke.

«Los otros son todos más de lo mismo y por eso me gustaría que formaran parte de la coalición. Los Verdes tendrán que ceder mucho para estar en el gobierno, pero aún así estaría bien que tuvieran peso», comenta Lina. ¿Echará de menos a Merkel? «Depende. Si en su lugar están Laschet o Scholz, sí, sin duda. Si fuera Baerbock, no. Me gustaría».