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El socialdemócrata Scholz y el conservador Laschet, dispuestos a buscar aliados para gobernar en Alemania

Los Verdes y los Liberales serán vitales para que SPD o Unión formen el gabinete que marque el fin de la era Merkel

Imagen de los candidatos a las elecciones en Alemania 26-S, Laschet y Scholz

El candidato a canciller de la Unión, Armin Laschet, izda, y el socialdemócrata, Olaf Scholz, en actitud vencedora. EFE

Alemania despide a la canciller Angela Merkel y empieza una nueva era de incertidumbre. El líder socialdemócrata, Olaf Scholz, ha salido a saludar a los militantes del SPC con halo de ganador, a pesar de que las primeras proyecciones aún dan un resultado muy ajustado. Scholz ha dicho que al final del recuento quedará claro que será él quien encabece el próximo gobierno. El SPD tendría seis décimas más que la Unión (25,2% frente a 24,6%), según la última proyección de Infratest dimap/ARD.

La Unión ha mejorado sus perspectivas en las últimas semanas pero son sus peores resultados con un 25% desde 1949. Han perdido casi nueve puntos con respecto a las últimas elecciones. Sin embargo, el líder de la Unión, Armin Laschet, ha hablado en la Konrad Adenauer Haus de Berlín. «Es una situación extraordinaria», ha dicho, al tiempo que ha apostado por un gobierno con tres partidos y la Unión intentará liderarlo. Es decir, serían la Unión más Verdes y Liberales.

Con el mismo dato, el SDP mejora ese 20,5% de 2017. Las negociaciones de gobierno, si se confirma esta tendencia, durarán meses porque cada Volkspartei tiene un aliado preferido, Liberales, en el caso de la Unión, y los Verdes, del SPD. Pero necesitarían una tercera fuerza, de modo que habrá coalición a tres. Es clave si Die Linke entra finalmente porque está al borde, con el 5%. La participación ha sido dos puntos superior a 2017: un 78%.

El líder socialdemócrata, Olaf Scholz, se ha declarado ganador y ha agradecido a los votantes del SPD que le hayan apoyado para ser canciller. En la Willy Brandt Haus había ambiente de victoria, si bien aún está en el aire que su apoyo sea suficiente.

Los Liberales tienen un 11,6%, la Alternativa para Alemania (AfD) pierde unos dos puntos con el 10,8% y Die Linke entraría por los pelos con un 5%. Probablemente también tendrían al menos tres mandatos directos.

El líder liberal, Christian Lindner, se ha mostrado partidario de una coalición Jamaica, entre la Unión, los Verdes y su formación. Es decir, los Verdes están en todas las opciones de pacto posibles: semáforo, Jamaica, incluso rojirojiverde, que no parece muy probable, dado el batacazo de Die Linke.

Los Verdes, éxito histórico pero insuficiente

Los temas principales que han definido estas elecciones son la gestión de la pandemia y el cambio climático con las inundaciones del verano como telón de fondo. Es lo que explica que los Verdes hayan cosechado un resultado histórico, aunque más bajo de lo necesario para una coalición rojiverde.

Con un 14,3% de los votos, superan su récord del 10,7% de 2009. Hace cuatro años lograron un 8,9% que se tradujeron en 67 escaños. Su líder, Annalena Baerbock, que cumple 41 años en diciembre, arrancó muy fuerte cuando se anunció su candidatura en primavera. «Queríamos más pero hemos recibido una señal para el futuro», ha dicho Baerbock.

Incluso los Verdes se colocaron en el 25%, en cabeza, pero el escrutinio a Baerbock le llevó a hacer frente a críticas por el mal uso de fuentes en su libro Jetzt: wie wier unser Land erneuern o una declaración de bienes incompleta y eso le hizo perder fuelle. La campaña de los Verdes pecó de falta de profesionalidad, pero su arraigo en los jóvenes les ha salvado. De los 60,4 millones de votos, unos tres millones ejercen su derecho por primera vez.

Muchos votantes primerizos, como Sofía, de 20 años los apoyan. “Esta vez he votado con una amiga y con mi hermano, que solo puede hacerlo por el distrito. Ha sido especial”, dice. La joven apoyaría a Merkel si se presentara, pero no ha podido ser.

“En estas elecciones sin Merkel me ha resultado más difícil elegir y he leído los programas de los partidos que me resultaban más afines, y he visto dos de los tres debates”, señala esta estudiante de Derecho, de doble nacionalidad hispano-alemana. 

Todavía no hemos caído en la cuenta de que Merkel no estará dentro de unos meses… Ningún otro candidato tiene sus cualidades»

sofía, votante primeriza

De pequeña, Sofía decía querer ser canciller. “Tenía una idea muy clara de cómo querían que fueran las cosas. Ahora me parece demasiada responsabilidad”, cuenta. Está convencida de que echaremos mucho de menos a Merkel. “Todavía no hemos caído en la cuenta de que no estará  dentro de unos meses. Será todo muy diferente. Ha sido una excelente canciller por sus ideales y por la forma en que trata a otra gente. Ningún otro candidato tiene estas cualidades”. Sin embargo, ha optado por el cambio. “No tiene por qué ser malo”. En España, donde también puede votar, no lo tiene nada claro.

En la capital federal ha votado el presidente federal, Frank-Walter Steinmeier, que ha animado a los alemanes a votar. Ha trasladado su apoyo a quienes colaboran en la jornada electoral. Además, de elecciones al Bundestag se celegran elecciones en dos Länder, Berlín y Brandemburgo, y en la capital federal también hay comicios municipales y un referéndum sobre las expropiaciones de viviendas. 

En Aquisgrán ha votado el líder de la Unión, Armin Laschet, que ha protagonizado la anécdota del día. Ha depositado la papeleta al revés, con lo que se podía ver qué había elegido.

En Alemania ni siquiera dejan a los ciudadanos pasar a votar con sus hijos menores para que no sepan a quién apoyan y así puedan influir a otros miembros de la familia mayores de edad. Pero la autoridad electoral ha informado de que considerará válido su voto, sin mencionar explícitamente al líder conservador, al considerar que es evidente a quién apoya Laschet.  

Largas colas en los colegios electorales

Berlín ha amanecido con un sol espléndido. En muchos colegios electorales había colas antes de la hora del almuerzo. 

En Prenzlauer Berg, barrio bohemio y pijo de la capital federal, ha votado Vincent por primera vez, quien espera en la cola vestido como aprendiz, un traje de pana negra que parece excesivo en un día muy caluroso. “No ha sido difícil elegir pero no puedo comentar mi voto”, señala el joven. 

La espera ha durado más de una hora en un colegio cercano a Templinerstrasse, donde nada más separarse de su primer marido vivió como okupa la canciller, Angela Merkel. Nos lo cuenta Cristina Mendoza Weber, coautora de Angela Merkel. La física del poder, la primera biografía en español de la canciller. 

Los que votaban a Merkel creo que se han ido con Los Verdes, los más jóvenes, o con el SPD porque Scholz se presentaba como la continuidad de Merkel»

cristina mendoza, coautora de ‘angela merkel. la física del poder’

“Merkel ganaría si se presentara ahora. En septiembre contaba con una aprobación del 80%. A los alemanes les gusta la continuidad. Se han acostumbrado a esa estabilidad”, afirma Cristina Mendoza. “Los que votaban a Merkel creo que se han ido con Los Verdes, los más jóvenes, o con el SPD, porque Scholz se ha presentado como la continuidad de Merkel”. 

Según Cristina Mendoza, Laschet, el candidato de la Unión, “no tiene el aura de Merkel de estabilidad”. Aventura que serán difíciles las negociaciones, de modo que Merkel puede batir el récord de Helmut Kohl, si el 17 de diciembre sigue en el poder. 

¿A quién podría votar Merkel con el corazón? “Creo que votaría por Los Verdes. Su padre y su hermano se afiliaron por los Verdes cuando cayó el Muro de Berlín. Y también porque a Merkel le habría gustado avanzar más en la lucha contra el cambio climático”, concluye esta periodista germano-colombiana afincada en Berlín desde hace más de una década. 

La sombra de la primera canciller de la República Federal domina estas elecciones y quizá por ello muchos alemanes han esperado hasta el último minuto para decidir su voto de modo que la emoción ha sido la nota de la jornada. El 27 de septiembre amanecerá con Merkel al mando, como el día 26, pero ya con la cuenta atrás en marcha. Es probable que efectivamente supere el récord de Kohl y lea el discurso de fin de año aún como canciller.

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