Para la oposición en Argentina, liderada por Juntos por el Cambio, las elecciones de mitad de mandato que se han celebrado este domingo son «el fin de una era», en palabras de su líder, el ex presidente Mauricio Macri. Para el kirchnerismo en el gobierno, sin embargo, arranca «una nueva etapa» en la que apelan a la oposición a buscar consensos. El presidente, Alberto Fernández, ha llamado al diálogo y ha presentado la derrota como «un triunfo» por haber recortado distancia a última hora en la provincia de Buenos Aires. Quien clamó victoria a gritos fue el ultraliberal Javier Milei, que sobrepasó el 17% en Buenos Aires, y será diputado.

«Celebremos este triunfo», gritaba desencajado el presidente Fernandez al final de la noche, a pesar de que el gobierno solo ganó en dos, Tucumán y Catamarca, de las ocho provincias en las que se renovaron senadores. En Córdoba la humillación fue tremenda: más del 50% para Juntos por el Cambio. Por primera vez en 38 años el peronismo pierde el control del Senado, una derrota especialmente significativa para Cristina Fernández de Kirchner, que preside la Cámara. La remontada en la provincia de Buenos Aires ha permitido al kirchnerismo evitar la debacle que se preveía en la primarias del 12 de septiembre.

La derrota se vislumbraba en el horizonte cuando la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciaba que no estaría en la celebración del Frente de Todos. La excusa que esgrimió, razones de salud, no convenció a nadie. Muy simbólica para CFK fue la derrota en Santa Cruz, patria chica de los Kirchner, donde el Frente de Todos se quedó en tercer puesto en la contienda electoral. El presidente Fernández ha dicho que la vicepresidenta le había felicitado.

En declaraciones al periodista Jorge Lanata, el opositor Mauricio Macri, que no competía en los comicios, decía: «Estoy convencido de que es el fin de una era, una cultura del poder oscura y perversa». Ha dicho Macri que hay que «administrar la transición hasta 2023 porque estamos frente a un gobierno que no tiene plan ni rumbo».

Ha advertido que no existen los salvadores, en clara alusión al ultraliberal Javier Milei. «Necesitamos un conjunto de dirigentes maduros, responsables, que entiendan la complejidad de lo que significa construir esa sociedad que queremos», ha remarcado.

Martín Guzmán, clave con el FMI

El gobierno de Alberto Fernández ha vendido como victoria una clara derrota porque frenó la pérdida de votos que se preveía en las primarias de septiembre. El Frente de Todos de Fernández y Fernández se ha quedado a ocho puntos de Juntos por el Cambio a nivel nacional y perdió el quorum en el Senado.

Ha perdido pero de forma muy ajustada la provincia de Buenos Aires. Diego Santilli, de Juntos por el Cambio, ha logrado el 39, 8% y Victoria Laso, del Frente de Todos, le ha pisado los talones con el 38,5%. El consultor político español Antonio Gutiérrez-Rubí, fundador y director de Ideograma, ayudó a los kirchneristas a evitar la hecatombe que se preveía en las primarias del 12 de septiembre.

El presidente ha llamado a llenar el miércoles la Plaza de Mayo para «celebrar este triunfo como corresponde». El editor de Clarín Ricardo Kirschbaum escribía un editorial titulado Alguien debe avisarle a Fernández que perdió. «De ese entusiasmo sobreactuado, Cristina no participó. Adujo que por consejo médico no podría estar en el búnker del Frente de Todos. Pero esta ausencia no implica pensar que la vicepresidenta se resignará. Después de todo, el gobierno que enfrentó las legislativas es el que se conformó luego de la crisis que desencadenó retirando sus delegados del gobierno. Esta vez esa historia no se repetirá, al menos en ese formato. Más temprano que tarde, alguien pagará por esta pérdida», señala Kirschbaum.

El presidente, en su primera intervención grabada, solo ha mencionado a un miembro de su gobierno: Martín Guzmán, ministro de Economía, que encabezará la negociación con el Fondo Monetario Internacional. En su oferta de diálogo al gobierno, el presidente parecía presentarse como quien empieza de cero. Ha mencionado la palabra «programa» para referirse al plan que ha de presentar Argentina al FMI. La inflación en el país supera el 50%. Un 40% de argentinos están en la pobreza.

Milei, como una estrella del rock

Quien ha celebrado a lo grande es el ultraliberal Javier Milei, quien ha convocado a sus seguidores en el Luna Park, como si fuera una estrella del rock. Milei ha dejado claro que él no va a responder al llamamiento a la negociación del presidente Fernández.

Con su batalla frente a la casta política, Milei, que debe su fama a su participación en tertulias televisivas, ha seducido a miles de jóvenes argentinos que se identifican con su canto a las bondades del liberalismo. Ha logrado mejorar los resultados que anticipaban las primarias al quedar tercero en Buenos Aires, con más del 17% de los votos. Su partido, La Libertad Avanza, solo se presentaba en la capital argentina.

Este admirador de Bolsonaro, que en España se declara cercano a Vox y a Isabel Díaz Ayuso, dio el salto a la política el año pasado. En el Congreso dará guerra. Su ideario es una larga lista de lo que nunca jamás hará: «Nunca vamos a subir los impuestos. Nunca vamos a ir contra la libertad. Nunca vamos a ir contra la propiedad. Nunca iremos contra la vida». Va lanzado hacia las presidenciales de 2023. Acaba de anunciar que va a recorrer el país desde este lunes. Su destino: la Casa Rosada.