Downing Street, la residencia oficial del primer ministro, va a quedar asociado al Partygate de ahora en adelante. El diario en el que colaboraba Boris Johnson, el Daily Telegraph, ha publicado que en la víspera del funeral por el duque de Edimburgo hubo otras dos fiestas organizadas por el personal que trabaja con el primer ministro.

Unas 30 personas del equipo del premier bailaron y bebieron hasta últimas horas de la madrugada. En ese momento el Reino Unido se hallaba en la segunda fase de la desescalada. Estaba prohibido socializar en interiores y limitaba las reuniones al aire libre a seis personas.

Boris Johnson no se encontraba en el 10 de Downing Street porque se había trasladado la víspera a Chequers, la casa de campo del primer ministro. Mientras tanto, el país estaba de luto y con normas estrictas aún por la pandemia. Sucedió el pasado mes de abril.

Al día siguiente de estas últimas fiestas de despedida por la marcha de miembros del equipo, el pasado 17 de abril, la imagen de la Reina sola en el servicio religioso en la capilla del castillo de Windsor por la muerte de su marido impactó al mundo. Las banderas de los edificios oficiales del país, incluido Downing Street, escenario de las juergas, estaban a media asta.

‘Mea culpa’

Estas últimas revelaciones las publica The Daily Telegraph, el diario de referencia de los conservadores en el que publicaba una columna semanal Boris Johnson hasta que tuvo que dejarlo al entrar en el gobierno de Theresa May. Cobraba 275.000 libras anuales.

Aunque no estuviera Boris Johnson en estas fiestas, esta última revelación viene a demostrar cómo era rutina saltarse las normas justo en el entorno del primer ministro. Por proximidad con un positivo el primer ministro ha cancelado su agenda estos días, así que no está previsto que comparezca en público estos días.

Un portavoz del primer ministro ha confirmado que se han presentado disculpas ante el Palacio de Buckingham. «Es profundamente lamentable que esto tuviera lugar en un momento de duelo nacional», según informa The Guardian.

Boris Johnson pidió perdón en su comparecencia este miércoles en el Parlamento, si bien argumentó que no consideraba que el encuentro al que se invitaba con la sugerencia de que llevaran bebida fuera una fiesta.

El líder de la oposicion, Keir Starmer, pidió su dimisión. En la última encuesta, por primera vez los laboristas aventajan a los conservadores por diez puntos. También se rebeló contra Boris Johnson el líder de los conservadores escoceses, Douglas Ross, pero ese mea culpa le dio tiempo al primer ministro. Al menos hasta que se sepa el resultado de la investigación en curso.