«¿Ha acabado la fiesta para Boris Johnson?» Es la pregunta con la que acabó el año político en el Reino Unido y con la que arranca 2022. El último escándalo vuelve a situar al primer ministro conservador en otra fiesta en mayo de 2020, en pleno confinamiento. La mayoría de los británicos, el 56% según YouGov, pide su dimisión. Y cada vez más diputados conservadores le ven como una rémora. Su futuro está en entredicho como nunca antes.

Boris Johnson ha comparecido este miércoles en la sesión de preguntas del Parlamento británico. El primer ministro británico ha confirmado que estuvo 25 minutos en el jardín ese día y que lo hizo porque creía que era un acontecimiento laboral. «Pido perdón a los que sufrieron por el coronavirus y por el confinamiento», ha dicho Boris Johnson.

El líder laborista, Keir Starmer, ha pedido su dimisión. «Es un espectáculo patético al que asistimos… Ahora nos dice que no se dio cuenta de que estaba en una fiesta. Esto es una ofensa para los británicos», ha señalado Starmer, quien recordó cómo hubo gente que murió sola por respetar las reglas del confinamiento. «Haga algo decente y dimita», ha dicho. Y ha insistido: «The party is over, primer minister«. (La fiesta ha terminado). Starmer le ha acusado de mentir al pueblo británico.

Boris Johnson ha pedido paciencia hasta que se haya terminado la investigación sobre el cumplimiento de las normas en el 10 de Downing Street. En ese momento, los británicos solo podían salir a trabajar si era necesario y no podían asistir a encuentros fuera de su domicilio con más de dos personas. Es cierto que Boris Johnson no salió de su casa pero si era una fiesta no podía convocarla ni asistir.

Ha tratado de ocultar este escándalo subrayando el trabajo realizado contra el coronavirus al llevar a cabo «la más rápida operación de lanzamiento de vacunas de Europa» y haber mantenido en pie «una de las mayores economías del G7».

El líder del Partido Nacionalista Escocés en el Parlamento, Ian Blackford, ha pedido también su renuncia. «El primer ministro ha fallado la confianza de la nación al tratar a la población sin respeto y romper las leyes que su propio gobierno fijó».

Pero el protagonista de la sesión fue otro diputado del Partido Unionista Democrático, Jim Shannon, a quien se le quebró la voz al recordar cómo su suegra había muerto sola durante el confinamiento. Mientras el primer ministro se saltaban las normas para acudir a un botellón…

La prensa sentencia al primer ministro

La prensa británica de este miércoles muestra cómo están los ánimos en el Partido Conservador con respecto a su líder, Boris Johnson. Los titulares de la prensa tradicionalmente afín a los tories son implacables. «Is the party over for PM?», señala The Daily Mail. «Say sorry or doom us all» (Discúlpate o nos condenas a todos, dicen los ministros a Johnson), remarca The Times. «Johnson losing tory support» (Johnson pierde apoyo de los tories), dice The Daily Telegraph, donde escribía una columna semanal hasta llegar al gobierno por 275.000 libras anuales.

A la fiesta del aquel 20 de mayo de 2020 comparecieron 30 personas, según ha informado la BBC. El periodista Ros Atkins hace un resumen de lo relevante que es que el primer ministro asistiera a esa fiesta, convocada por su secretario privado Martin Reynolds con un correo electrónico dirigido a un centenar de personas a las que se pedía que «llevaran su propia bebida». En ese momento había más de 36.000 muertos en el Reino Unido y no podían reunirse más de dos personas. «¿Esto va en serio», dijo uno de los convocados.

En su primera reacción, el primer ministro, riéndose, instaba a que todo se aclararía en una investigación. La ex líder de los conservadores escoceses Ruth Davidson ha dicho que es «indefendible» que se rompieran así las reglas. Y por su puesto los laboristas aseguran que no hay que investigar, sino que responder si el primer ministro violó las leyes impuestas a la población.

La derrota en el bastión conservador

Ya hubo una rebelión contra el primer ministro en la votación parlamentaria de diciembre sobre las nuevas medidas contra el Covid que fueron aprobadas, gracias al apoyo de los laboristas. En esa ocasión votaron en contra 99 diputados de las filas de Boris Johnson. El enfado era por otra fiesta, celebrada en diciembre de 202o. Cayó su asesora, Allegra Stratton, por simular una convocatoria con los medios y reírse de los problemas que podrían tener si aquello salía a la luz.

En las urnas los conservadores vieron el 17 de diciembre cómo había sentado a los electores la actitud de Boris Johnson. Los tories perdieron el escaño en juego en North Shropshire, que había sido su bastión 189 años, salvo entre 1904 y 1906. Esta derrota a manos de los liberaldemócratas en un distrito electoral rural y pro Brexit fue una llamada de atención. La ganadora, Helen Morgan, habló de cómo los electores habían castigado «la falta de decencia del primer ministro».

¿Habrá convencido ese mea culpa a los diputados conservadores? La excusa de que no sabía que era una fiesta el acto al que asistió en su jardín y en el que estuvo 25 minutos es difícil que convenza a los británicos que han sufrido el confinamiento. Y los diputados, que se ven juzgados en sus distritos, van a recibir críticas por esta falta de coherencia y por haber fallado la confianza de los votantes. Es cuestión de tiempo que haya quien abandere la revuelta contra Boris.