Cincuenta años después del histórico apretón de manos entre Mao Zedong y Richard Nixon, el presidente chino, Xi Jinping, anfitrión de los Juegos Olímpicos de Invierno en Pekín, ha recibido con todos los honores este viernes al líder ruso, Vladimir Putin. Así Putin ha tenido ocasión de mostrar al mundo que está lejos de estar aislado por el conflicto sobre Ucrania que le enfrenta a Estados Unidos y la OTAN. Y Xi Jinping muestra músculo en el arranque del Año del Tigre.

Es la primera vez que Xi Jinping mantiene encuentros presenciales desde que la propagación del coronavirus, que tuvo su origen en la localidad china de Wuhan, hizo que su país se cerrara al exterior. Putin es una de las presencias internacionales que ha destacado la prensa china. Desde 2013, cuando Xi Jinping ascendió al poder Putin y Xi Jinping se han visto en 37 ocasiones. Este viernes será la trigésimo octava vez que se reúnen.

En el comunicado sobre esta cumbre, de más de 5.000 palabras, han pedido a Occidente que «abandone su aproximación ideologizada a la guerra fría». Han expresado su rechazo a la ampliación de la OTAN a Europa del Este y han denunciado la creación de bloques de seguridad en la región Asia Pacífico. También han criticado el pacto suscrito entre EEUU, Reino Unido y Australia, conocido como Aukus.

En un artículo publicado en la agencia oficial china Xinhua, Putin dice: «Es simbólico que nuestro encuentro tenga lugar durante el Festival de Primavera, que marca el Nuevo Año en China. «El trabajo de todo el año depende de un buen comienzo en primavera», ha dicho Putin.

Tanto Putin como Xi Jinping ganan mucho al mostrarse juntos. El presidente chino, que ha convertido los Juegos Olímpicos en su gran demostración de fuerza, quiere lucimiento y contar con Putin en esta inauguración es vital, ya que Estados Unidos, Reino Unido y otros países habían promovido un boicot diplomático al acontecimiento deportivo.

El líder ruso, en pleno contencioso con Estados Unidos y la OTAN, por la ampliación de la OTAN al Este y la eventual integración de Ucrania, lanza la idea de que no está solo en caso de que haya represalias. China ha sido prudente, pero Pekín ha reconocido que entiende las «preocupaciones sobre la seguridad» del Kremlin. China comparte la argumentación de Rusia sobre el principio de indivisibilidad de la seguridad, según el cual los Estados de la OSCE se comprometieron a no firmar alianzas que comprometan la seguridad de los otros.

«La seguridad de un país no debería construirse a expensas de la seguridad de otros, y la seguridad regional no debería garantizarse fortaleciendo o ampliando los bloques militares», dijo el embajador chino en la ONU, Zhang Jun, en la última reunión del Consejo, realizada a petición de EEUU.

Putin acude dispuesto a firmar 15 contratos y acuerdos, focalizados en energía y finanzas, incluida una declaración conjunta que «reflejará las visiones comunes de Rusia y China en asuntos globales, incluidos asuntos relacionados con la seguridad». El Kremlin busca una declaración más firme de Xi Jinping en favor de sus tesis.

La visión europea, por el presidente polaco

El único líder europeo que sí acudirá a la inauguración de los Juegos Olímpicos de Invierno es el presidente polaco, Andrzej Duda. Según publica Politico, el presidente Duda defenderá ante el presidente Xi la posición europea en relación con la crisis sobre Ucrania.

«China es miembro permanente del Consejo de Seguridad y un importante vecino de Rusia. El presidente Xi Jinping recibirá a Putin este viernes, de modo que consideramos importante que China también tenga una perspectiva europea sobre la situación», ha dicho la oficina del presidente Duda. Polonia es uno de los países que más temen que Rusia lleve a cabo una agresión en Ucrania.

La lista de dignatarios que asisten a la ceremonia dibuja cómo el mundo está dividido ahora en dos grandes polos. Van a Pekín el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohamed bin Salman; el presidente de Egipto, Abdel Fattah Al Sisi; el presidente de Serbia, Aleksandar Vucic; el primer ministro de Pakistán, Imran Khan; el emir sheikh Tamim bin Hamad Al Thani, de Qatar; el presidente de Kirguizistán, Sadyr Zhaparov; el presidente de Tayikistán, Emomali Rahmon; el presidente de Turkmenistán, Gurbanguly Berdimuhamedov; el presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev; el príncipe heredero de Abu Dhabi de Emiratos, Mohamed bin Zayed, el gran duque de Luxemburgo, el presidente de Argentina, Alberto Fernández; el presidente de Ecuador, Guillermo Lasso; y los primeros ministros de Mongolia, Oyun-Erdene; Papua Nueva Guinea, James Marape; y el presidente de Singapur, Halimah Yacob, y el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, entre otros.

España está representada por el ministro de Cultura y Deporte, Miquel Iceta, junto a su número dos, el secretario general, Víctor Francos, con el presidente del Consejo de Deportes, José Manuel Franco. «España nunca ha boicoteado los Juegos y no lo va a hacer», ha dicho Iceta a Efe.

Han participado en el boicot diplomático, motivado por los reproches que hacen estos países a China por abusos en derechos humanos, Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido, Lituania, Dinamarca, Países Bajos, Nueva Zelanda, Japón, Alemania, Suiza, Austria, Eslovenia, Suecia, Estonia y Bélgica.