La reunión entre el ministro ruso de Exteriores, Serguei Lavrov, y el ucraniano, Dmytri Kuleba, celebrada a instancias de Turquía ha terminado sin avances. Ha sido una reunión exprés de poco más de una hora de duración que se ha saldado con un fracaso. Ni siquiera ha podido llegarse a un acuerdo sobre un alto el fuego y el establecimiento de un corredor humanitario en Mariúpol, donde la situación es trágica. Este jueves se registró un ataque contra una maternidad en esta ciudad portuaria. Murieron tres personas, entre ellas un niño de seis años. Kuleba sí se ha mostrado dispuesto a reunirse de nuevo con Lavrov en este formato.

Incluso Lavrov ha dicho que el líder ruso, Vladimir Putin, está dispuesto a verse con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, para tratar sobre cuestiones «concretas», según informa Reuters. «Espero que esto sea necesario en algún momento», ha dicho. «Pero son necesarios trabajos previos». Zelenski mantiene que la guerra solo puede terminar con una cumbre entre él y Putin.

El ministro ucraniano de Exteriores, Dmytri Kuleba, ha dicho que «la situación más preocupante es la que se vive en Mariúpol», pero no ha sido posible crear un corredor humanitario en esta localidad y fijar un acuerdo de alto el fuego de 24 horas, lo que ahora son sus prioridades. Kuleba ha indicado que Ucrania está dispuesta a buscar soluciones diplomáticas equilibradas, pero que el país no se rendirá. «Buscan nuestra rendición, pero no la van a conseguir», ha declarado Kuleba en la rueda de prensa posterior. Ha señalado también que Ucrania no puede detener la guerra si el país que comenzó la agresión no está dispuesto a hacerlo, según informa The Guardian.

Mientras tanto, Lavrov ha señalado en una conferencia de prensa que recordaba a Ucrania que Rusia había presentado sus propuestas y que habían discutido cuestiones humanitarias. Lavrov ha remarcado que Rusia no volverá a ser dependiente de Occidente. El jefe de la diplomacia rusa ha asegurado que la «operación especial» se desarrolla según lo previsto. Ha acusado a Occidente de «actuar peligrosamente» al proporcionar armas a Ucrania. Al preguntarle si Rusia va a atacar otros países, ha contestado que «no ha atacado a Ucrania».

En suma, las llamadas negociaciones han quedado reducidas a una toma de contacto. El encuentro ha tenido lugar en Antalya, Turquía, a instancias del presidente, Racip Tayyip Erdogan, el más optimista de partida sobre las posibilidades de esta reunión. Turquía, miembro de la OTAN, tiene buena relación con el Kremlin y con Ucrania, a quien proporciona armas como los drones Bayrakatar TB2 eficaces están siendo contra la artillería ucraniana. Sin embargo, no participa en las sanciones que otros aliados han aplicado contra el Kremlin.

El portavoz del Ministerio ucraniano de Exteriores, Oleg Nikolenko, informaba a las 9.33, hora local, del inicio de las negociaciones. En la foto puede verse una mesa en forma de U, presidida por los anfitriones turcos, y con ucranianos y rusos frente a frente, pero con distancia.

En las horas previas al encuentro el Ministerio ruso de Exteriores, a través de su portavoz María Zajarova, explicaba que no buscaban un cambio de régimen en Ucrania, lo que supone un cambio radical en las pretensiones iniciales del Kremlin. Tampoco hablaba ya de «desnazificación».

Rusia exige el reconocimiento de la independencia de las autoproclamadas repúblicas de Donetsk y Lugansk, de la anexión de Crimea y que Ucrania sea un país neutral. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, ha reconocido a diversos medios de comunicación internacionales que el ingreso en la OTAN de Ucrania no será viable a corto plazo.

Sin embargo, insiste en la adhesión de Ucrania a la Unión Europea, un proceso que divide a los Veintisiete. Mientras países del Este como Polonia lo avalan plenamente, otros prefieren que no se despierten expectativas engañosas, ya que es un camino largo y complejo. «Llevará su tiempo», dicen fuentes francesas, poco antes de la reunión del Consejo Europeo donde se tratará la cuestión.

En todo caso, el presidente Zelenski, convertido en el símbolo de la lucha por la libertad en Ucrania, ha ganado la batalla mediática en estas dos primeras semanas desde que el líder ruso, Vladimir Putin, ordenó la invasión del país vecino. Ha intervenido en el Parlamento Europeo y en el británico, donde fue aclamado de forma unánime. «Luchamos como vosotros lo hicisteis contra los nazis», dijo este martes por videoconferencia a los parlamentarios británicos.

Sobre el terreno, las tropas rusas no están logrando los objetivos que se planteó el Kremlin. La idea era una guerra relámpago que durara pocos días y lograra un cambio de régimen en Kiev. Sin embargo, la resistencia de las Fuerzas Armadas ucranianas, junto con la convicción de los ciudadanos en la defensa de su patria, y la ayuda de las potencias occidentales, han convertido Ucrania en una guerra en la que no habrá ganadores.