Vigésimo día de guerra en Ucrania. Las delegaciones de Ucrania y Rusia han reanudado este martes la quinta ronda de las negociaciones para encontrar un acuerdo que ponga fin al conflicto ucraniano que sin embargo, ha finalizado sin resultado pero con «espacio para el acuerdo». Según el asesor y jefe de la oficina presidencial ucraniana, Mykhailo Podoliak, en este momento está en marcha una discusión bastante dura entre las partes».

El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, ha señalado este miércoles que las posiciones del Kremlin son «más realistas» pero aún se necesita tiempo para avanzar. Continúan hablando.

Zelenski ha vuelto a decir el martes que Ucrania sabe que no va a entrar en la OTAN. Por ello, demanda «garantías de seguridad separadas». En una videoconferencia ante el primer ministro británico, Boris Johnson, ha dicho que Ucrania no va a estar protegida por el artículo 5 y que no tiene la puerta abierta en la Alianza Atlántica. Rusia exigía que Ucrania no fuera un aliado más para evitar la invasión, aunque nunca estuvo sobre la mesa su ingreso.

Las negociaciones se interrumpieron el lunes para «una pausa técnica». La expectación era máxima, sobre todo después de que Zelenski señalara que había «buenas perspectivas». Pero nada está cerrado hasta que se cierra. Mikhaylo Podoliak, que forma parte de la delegación ucraniana, ha tuiteado antes de empezar la cumbre que «la libertad verdadera siempre tiene un coste».

Un asesor del presidente ucraniano, Oleksiy Arestovych, había señalado previamente que las negociaciones están en un momento clave: o bien se encauza la salida pacífica en una o dos semanas, o habrá una nueva ofensiva rusa más cruenta. Según Arestovych, la guerra terminaría en mayo porque Rusia se quedaría sin recursos para seguir adelante con la invasión.

En Kiev, que ha vuelto a sufrir bombardeos de madrugada en los que han muerto cuatro personas, la jornada va a ser intensa desde el punto de vista diplomático. Los primeros ministros de Polonia, República Checa y Eslovenia se ven con el presidente Zelenski y el primer ministro, Denis Schmyhal, para expresarles el «apoyo inequívoco» de la Unión Europea a Ucrania y ofrecer ayuda financiera. También asiste el viceprimer ministro polaco, Jaroslaw Kaczynski. Así informaba el primer ministro checo, Petr Fiala, en su cuenta de Twitter, sobre este viaje que han realizado en tren, que se había mantenido en secreto.

«Es nuestro deber estar donde se forja la historia. Porque no se trata de nosotros, sino del futuro de nuestros niños que merecen vivir en un mundo libre de la tiranía», ha dicho el primer ministro polaco, Mateusz Morawiecki.

Poco antes, Zelenski ha recordado a los líderes occidentales que la «maquinaria de guerra» de Rusia no se va a detener en Ucrania. El domingo una base situada a 25 kilómetros de la frontera con Polonia fue bombardeada por los rusos. Al menos 35 personas murieron.

En una videollamada junto con varios países de la Fuerza de Expedición Conjunta, Zelensky ha dicho que la OTAN es la «alianza más fuerte del mundo», pero que «algunos de sus miembros están hipnotizados por la agresión rusa». De esta manera, ha tratado de argumentar en favor de establecer una zona de exclusión aérea.

«Escuchamos muchas conversaciones sobre la tercera guerra mundial, que supuestamente podría empezar si la OTAN cerrara el cielo ucraniano a los misiles y aviones rusos y por tanto no se estableciera la zona de exclusión aérea humanitaria… No hacerlo permite al ejército ruso bombardear ciudades pacíficas y volar bloques de viviendas, hospitales y escuelas. Cuatro edificios de varias plantas en Kiev fueron bombardeados de madrugada, con decenas de muertos», ha dicho Zelenski.

La capital de Ucrania es objeto de los ataques de las tropas rusas, de manera que es un viaje que conlleva riesgos y cargado de simbolismo. El alcalde de Kiev, Vitali Klitshchko, ha anunciado un toque de queda de 35 horas a partir de las ocho de la tarde, hora local. Los ciudadanos no podrán salir de sus hogares salvo para ir a los refugios o con un pase especial.

«La capital es el corazón de Ucrania y vamos a defenderla. Kiev, que es actualmente el símbolo y la base de operaciones de la libertad y la seguridad de Europa, no va a ceder», ha dicho Klitschko. «Hoy es un momento difícil y peligroso. Por ello os pido que os quedéis en casa, o si suenan las sirenas, vayáis a los refugios».

Las autoridades ucranianas han informado de ataques de artillería que han provocado grandes explosiones en Kiev. Un edificio de 15 pisos ha empezado a arder y los bomberos han rescatado a personas atrapadas en el interior. La ondas expansiva ha dañado la entrada de una estación de metro del centro de la ciudad que se utilizaba como refugio antibombas. Las tropas rusas se encuentran a unos 15 kilómetros de la capital ucraniana. Según un video no corroborado, el líder checheno, Ramzán Kadirov, se encontraría en las inmediaciones de Kiev, con intención de participar en el asalto a la capital.

Mensaje a los soldados rusos

En un mensaje grabado en ruso el lunes por la noche, Zelenski, que está en constante batalla mediática, se dirige a los soldados leales al Kremlin. El presidente ucraniano es rusófono y de origen judío. «Os trataremos como hay que tratar a los humanos: con dignidad. De la forma en que no se os ha tratado en vuestro ejército. Y de la forma en que vuestro ejército no trata a nuestra gente», dijo Zelenski, que insiste en que quiere hablar directamente con el líder ruso, Vladimir Putin.

Según el presidente ucraniano, la guerra se ha convertido en una «pesadilla» para los rusos. Zelenski apunta que han muerto más soldados rusos en Ucrania en 19 días que en las dos guerras en Chechenia. «Os llevaréis por delante muchas vidas pero también muchos de vosotros vais a perder la vida».

Las fuerzas armadas ucranianas señalan que han muerto más de 12.000 soldados rusos desde el inicio de la invasión, el 24 de febrero. Estados Unidos estima que son unos 6.000. En las dos guerras chechenas habrían perdido la vida unos 12.000 rusos.

Zelenski alterna estos mensajes en los que da ánimos a las tropas y los ciudadanos ucranianos con intervenciones ante dirigentes extranjeros, como ha hecho ante el Parlamento británico o en el Parlamento Europeo. Este miércoles se va a dirigir al Congreso de Estados Unidos. Es el gran vencedor de la batalla mediática frente al Kremlin, que sigue insistiendo en construir sus hechos alternativos.

Mientras tanto, Ucrania intentará este martes de nuevo entregar suministros a los civiles atrapados en Mariúpol y en el camino de vuelta recogerá a mujeres y niños, según ha informado la viceprimera ministra Iryna Vereschchuk. El Kremlin ha permitido el lunes que saliera un convoy de 160 vehículos privados de esta castigada urbe situada a orillas del mar de Azov. Este martes seguían saliendo. Garantizar una salida con garantías a los habitantes de Mariúpol ha sido prioritario en todas las conversaciones que han mantenido ucranianos y rusos hasta el momento.

La situación humanitaria en Mariúpol es dramática. Sus ciudadanos llevan días con escasez de agua, víveres y calefacción. Los muertos, que superan los 2.500, han comenzado a enterrarse en fosas comunes.

El éxodo de Ucrania sigue imparable. Ya son más de tres millones de ucranianos los que han dejado su país. Más de la mitad se encuentran en suelo polaco. La Unión Europea ha levantado todas las restricciones para que puedan buscar refugio en los Veintisiete.